miércoles, 11 de diciembre de 2013

El cine se rindió a Nelson Mandela

Un hombre que dedicó toda su vida a luchar contra al apartheid, que durante los 27 años que pasó entre rejas entabló amistad con su carcelero racista y que una vez en libertad lideró una de las transiciones más pacíficas de África no podía escapar de los focos del celuloide.

Si hasta ahora el cine se había centrado en distintos episodios concretos de la vida de Nelson Man-dela, a finales de este 2013, justo a tiempo para los Premios Oscar, está previsto el estreno en Estados Unidos de Mandela: Long walk to freedom, que aspira a ser el ‘biopic’ definitivo.Protagonizada por el británico Idris Elba y dirigida por Justin Chadwick, la narración comprende la infancia rural del líder, sus 67 años de lucha contra el apartheid y su llegada a la presidencia del país en 1994. La cinta de Chadwick se ha adelantado así a la que preparaba el Canal 4 británico, dirigida por Peter Kosminsky y que prometía descubrir a ese primer Mandela guerrillero que abrazó la lucha armada tras la matanza de manifestantes en la ciudad sudafricana de Shaperville en 1960.

La última estrenada hasta ahora, Invictus (2009), protagonizada por Morgan Freeman y dirigida por Clint Eastwood, se fijaba en el periodo de gobierno del que fue el primer presidente negro, y en cómo el rugby ayudó a olvidar el apartheid en pro de la reconciliación.

En ese periodo de su vida se basó precisamente Adiós Bafana (2007), con Dennis Haysbert en el rol de Mandela y Joseph Fiennes como el carcelero que le controló y censuró sus cartas, aunque también le permitió conocer a su nieto, cuando estaba prohibido que los pequeños entraran en la cárcel.

A James Gregory, un hombre convencido de que el “apartheid” era un sistema justo y aceptado por Dios, se le asigna la vigilancia del preso más famoso por el hecho de que hablaba xhosa, un idioma bantú aprendido en la infancia en una granja, y podía “espiar” al reo.

También Sidney Poitier sabe lo que es estar en la piel de uno de los personajes esenciales del siglo XX, aunque la película que él protagonizó, junto a Michael Caine, fue una producción televisiva. Mandela and de Clerk (1997) está basada en el proceso de transición a la democracia, con Caine en el papel de Fredrik de Klerk, el último líder blanco de Sudáfrica y responsable de la puesta en libertad de Mandela y de la legalización de su partido, el CNA.

Poitier se identificó tanto con el personaje que durante una rueda de prensa en Ciudad del Cabo junto con el propio Mandela, cuando un periodista se dirigió al “señor Presidente” para hacerle una pregunta fue el actor quien respondió con un “dígame”.

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