miércoles, 10 de septiembre de 2014

La historia del deseo: Histeria

La nominada por la Academia Maggie Gyllenhaal y Hugh Dancy lideran un reparto con talento en esta desconocida historia de descubrimiento victoriano, cuando la búsqueda de un doctor de la clave de la felicidad de la mujer le lleva a la suya.

El tiempo es la década de 1880, en la cúspide de la mentalidad mojigata de la era victoriana, pero también en el amanecer de la era eléctrica. En Londres, el brillante y devoto joven doctor, Mortimer Granville ha perdido su trabajo en el hospital por su insistente creencia en una nueva idea llamada “teoría del germen” y necesita un nuevo empleo. Lo encuentra junto a doctor Robert Dalrymple (Jonathan Price), el mayor especialista en medicina femenina de Londres.

Experto en “histeria”, el doctor Dalrymple se ve asediado por una alarmante epidemia de mujeres que sufren una amplia variedad de síntomas que incluye llantos, ninfomanía, frigidez, melancolía y ansiedad. Afortunadamente, la cura del masaje manual del doctor es asombrosamente efectiva.

El joven y guapo doctor tiene a las mujeres haciendo cola por él y se ve comprometido con la bella y perfecta Emily Dalrymple. Todo ese éxito tiene un coste. Mortimer se ve con una agujetas en las manos extremas y el la fiera desaprobación de la hija mayor del doctor, Charlotte, luchadora por los derechos de las mujeres pobres, que acuse a su padre y a joven doctor de ser charlatanes.

Al perder su “toque”, Mortimer no puede satisfacer a sus pacientes. Como resultado, vuelve a perder su trabajo y con él, a su novia. Sin sitio al que ir, recurre a su amigo de toda la vida, el pragmático Edmund St. John-Smythe (Rupert Everett).

Edmund, obsesionado con la nueva ciencia de la electricidad, revela sus planes para el nuevo plumero eléctrico, lo que le da al doctor una idea… el resultado revitalizará su práctica médica, encantará a sus pacientes mientras que Charlotte empieza a enseñarle más acerca de cómo funcionan las mujeres realmente, y que quieren de verdad, de lo que hubiera imaginado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario