miércoles, 24 de septiembre de 2014

Basada en un hecho real: El lobo de Wall Street

El director Martin Scorsese ha tratado el dramático terreno del delito en Estados Unidos desde múltiples ángulos, pero con esta película se asoma al abismo sumiéndose en el mundo de la variedad delictiva más contemporánea: las altas finanzas. El resultado es un viaje épico al corazón de la embriaguez producida por la codicia, la adrenalina, el sexo, las drogas y la producción constante de dinero fácil.

Este filme cuenta el inverosímil auge y la continua caída al reino del placer de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio, nominado en tres ocasiones por la Academia de Hollywood), el corredor de bolsa neoyorquino que, junto a sus alegres colegas, amasaron una descomunal fortuna estafando millones de dólares a inversores. La película sigue la alucinante transformación de Jordan Belfort, desde que era un hombre honrado recién llegado a Wall Street hasta convertirse en un auténtico forajido de las acciones. Después de amasar una enorme fortuna en un tiempo récord, Jordan se la gasta de la forma más absurda en mujeres, tranquilizantes, cocaína, coches, su esposa (una supermodelo) y un deseo ilimitado de poseerlo todo. Mientras su empresa, Stratton Oakmont, alcanza la cima y él se entrega a los placeres más hedonistas, la SEC (Comisión de Títulos y Bolsa) y el FBI se acercan a su imperio de excesos.

LA TRADICIÓN MAFIOSA… ENLOQUECE

El retrato de Jordan Belfort le daba a Martin Scorsese la oportunidad de adentrarse en un terreno que desconocía como cineasta, los extremos más cómicos del comportamiento humano.

“La historia de Jordan Belfort encaja perfectamente con la fascinación que sienten los estadounidenses por el auge y la caída, la tradición mafiosa”, dice el director. Pero Jordan dio la vuelta a dicha tradición. En vez de esconderse, hizo ostentación de su dinero en todas las formas imaginables… e inimaginables, como si rogara que se abatiera sobre él la cólera divina que acabó por derrumbar su pequeño imperio.

También ofrecía a Martin Scorsese la posibilidad de describir de forma entretenida el ciclo financiero, compuesto por el éxtasis, la locura y el desastre que parece repetirse eternamente en la economía estadounidense.

“Me gusta estudiar historia”, dice Martin Scorsese, “y siempre me sorprende descubrir que todo se repite. Hay momentos de enorme prosperidad económica donde reina la euforia y parece que todos vamos a hacernos ricos, que la vida siempre será genial, pero de pronto todo se desmorona y nos damos cuenta de que unos pocos se han enriquecido a costa de muchos. Ocurrió durante la Época Dorada americana a finales del siglo XIX. Volvió a pasar en 1929 y de nuevo en 1987, momento en que transcurre la película. Hubo otra crisis con el cambio de siglo, cuando explotó la burbuja, y volvió a tambalearse en 2008. Y volverá a pasar pronto”.

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