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miércoles, 4 de enero de 2017

Orígenes del cine comunitario, según Alfonso Gumucio Dagrón

El entender los procesos de comunicación participativa que utilizan los medios audiovisuales como instrumento fue la preocupación de Alfonso Gumucio Dagrón, quien se dedicó a la investigación del cine comunitario de América Latina, junto a Cecilia Quiroga, boliviana; Pocho Álvarez, ecuatoriano; y Horacio Campodómico, argentino.

La investigación dirigida por Gumucio se originó porque no existía ningún antecedente escrito sobre los orígenes de la naturaleza del cine comunitario, los pocos documentos eran descritos a nivel local y regional; en algunos países, no existe ninguna experiencia de cine comunitario descrito; y en la mayoría tales experiencias son invisibilizados y arrasadas por el cine comercial.

Cada país tiene sus particularidades, sus procesos, sus encuentros y desencuentros. En este sentido, Gumucio trata de explicar, a través de esta investigación, el uso de los medios audiovisuales como instrumentos por medio de los cuales pueden capitalizar y, a la vez, exteriorizar formas de entender y expresar, formas de organizar, tanto las comunidades como su entorno. Además, es una manera de afirmar la identidad a partir del entendimiento cabal de quienes son los individuos.

La investigación se realizó de manera coordinada y sistemática en: Chile y Perú, por la investigadora boliviana Cecilia Quiroga; Colombia y Venezuela fueron parte de la exploración de la mano de Pocho Álvarez; los trabajos audiovisuales de Argentina, Paraguay y Uruguay fueron indagados por Horacio Campodónico.

La investigación abarca el total de América Latina, lo cual complejiza y a la vez enriquece el estudio, por la cantidad de comunidades que se organizan y aglutinan por tener intereses comunes, lo cual hizo que la investigación se prolongue durante un año, en el cual las tareas se coordinaron entre los investigadores de manera constantes.

Sobre las experiencias que acumuló Gumucio Dagrón dijo, en entrevista a Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano (FNCL): Son múltiples las repercusiones que un trabajo de esta naturaleza puede tener. La existencia del libro visibiliza un tema que había estado escondido durante mucho tiempo, que no se conocía. ¿A quién le interesa eso? En primer lugar, a las propias comunidades afectadas. Desde un punto de vista académico, una investigación que abre un tema, que no se había estudiado antes, invita a muchos investigadores a descubrir y profundizar en determinadas experiencias, hacer estudios de caso más detallados y visitar las comunidades.

Uno de los problemas detectados es que la mayoría de esos grupos comunitarios no hace suficiente reflexión, porque el activismo audiovisual y el activismo político y militante no deja tiempo para ello: “¿Qué hemos hecho?, ¿cómo podemos reflexionar, cómo podemos pensar nuestra práctica?”.

Las prácticas del cine comunitario son realizadas en cortometraje y documentales, su producción es realizada por gente no profesional, lo cual las excluye en mayor medida del estándar comercial.

La importancia del trabajo realizado por este grupo de investigadores radica en el fortalecimiento de las identidades, de trabajo colectivo y sobre todo de verdadera participación de la gente en la exteriorización de sus necesidades, lo que posibilita volcar la mirada para mejorar su situación, a partir de la autocrítica en sus iniciativas de comunicación como sujetos independientes y más democratizadores.

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