lunes, 27 de diciembre de 2010

Los inquebrantables, un filme de sueños y tragedia

Las angustias monetarias y los sueños de un mejor futuro de Ian (Ewan McGregor) —enamorado de una joven actriz, Angela, (Hayley Atwell)— y su hermano menor Terry (Colin Farrel), un apostador compulsivo que tiene una deuda, no evitarán que ambos compren un velero, de segunda mano, al que lo llamarán Los inquebrantables —de ahí el título en español relacionado con una profecía griega—, con la idea de acondicionarlo y aprovecharlo los fines de semana.

El filme del consagrado director neoyorquino Woody Allen, el tercero de una saga —producida en Inglaterra—, es proyectado desde el 23 de diciembre en la Cinemateca Boliviana de la ciudad de La Paz en varios horarios.

El drama se desarrolla con las angustias económicas de Terry, quien contrajo una deuda en una apuesta en la que perdió 90 mil libras, y en la ambición de Ian de convertirse en un inversionista de una cadena hotelera en California, motivado por conseguir el amor de Angela.

La tensión aumenta cuando llega de visita a la capital londinense el tío Howard (Tom Wilkinson), un hombre exitoso de negocios en EEUU y muy generoso con la familia de los dos hermanos, pero que con una ‘falsa moral’ fundamentada en que la “familia es familia, sangre es sangre”, no duda en ofrecerles su ayuda a cambio de asesinar a un antiguo socio que puede llevarlo a la cárcel.

El guión de la película —cuestionado por la crítica internacional del cine de Allen— nos propone un conflicto muy profundo y humano, que se encamina entre la decisión de los hermanos de eliminar o no a un ser humano que aparece como un obstáculo para el futuro brillante, el dilema existencial de ambos, y la tortura emocional de asumir tal decisión.

Allen inauguró su fase británica de producción fílmica lejos de Nueva York con La Provocación (Match Point) en 2005, seguida por la comedia Amor y Muerte (Scoop) estrenada en 2006. Los Inquebrantables (Cassandra’s Dream) completa la saga.

Es un drama familiar que ya se avizora con la preocupación del padre de ambos hermanos, quien tiene un restaurante y quiere vanamente que Ian sea el responsable en su administración. Se puede ver esa parte ‘seria’ de Woody Allen, quien nos acostumbró a su genialidad en la comedia. Es una historia creada en la crisis, ambiciones, cargo de conciencia y un destino trágico.

El sueño (profético) es la referencia y el elemento recurrente a lo largo del filme: los sueños de ambición, amor, mejor futuro y de premoniciones, además del onirismo llevado al extremo, nos permiten en cierta manera comprender y diferenciar el accionar y el sentimiento que comparten dos hermanos a modo de Caín y Abel.

Más allá de las críticas y cuestionamientos hechos a la película de Allen, que fue estrenada en 2007, la propuesta está hecha al público de la hoyada paceña y a los críticos nacionales de cine.

La Cinemateca proyecta el filme todos los días en funciones de matiné, vermut, tanda y noche.

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