domingo, 31 de agosto de 2014

El gran talento de Al Pacino cautiva y conmueve en Venecia

El festival de cine de Venecia, que en su larga historia ha descubierto talentos y otorgado triunfos, decretó ayer la resurrección de dos grandes de la historia del cine: Al Pacino y Peter Bogdanovich.
Al Pacino, consagrado actor estadounidense, sedujo a la crítica en Venecia al presentar dos películas que confirman su capacidad camaleónica, una de las cuales, Manglehorn, de David Gordon Green, compite por el preciado León de Oro.
El actor neoyorquino, que presenta también fuera de concurso el drama The humbling, dirigido por otro veterano, Barry Levinson, pasa en los dos filmes de la depresión al amor, ya que en uno interpreta a un actor fracasado, angustiado y atormentado que perdió su seguridad y en el otro a un obrero de una pequeña ciudad de provincia obsesionado por un amor perdido.
A los 74 años, tras una carrera brillante con papeles inolvidables como el del mafioso Michael Corleone y el detective Frank Serpico, Pacino habla sin tapujos de su vida, su carrera, la familia, los momentos difíciles.
"Esta es mi patria”, declaró a la prensa italiana al mencionar su origen y recordar los meses que vivió en la ciudad de los canales para rodar la famosa El Mercader de Venecia.
Para muchos críticos, el director de la Mostra veneciana, Alberto Barbera, decretó en esta 71 edición "la resurrección” de Pacino, uno de los mejores actores de la historia del cine, cuya carrera se empañó al aceptar trabajar durante décadas para producciones discutibles.
Formado en las grandes escuelas de teatro estadounidense, apasionado de la obra de William Shakespeare, el legendario actor está convencido de que "el avión de su carrera aún no ha aterrizado”, según declaró en la conferencia de prensa.
"Tan sólo esta mañana pensaba que tenía que dejar la actuación. Pero la verdad es que no tengo remordimiento”, confesó Al Pacino a los medios.
Con camiseta y chaleco negro, apacible y tranquilo, el actor no se siente una persona deprimida, como resulta en The humbling sobre el ocaso de un artista. "Afortunadamente no me siento una persona deprimida, o al menos no soy consciente de ello. Claro, la vida es la que es. Muchos hechos suscitan tristeza, pero la depresión es un término siniestro, que no me gusta usar”, aseguró en una conferencia de prensa multitudinaria cerca del palacio de la Mostra.
La vieja guardia del cine
Otra gloria que regresa al cine en Venecia por la puerta grande es el director y guionista Peter Bogdanovich (Nueva York, 1939) quien presenta una comedia divertida y brillante: She's funny that way, con Owen Wilson y Jennifer Aniston.
Bogdanovich, que estaba destinado a convertirse en uno de los más importantes directores de Hollywood, desde la célebre Luna de papel (Paper Moon, 1973), alternó por años éxitos con fracasos y desde hace más de 10 años no estrenaba una película de ficción, dedicándose más a las producciones de televisión.
En la que podría ser calificada como la última gran oportunidad para volver a las pantallas gigantes, el cineasta, de 75 años, confirmó su enorme talento.
La historia gira alrededor de un director de teatro casado de Broadway que se enamora de una simpática prostituta.



Alfombra roja
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