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lunes, 1 de octubre de 2012

Pierde el rumbo en "Savages" OLIVER STONE

Oliver Stone es uno de los cineastas más irregulares del cine contemporáneo, capaz de hacer lo mejor y lo peor. Su nueva película, "Savages", se decanta por lo peor. La mediocridad de los actores es probablemente la peor losa de una historia con la que Stone ha querido dar una lección de cine y no lo ha conseguido. Aaron Taylor-Johnson, Taylor Kitsch y Blake Lively son el trío protagonista de la historia.

Lively se mete de lleno en una historia compleja en la que da vida a una joven drogadicta y perdida en la vida en una relación triangular. Igual de poco afortunadas son las interpretaciones de Taylor-Johnson como un cultivador de marihuana dedicado a las obras sociales al más puro estilo perroflauta, y de Taylor Kitsch, a quien en Hollywood se empeñan en dar grandes papeles para que siga demostrando su falta de talento.

Ni siquiera se libra Benicio del Toro, que pone todos los estereotipos posibles en su personaje de mano derecha de la cabecilla de un cartel de droga mexicana.

Tampoco Salma Hayek, como esa mandamás, ni John Travolta como un agente federal corrupto. Entre la mezcla de historias, la pretensión con que Stone ha rodado la historia y esas malas actuaciones, el resultado es una película larguísima que pasada media hora deja de tener interés.

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