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viernes, 9 de enero de 2015

El cineasta Josué Nuñez ganó el primer lugar en el concurso municipal de video Amalia de Gallardo 2014.

Desde su juventud comenzó a sentir interés por el cine que, con el pasar de los años, se convirtió en una pasión que le permite expresar sentimientos, sensaciones e ideas acerca de determinadas temáticas que son reflejadas a través de cortometrajes. El esfuerzo y la perseverancia le permitieron empezar una carrera profesional con éxitos.
El 12 de febrero de 1987, nació en Oruro el talentoso cineasta boliviano Josué Nuñez Reguerín que desde su juventud fue seducido por la producción audiovisual. Para potenciar esa pasión realizó un curso en la Escuela Profesional de Cine de Eliseo Subiela, en Buenos Aires, que posteriormente lo llevarían a ganar el primer lugar en el concurso municipal de video Amalia de Gallardo 2014.
Luego de finalizar el colegio y el segundo semestre de la carrera de Antropología en la Universidad Mayor de San Andrés, descubrió la existencia de los directores Eliseo Subiela, argentino, y Alejandro Jodorowsky, chileno que pronto se convirtieron en sus principales influencias, especialmente por sus ideas que son plasmadas en producciones audiovisuales con contenido surrealista. Esos conceptos y técnicas diferentes al cine de Hollywood, marcaron el estilo que caracteriza del cineasta.
"Son autores surrealistas y utilizan mucho la poesía en sus films; no son lineales con los efectos especiales ni con los dramas, son más complejos. Las producciones de Subiela que me gustan mucho son El Lado Oscuro del Corazón y Hombre mirando al sudeste y de Jodorowsky El Topo, La Montaña Sagrada y Santa Sangre es como una trilogía”, explica Nuñez quien firma sus cortometrajes como "Lucas Astro”.
Durante los dos años que estudió cine, en la capital argentina, la presencia de personas de diferentes nacionalidades en su entorno académico le permitió intercambiar experiencias e ideas tanto en la teoría como en la práctica con otros aprendices de las artes audiovisuales. Pero destacó que el desafío más grande tanto para él como para sus colegas fue y es consolidar una idea.
"En un cortometraje la idea es lo más importante y lo más difícil, lo que más me cuesta encontrar es una idea que me guste. Camino mucho observando lo que ocurre y si veo algo interesante lo anoto. Hay que estar atento a todo, a veces de lo más insignificante salen las ideas más interesantes. En un corto la idea es más importante que el dinero”, cuenta.
Después de concluir sus estudios en el exterior, retornó a Bolivia con la idea de poner en práctica los conocimientos que adquirió de sus maestros. Los primeros trabajos que realizó fueron cortometrajes y producciones utilizando la técnica del Stop Motion. También descubrió interés en la publicidad tanto gráfica como audiovisual.
El año pasado de forma inesperada recibió la noticia acerca del concurso municipal de video Amalia de Gallardo 2014. Junto a su hermano y una cámara filmadora decidieron producir un cortometraje en base a la ciudad que fue bautizado como: Mañana lo arreglo… lo juro. El trabajo se adjudicó el primer lugar en mejor producción de ficción, mejor dirección y mejor guión. Además de obtener 26.000 bolivianos, monto que obtuvo al ganar tres de las nueve categorías.
"El cortometraje se trata de un ser, que no es ni Dios ni diablo, que está terminando de construir La Paz. Por ejemplo coloca el monumento de la plaza Murillo y el edificio del Banco Central, pero se da cuenta que era una ciudad tranquila sin el caos que la caracteriza. Entonces aparece este ser para colocar marchas y vacía una lata que contiene minibuses para generar caos vehicular y, después el ser hace un gesto que indica la falta de interés y dice: Mañana lo arreglo… lo juro”, detalla.
El cortometraje fue realizado en blanco y negro, con animaciones e imágenes reales, muda y con intertítulos. "Es como si estuviera hecho en 16 milímetros”, dice. Consolidar la idea le tomó un mes, filmar y fotografiar las escenas dos días y la post producción cinco días. Entre los obstáculos que se le presentaron durante el rodaje fue encontrar música adecuada a la idea.
Su habilidad y pasión lo impulsaron a participar en concursos internacionales, donde compitió con cineastas de diferentes edades y nacionalidades. "Los concursos más importantes que participé fueron en Buenos Aires, España, Colombia y Estados Unidos, en este último han seleccionado mi cortometraje, pero aún no lo he presentado en Bolivia”, cuenta.
También, el joven cineasta hizo una producción para la embajada Suiza utilizando el estilo Stop Motion. Actualmente se encuentra trabajando en ideas con el propósito de realizar un cortometraje en los próximos meses.

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