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jueves, 21 de marzo de 2013

Los hombres del cine boliviano



El cineasta boliviano Guillermo Aguirre y el gestor cultural Francisco Cacho Muñoz recibirán esta noche el premio Semilla por su contribución al cine boliviano. El acto se realizará a las 19.00 en la Cinemateca Boliviana.

“Ha sido una sorpresa y al mismo tiempo una satisfacción recibir este premio de los jóvenes cineastas, un reconocimiento al trabajo de 38 años en el cine nacional”, dijo Aguirre, responsable de los guiones de obras clásicas del cine boliviano como Chuquiago (1975), Mi socio (1982) y El día que murió el silencio (1998), entre otras. Aguirre sigue escribiendo sus historias originales con bolígrafo, aunque ahora las transcribe en una computadora. “No me llevo bien con esas máquinas”, dijo, aunque no deja de lado una pequeña cámara digital para capturar las imágenes de sus historias.

El homenaje a los cineastas, que se realizará hoy en el marco del Día del Cine Boliviano, tiene el propósito de “honrar la trayectoria de las personas que dieron los mejores años de su vida para fortalecer este arte en el país”, sostuvo la directora de la Cinemateca Boliviana, Mela Márquez. Este es el segundo año que se entrega el premio Semilla. En 2012 el galardón nacional fue para la actriz Norma Merlo.

“No hay película mala (...) Todas tienen su valor y la gente no sabe el esfuerzo que hay detrás de cada una de estas obras, es algo muy difícil”, afirmó Aguirre, aunque luego lamentó que gracias a las facilidades de la tecnología digital, muchos realizadores jóvenes improvisan con los detalles técnicos de sus producciones, incluso en el contenido de sus historias.

Guillermo Aguirre ya tiene listos varios guiones, entre los que destaca uno sobre la gesta de Túpac Katari, quien en 1781 aisló durante 109 días a La Paz. Otra es Charata, una historia relacionada con la defensa de Boquerón en el marco de la Guerra del Chaco (1932-1935), además del Gran inocente, que muestra una faceta poco divulgada del expresidente Mariano Melgarejo (1864-1971).  Las obras están listas para el rodaje.

Cineastas recuerdan a Luis Espinal

DS 29067

El Día del Cine Boliviano fue instituido el 21 de marzo de 2007 en conmemoración del asesinato del padre jesuita Luis Espinal Camps.

Semilla

La Cinemateca creó en 2012 este reconocimiento para homenajear a los cineastas. Este año, el premio coincide con el aniversario 24 de la muerte del cineasta Óscar Soria.

‘Cacho’ Muñoz celebra con gratitud

Llegó a Bolivia en 1964 con un proyecto profesional de tres meses. Han pasado 49 años y Francisco Cacho Muñoz no se ha ido porque encontró muchas ocupaciones, tantas que no hubo espacio ni tiempo para las preocupaciones.

“Yo no soy un hombre de cine, yo de cine no sé absolutamente nada. Siempre decía en broma que la última película que había visto era Pelota de trapo en 1946”, afirmó este administrador de empresas, nacido en Argentina en 1938.

Muñoz llegó a presidir la Cinemateca Boliviana desde 2003 “hasta (2007), cuando tuvo su casa propia”, donde se halla en la actualidad. Precisamente, éste ha sido el legado de Muñoz: la finalización de la construcción del nuevo edificio del repositorio fílmico nacional, una obra que demandó 4 millones de dólares y el esfuerzo de muchas instituciones.

Muñoz, que llegó a la institución gracias a su esposa Alicia Ballarini, aseguró que la Cinemateca le debe un reconocimiento a todas las personas que apoyaron a la “monumental obra”. China, Japón, España e Inglaterra están en la libreta de agradecimientos de Cacho Muñoz, así como diez empresas privadas y ocho familias que apoyaron las obras. “La gratitud es lo fundamental”, manifestó.


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