domingo, 17 de marzo de 2013

Diego Luna, ambulante del cine mexicano

“Hacemos cine con apoyos privados y estatales, no por los boletos que se venden, si fueran más podríamos producir más", dijo el actor y director mexicano Diego Luna el miércoles en el Tecnológico de Querétaro (México).

En un encuentro con universitarios, el director de Abel contagió su pasión por el cine y admitió que en México se hacen más documentales que películas para la pantalla grande.

Destacó el protagonismo del público al elegir qué ver. “Su responsabilidad es importante, decide qué teatro, qué cine existe".

Si bien Luna es actor desde niño, su carrera ascendió luego de Y tu mamá también coprotagonizada con Gael García Bernal con quien fundó Ambulante, una organización sin fines de lucro que apoya y difunde cine documental como herramienta de transformación cultural y social.

Ambulante viaja a lugares que tienen poca oferta de exhibición y formación en cine documental, con el propósito de crear una audiencia participativa y crítica y así abrir nuevos canales de expresión y reflexión en México y el extranjero.

"En siete años pasamos los 100.000 espectadores. Mostramos películas en salas, plazas y parques, para que la gente se encuentre con el cine".

La voz propia
Con 20 años de actuación, Luna decidió dirigir y producir. "Sentí que el tiempo pasaba y quería tener mi propia voz. El actor es un medio para un director. Sentí que no contaba mis propias historias. Tenía miedo de pasar al otro lado de la cámara y descubrí en el cine documental mi voz, hoy llena mi vida".

El artista define los pros y contras de hacer cine de autor. "Tuve que hacerme un personaje para que la gente me creyera. La dirección es un acto solitario y se espera de él que dé certezas cuando muchas veces no sabe si el asunto es verde o es rojo". Luna busca entusiasmar a los nuevos creadores: “No hay verdades, hay que probar; no pidan permiso ni perdón, lo que pase en el camino es maravilloso".

Demuestra su pasión por el cine y redobla la apuesta cuando habla de que el séptimo arte es una herramienta de cambio. "En el mejor de los casos, el cine hace cambiar, responder y replantear cosas. Recuerdo películas como Ladrón de bicicletas, que cuando terminé de verla le dije a mi papá "te amo".

Temas recurrentes
¿Por qué las películas mexicanas se concentran en la violencia y el sexo?, "Reflejan una realidad, como Miss bala muestra lo que pasa en este país. Hubo 80 mil muertos en 7 años. También debemos hablar de eso".

La piratería
Luna analiza la realidad cinematográfica. "Hacemos tan poco cine que cuando se nos da la posibilidad queremos reflejar todo en una sola película y para todos los niveles sociales. Semejante tamaño de país debiera producir 20 películas de buen nivel por año, pero tampoco las vemos. Es imposible volver a hacer cine con la recaudación de entradas".

Argumenta con un ejemplo de su experiencia. Su primer documental, sobre la vida del campeón mundial de boxeo Julio César Chávez vendió 70.000 boletos y dos millones de copias piratas. "Si hubiera recibido un peso por cada pirata podría haber hecho una siguiente película. Nuestro cine debe generar más industria".

La piratería representa un tema ambiguo para él. "Duele porque no recibes beneficios de tus derechos de autor y, por el otro lado, da la tranquilidad de que tu película se sigue viendo, eso habla de cómo es el país. México es de contrastes. Pocos pueden hacer lo que quieren, pocos tienen acceso a mucho y muchos no tienen ni lo básico".

La oportunidad cuenta
Para Luna no hay que desaprovechar las oportunidades de hacer cine y contar historias.

"Muchas veces están al lado y no las vemos. Iniciaba un documental sobre Castillo cuando fui a una pelea profesional de boxeo y tocó sentarme al lado de Julio César Chávez. Él gritaba y me explicaba, y cuando terminó me preguntó qué estaba yo haciendo, y le comenté; el múltiple campeón me dijo: ‘pero por qué no me la haces a mí?’, claro, dije".

Los hijos y el cine
De las tecnologías y nuevas plataformas, Luna cree que ayudan a programar lo que se quiere ver; sin embargo, no todo es beneficio, existe un molde del cine norteamericano que acapara atención. “La tele sustituyó muchas cosas, pero tampoco el modelo de EEUU me gusta. Su cine dice lo mismo siempre, no da diversidad ni el poder de elegir".

Su rol de papá de dos hijos motiva su interés en la educación. "Allí el cine puede jugar un rol importante, pero no es todo", dice. Para el actor de Mister Lonely, la educación da opciones. "El cine es el principio para interesarse en un tema".

Diego piensa que el cine “trata de exponer lo que nos preocupa, desnudarnos, si sale mal duele, pero de esas experiencias se aprende. Lo que nos hace ser quienes somos es aquello por lo que luchamos. Queda el viaje, si hay baches puede ser más importante que ir en línea recta”.

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