jueves, 19 de mayo de 2011

Woody Allen inaugura Cannes con un viaje a París de antaño

El cineasta estadounidense Woody Allen inaugura hoy el Festival de Cannes y se lo lleva con su último filme, "Midnight in Paris", a la bohemia de la capital francesa de los años veinte del siglo pasado.



Esta escapada en tiempo y espacio del director, cuya aversión a cualquier competición festivalera además es conocida, devuelve desde el primer día a Cannes a los gloriosos tiempos en los que había que pasar por París para ser alguien.



Un "tiempo dorado", como señaló Allen al presentar a la prensa su cinta, que es al que, con música de Cole Porter, el realizador pretende llevar al espectador, al que literalmente apabulla con un desfile de celebridades.



Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, Pablo Picasso, Luis Buñuel, Salvador Dalí y Gertrude Stein son la clase de gente con la que Allen hace contemporizar al protagonista, un atónito Owen Wilson, el escritor de guiones de cine que pretende ser novelista y a quien, en una noche de alcohol, se lo llevan al siglo anterior, o eso parece.



Cómo funciona ese transporte al pasado es algo que debe experimentar el propio espectador y, a decir de las reacciones en el pase de prensa previo al de gala, los "ohh" y las risas cómplices parecen haber logrado el efecto.



Allen no tuvo necesidad de documentarse para el trasfondo histórico de "Midnight in Paris" porque forma parte, como explicó a la prensa, de su bagaje intelectual: de ellos mamó en su infancia, juventud y edad adulta.



El realizador declaró su amor por "las ciudades bajo la lluvia" y se mostró muy satisfecho por la tonalidad conseguida para la cinta por Darius Khondji, el director de fotografía, quien ya trabajó con Allen en "Anything else" ("Todo lo demás"). Un color de otoño.



Reconoció haber sido "muy afortunado" por el hecho de contar con días de lluvia durante el rodaje del filme -que no participa en la competición oficial en Cannes- y admitió que la visión de la capital que ofrece es la que tienen en Estados Unidos.



"París es una ciudad muy excitante", continuó Allen, quien comparó en varios momentos esta ciudad y la suya, Nueva York, con alusiones a la influencia del cine y la literatura franceses tanto en su vida como en su obra.



Allen se prestó al protocolo del asedio de la prensa en masa y luego en fila de a uno o de a varios periodistas en un hotel de La Croisette, mientras Cannes se ponía de gala para su primera alfombra roja de esta 64 edición.



FESTIVALES Satisfecho una vez más de no formar parte de la competición, Allen recibe agradecido la invitación del Festival de Cannes, pero con limitaciones.



Allen menciona que ha estado en diversos festivales, y estar en competencia arruinaría esa experiencia.



"Muestro la película, a la gente le puede gustar, o no, si es mala. Pero, competir con la película de otro me parece tonto", sentencia Allen.

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