viernes, 14 de diciembre de 2012

Peter Jackson exprime el boom de Tolkien en un Hobbit con pocas novedades (crítica)

"The Hobbit: An unexpected journey" es una continuación estética de la trilogía de "The Lord of the Rings" y un ejemplo de cómo explotar hasta el final el boom de las historias de Tolkien con un producto tan sólido y correcto como poco novedoso.

Peter Jackson se ha vuelto a poner tras la cámara para dirigir esta adaptación de Tolkien, que también ha convertido en trilogía, a semejanza de su proyecto anterior, con el que consiguió más de 2.200 millones de euros de recaudación.

Una cifra que animó fácilmente a los estudios a poner en marcha otra adaptación de la que finalmente se encargó Jackson, que ha realizado un filme muy similar en estética y estilo a "El Señor de los anillos", estupendamente rodado y muy fiel a la historia del libro. Pero que no aporta nada nuevo y en el que se echa en falta el tirón tanto de Elijah Wood como de Viggo Mortensen, pese a que Jackson se ha rodeado de algunos de los nombres más destacados de la trilogía anterior, como Ian McKellen (Gandalf), Cate Blanchett (Galadriel, princesa de los Elfos) o Christopher Lee (Saruman) Martin Freeman, como Bilbo Baggins, es la incorporación más destacada de un reparto coral en el que sólo McKellen brilla a la altura deseada.

Y aunque la historia es totalmente fiel a lo escrito por Tolkien, su traslación a la gran pantalla resulta un poco menos trepidante que la novela, probablemente por esa obsesión de convertirla en trilogía.

El comienzo de "The Hobbit: An unexpected journey" es innecesariamente largo, lo que se traduce en un metraje de 166 minutos, a todas luces excesivo si se tiene en cuenta que además faltan dos largometrajes más para contar toda la historia. Impecablemente rodada, la película es irregular sin embargo en su ritmo, que a veces se pasa de lento -en la presentación de personajes- y en otros momentos de rápido, con algunas secuencias en las que el vertiginoso movimiento de cámara sólo contribuye a una confusión que impide centrar la acción.

Pese a todo, la película, que se estrena mañana en todo el mundo, es un regalo para los fans de Tolkien y sus aventuras en la Tierra Media, deseosos de seguir viendo en los cines a estos personajes a medio camino entre la realidad y la mitología.

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