domingo, 10 de julio de 2011

Hogwarts de Sopocachi

Petrificus totalus!”, se oye en el patio del colegio San Patricio de la zona paceña de Sopocachi. Es sábado por la tarde y no hay alumnos, sino aprendices de mago ataviados con túnicas negras y bufandas con los colores de la casa a la que pertenecen, sea Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin. Se enfrentan entre sí, representando a sus respectivas casas en los juegos mágicos. Son los miembros del Club Harry Potter Fénix La Paz.

“Expelliarmus”, exclama Michelle Palizza (18), la Hermione Granger de la cofradía. De repente, su contrincante lanza lejos su varita, fingiendo que sufre los efectos del hechizo que sirve para desarmar a los oponentes.

El patio se adapta para la cita semanal con banderas de las cuatro familias del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. De fondo suena la banda sonora de las siete adaptaciones cinematográficas de la saga escrita por la británica J. K. Rowling.
Hay aprendices de todas las edades: desde una pequeña de cinco años, integrante de Gryffindor, hasta papás. “Hay señores ya mayores, señoras, que siguen poniéndose la túnica, viven la emoción, están con su varita…” , afirma Michelle.

“Cuando uno ve las películas, cuando uno lee los libros por primera vez, dice: ¡Guau! ¡Cómo me gustaría llegar a vivir en este mundo mágico! Estamos recreándolo”, afirma con chispas de emoción en su mirada Álvaro Solís (17), representante de la comunidad en el Blog Hogwarts. Él conoció esta agrupación a través de Facebook, pero ya existía antes del éxito de la red social.

Pero esta cofradía no se armó por arte de magia. Hace ocho años, un reducido grupo de jóvenes lectores de la serie se reunía en la Plaza de los Amigos, frente al Teatro Municipal, explica Alfredo Lima (25), uno de los fundadores. Eran muy pocos al principio, integrantes de Carros de Fuego, congregación que organiza actividades para recaudar fondos para fines benéficos.
Invitaron a sus citas a la asociación de videojuegos en la que estaba Alfredo y, poco a poco, comenzaron a promocionarse.

“No tenían mucho apoyo porque los libros no eran muy conocidos. El primero (Harry Potter y la piedra filosofal) apenas se había visto”. Fue así que hablaron con subalcaldías, con la Biblioteca Municipal... para conseguir un espacio para sus reuniones.

El 2005, cuando salió la cuarta película (Harry Potter y el Cáliz de Fuego), el club ya era más numeroso y estaba consolidado.

Las citas tenían lugar en la Subalcaldía de la Periférica y ya acudían a ellas con sus túnicas. También fue por entonces cuando jugaron su primer partido de quidditch, el deporte que se practica volando sobre escobas mágicas; aunque en la realidad sólo se usan escobas corrientes, y lo demás depende de dejar volar la imaginación.

Después, gracias a Tatiana Calasic (47), empezaron a reunirse en el San Patricio. Ella es fanática del joven mago y por ello habló con el establecimiento para que el club use las instalaciones. Así nació la sede del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería paceño, en el corazón de Sopocachi

Para la reunión del sábado por la tarde, los jefes de las casas congregan a sus alumnos en el “gran comedor” (el salón de actos). Allí acontece, de vez en cuando, lo que en la saga se realiza durante el banquete de comienzo de año: la ceremonia de selección de casas para los nuevos, a quienes colocan una representación del “sombrero seleccionador” en la cabeza, aquel que según la novela tiene más de 10 siglos de antigüedad y perteneció a Godric Gryffindor.

Este objeto fue fabricado por socios del Club Fénix, al igual que las varitas y otros artilugios. Como el sombrero no tiene capacidad de leer la mente de los futuros estudiantes para emitir su sentencia, éstos pasan previamente por un test escrito que determina, por gustos y cualidades personales, si pertenecerán al séquito de Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw o Slytherin.

Entonces, una voz grave que emerge de algún rincón del ambiente del salón de actos del San Patricio, da a conocer el veredicto.

Sentados a la mesa están los que personifican a autoridades de Hogwarts como Severus Snape, Dolores Jane Umbridge y Minerva McGonagall. Este papel lo interpreta Tatiana, profesora de inglés en el San Patricio. Con túnica verde y sombrero negro de bruja, los sábados cambia las clases de la lengua materna de J. K. Rowling por un taller de lectura y juegos mágicos.

Los que en la ficción son dos de sus alumnos predilectos en la casa Gryffindor, Hermione Granger y Ron Wesley, en el Club Fénix son sus hijos, Michelle y Bryan. “Gracias a la primera película conocí el primer libro”, afirma Hermione, aunque su madre también tuvo mucho que ver: la animó a leer las aventuras de Potter y sus amigos, tal y como hace con los demás miembros.

Cuando ella ingresó, cinco años atrás, había otra jovencita ejerciendo su rol. “Todos me decían: Michelle, te pareces a Hermione”, tanto física como psicológicamente. Ahora es también Jefa de Gryffindor. Y es que como en el mundo mágico de Hogwarts, en el de Sopocachi igualmente existen las reglas comandadas por jefes y prefectos.

Álvaro Solís recuerda emocionado el día que atravesó el salón y se colocó en la fila de los recién llegados. Cuando dijeron su nombre, subió al escenario. “Es como cumplir un sueño. Cómo a uno le encantaría de verdad entrar en el gran comedor en Hogwarts y que te pongan el sombrero seleccionador y escuchar una voz que luego te haga saltar y te diga: ¡Ravenclaw! Fue una experiencia, un sentimiento inigualable”.

Otro miembro que resalta entre todos es uno de 12 años que tiene una cicatriz en la frente y lentes redondos. Es Sergio Montesinos, quien interpreta el rol de Harry Potter desde hace tres años, cuando ingresó al grupo. “Me senté y me dijeron: Uy, valiente”. Por esa cualidad le destinaron a Gryffindor, cuyos alumnos se caracterizan por el “honor y la valentía”, atributos que Sergio admira. Además, se siente muy identificado, tanto con la casa como con el personaje: “A veces no pienso antes de actuar en cosas muy riesgosas. En sí, me gusta el peligro y las aventuras”, como le sucede a Harry.
Los antagonistas

“Los chicos buenos se quieren ir a Gryffindor y los malos, a Slytherin. ¡No son las únicas casas!”, afirma la directora del Club Fénix, Rocío España (25). Por ello, con el test se pretende asignar a cada alumno al lugar con el que verdaderamente se corresponde, no al que quiere. Fue así que ella salió seleccionada para los representados por el color verde de Slytherin. “No me hubiera gustado, la verdad, que me hubieran escogido para otra casa”. Para Rocío, se ha cumplido el lema que dice: “En Slytherin encontrarás tus verdaderos amigos”.

Aunque cueste creer que alguien tenga al antihéroe como preferido, ella confiesa que, al principio, se identificaba con Draco Malfoy —el enemigo estudiantil declarado de Harry Potter—, sobre todo por la fidelidad a su familia. Ahora, su personaje favorito es la devota del oscuro Lord Voldemort: Bellatrix Black Lestrange, “porque es fiel a sus convicciones”.

Un año después de haber entrado a la cofradía, la eligieron Jefa de Slytherin. “Mi sueño hecho realidad, amo mi casa”, en la que están “las personas más astutas, que tienen personalidad”, asegura con orgullo. Ahora es la directora del club, cuya membresía tiene un coste mensual de 10 bolivianos, monto con el que se cubre el uso de las instalaciones del San Patricio.

Otro gasto individual tiene relación con la túnica (alrededor de 80 bolivianos, según los socios), la bufanda y otros detalles. Y pueden ser parte de este mundo mágico personas de todos los colegios y edades.

El culto a la saga hace que a los miembros del Fénix sólo les falte volar. Pero para ello está su imaginación. Hay sábados en que el patio del San Patricio se convierte en un campo para jugar al deporte estrella en Hogwarts: el quidditch. Y cada dos meses, el club dedica un domingo para organizar un torneo en el parque Mallasa.

El deporte mágico
Alfredo Lima rememora el primer partido, cuando se reunían en la Subalcaldía de la Periférica. “No sabíamos cómo hacerlo”. Teniendo en cuenta que en la cinta se juega con escobas y barredoras voladoras, y que la bola más importante, la snitch dorada, tiene alas, tuvieron que pensar en cómo hacer una adaptación del juego.

“Tratamos de ocultarla (la snitch) por ahí para que alguien vaya a buscarla”. En aquel partido, Alfredo participó como “buscador” en representación de su casa, Hufflepuff. Gracias a su perspicacia, encontró la snitch y su equipo ganó el partido. “Estaba bajo un auto de la Alcaldía”.

Ahora, los “buscadores” ya no tienen que hallar la snitch porque el club modificó las reglas: se someten a una batalla de preguntas. “Es más entretenido, lo hacemos mejor”, en comparación con otros clubes de América Latina, afirma Alfredo.

Pero cuando van a Mallasa, cuelgan sus aros, colocan las banderas de las casas y se ponen sus atuendos deportivos. Algunos llevan sus escobas (aunque no sean voladoras). “Es una mezcla entre fútbol americano, fútbol y quemados”. Incluso sufren los ataques esporádicos de mortífagos, seguidores del tenebroso Lord Voldemort.

El quidditch, las reuniones... son actividades que realizan con pasión. “No sólo la magia tiene que ser algo tangible (…), puedes vivirla con tus amigos, compartiendo los mismos gustos, la amistad… Es lo que te enseña J. K. Rowling”, dice Álvaro Solís. Porque la amistad es “la verdadera magia”.

La Pottermanía en internet

Son cientos los clubes y páginas web dedicados a Harry Potter, las casas de Hogwarts, el quidditch o los hechizos que realizan los personajes de la saga. La propia autora, J. K. Rowling, destaca en su página las más importantes para ella:

- Harrypotterfanzone.com
- Potterish.com
- The-leaky-cauldron.org
- Hpana.com
- Mugglenet.com
- Hp-lexicon.org
- Immeritus.org
- Thehpalliance.org

En América Latina, son destacados los portales:
- Bloghogwarts.com (seleccionado por la escritora y sus agentes para revelar información exclusiva sobre Pottermore)
- Harrylatino.com

También se pueden realizar test en la red para conocer con qué casa de Hogwarts se identifica uno, qué malvado o qué hermano Wesley sería, etcétera, lo que se ofrece en webs como Potterincantatem.com.

La última de la saga llega ya

Once años después de que se estrenase Harry Potter y la piedra filosofal, adaptación cinematográfica de la obra homónima publicada en 1997 por la británica J. K. Rowling, llega el desenlace de la saga: la segunda parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte. El séptimo libro de la serie salió a la venta el 2007. En Reino Unido se vendieron alrededor de 2,5 millones de copias en sus primeras 24 horas en las librerías, y más de 8 millones en Estados Unidos en el mismo lapso, según Editorial Salamandra. Más de 200 países han publicado los libros que se han traducido a 65 lenguas, entre ellas latín, zulú y griego antiguo. Se calcula que la fortuna de Rowling asciende a casi 500 millones de dólares.

Las primeras siete películas de la saga han recaudado 6.379 millones de dólares. Hasta el estreno de la primera parte de Las reliquias de la muerte, la película con mayor recaudación (657 millones de dólares) había sido La Piedra Filosofal. La penúltima película superó la recaudación en 24.000 dólares.

El estreno mundial de la segunda parte de Las reliquias será el próximo 15 de julio. Antes, el 7, tuvo lugar en Londres la premiere, con Trafalgar Square cubierta por la alfombra roja de la despedida de los protagonistas de la cinta —Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson—, que así dejan la adolescencia luego de 10 años de haber crecido literalmente con Potter.

El Multicine de la avenida Arce de La Paz tendrá su propia premiere desde el día 13, precisamente de la mano del Club Fénix. Habrá múltiples actividades, con concursos e incluso la ceremonia del sombrero seleccionador.“Esperamos que, aunque la película se acabe, el club siga”, dice Sergio Montesinos, el Harry Potter paceño.

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