lunes, 21 de mayo de 2012

San Antonio: la condición de la libertad

Que un documental llegue a la pantalla de cines y se exhiba dentro de los circuitos comerciales es siempre saludable. Que la película le haga frente a la sobreoferta de productos de consumo masivo y además salga airosa de esta contienda desigual, es una responsabilidad del público, del espectador ávido por ver propuestas diferentes en la sala oscura.

San Antonio, dirigida por Álvaro Olmos, es una obra documental que se adentra en la cárcel más pequeña y sobrepoblada de Bolivia. Enlazando la historia de tres privados de libertad, esta ópera prima logra con su relato algo que es difícil hallar en este tipo de producciones, y es la condición de no juzgar a los personajes que narran sus problemas y alegrías, sino compartir con ellos las vivencias de estos seres humanos que por diferentes motivos ahora viven tras las rejas.

Sin embargo, la situación de San Antonio parece estar muy lejos de la clásica imagen de los centros de reclusión que el cine ha creado a lo largo de todos estos años. Porque las cárceles no han sido un espacio ajeno a la historia misma del séptimo arte y Hollywood ha sabido dibujarlas de un modo que se aleja de nuestras realidades palpables.

En 2003, Héctor Babenco puso el lente sobre Carandiru, la cárcel más grande de Latinoamérica, para hacer un relato exquisito de una situación extrema en Brasil. Y fue el boliviano Diego Mondaca quien abrió en el audiovisual boliviano un debate sobre la condición de la libertad en su cortometraje La chirola. Ahora Olmos no defrauda y consigue hacer de San Antonio una película interesante desde todo punto de vista. Este documental desarrolla a los personajes y los hace narradores, incluso logra con un cámara en mano que cualquier distancia entre el film y el espectador desaparezca en una secuencia en la que Ramón, uno de los personajes, filma la realidad a la que el propio director no puede acceder. He aquí un gesto de honestidad total con el trabajo profesional que desarrolla Olmos. Es esta una señal de que asistimos al surgimiento de un realizador que promete. Claudio Sánchezags

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