domingo, 27 de mayo de 2012

Battleship (Juegos de guerra)

El más reciente filme del director Peter Berg confirma una nueva forma de hacer cine: mediante alianzas corporativas.

En la industria del entretenimiento son cada vez más frecuentes las alianzas entre estudios cinematográficos, discográficas, canales de televisión, corporaciones de videojuegos, juguetes e incluso las fuerzas armadas. En concreto, estamos señalando el caso de los Estados Unidos, donde no es sorprendente asistir a películas financiadas o coproducidas por la Marina o la Armada en conjunto con algún gran estudio cinematográfico y alguna agencia de la industria del entretenimiento. Bien, algo similar ocurre con Battleship (Juegos de guerra) cuya dirección recayó en Peter Berg, que dirigió Hancock (2008). Universal Pictures y Hasbro lo reclutaron para dirigir esta cinta por su trabajo con el súper-antihéroe y porque, según se dice, este director estaba trabajando en un guion sobre las hazañas bélicas de la Marina estadounidense.

INVASIÓN DEL MUNDO. El argumento de Battleship no contiene secretos: alienígenas invaden la Tierra. Esta vez, a diferencia de toda la tradición —concretada en el cine clase B— los extraterrestres no proceden del cielo, como casi siempre, ni aguardaban una señal para emerger de la Tierra, sino que son anfibios: atacan a los barcos desde las profundidades del océano, además de tener un elevado componente tecnológico, similar al visto en Transformers (2007, 2009, 2011). Por ello las inevitables analogías que empezaron a circular, ya que la proximidad de ésta con las cintas de la serie animada es inevitable, puesto que el diseño de los efectos visuales recayó sobre la misma compañía.
Pero Battleship toma elementos efectistas de Transformers con cierta alevosía, incluso sin establecer las distancias necesarias, desde el montaje, las gamas cromáticas y, por supuesto, la iconografía que la envuelve y le otorga identidad. Sólo cuando vemos hacia dónde se dirigen las enormes naves invasoras y que interactúan con los barcos de guerra de la Marina estadounidense es que advertimos que no estamos ante la cinta dirigida por Michael Bay. Incluso hay secuencias aéreas idénticas a algunas de Día de la independencia (1996). Sin embargo, es con la propagandística Invasión del mundo. Batalla de Los Ángeles (2011) que esta cinta podría establecer una suerte de serial belicista, la cual tenga como línea argumental la presunta invasión del mundo y su inmediata respuesta antialienígena encabezada por la Marina.
Invasión del mundo nos trajo, además de grandes secuencias de destrucción de la ciudad, elementos de riego para el subgénero, concretados en la incursión de alienígenas en el paisaje urbano que conforman una suerte de guerrilla. Ante esta situación, el tratamiento formal se afincó en la cámara en mano, similar al registro documental que sólo visionamos en el periodismo de guerra. Esta innovación de carácter lingüístico que introdujo Invasión del mundo se vio eclipsada por la línea argumental y por su tendenciosa posición propagandística a favor de uno de los coproductores de la cinta: la Marina de Estados Unidos. En esta película, los alienígenas inician la invasión del mundo por la ciudad estadounidense de Los Ángeles vía aérea, para luego realizar combates de guerrilla urbana. Por su parte, Battleship sitúa sus acciones de combate en mar abierto, pero la finalidad de la misión de los extraterrestres es la misma: invadir la Tierra y dar fin al género humano.

JUEGOS DE GUERRA. Battleship, además, puede preciarse de ser la primera superproducción adaptada de un juego de mesa. Aunque es claro que en la versión de mesa no figuran extraterrestres. Pero esta cinta tiene algo todavía más llamativo, puesto que se la recordará como la primera película donde la Marina de Estados Unidos tiene una participación activa. Ambos datos permiten dilucidar las nuevas formas de producción que vendrán en el camino, en las que productos de entretenimiento familiar —como lo son los juegos de mesa— serán adaptados para su circulación en las salas cinematográficas. De igual manera, la participación de la marina en Battleship quizás responda más a un afán suyo de ganar visibilidad dentro de las fuerzas armadas estadounidenses que a simplemente una intención deliberada de realizar propaganda a su favor. O quizás no. Sea cual fuere la tendencia, parece que las alianzas, diálogos y pactos entre el mundo editorial, los videojuegos, las discográficas, las jugueterías y demás, compondrán el sistema productivo de la cinematografía, al menos en Hollywood, y siempre teniendo como objetivo el expandir sus mercados y evitar el ingreso de competidores a su región de influencia.
Peter Berg, en esta cinta nos muestra la guerra como un juego, como un despliegue de fichas en un tablero, donde la lealtad a los pares, la subordinación y el patriotismo son los valores fundamentales que garantizarán la libertad y exterminio del invasor extraterrestre. Estos elementos son alarmantes en esta clase de cintas, puesto que la guerra de liberación o el accionar repelente de los invasores suponen una lucha de exterminio, en la que los modos de representación del otro desconocido (en este caso el extraterrestre) muchas veces no dista del otro conocido (los enemigos terrestres).

*Crítico de cine
80 Durante esta década del siglo pasado se popularizó el juego de mesa Batalla Naval.

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