miércoles, 22 de julio de 2015

VIII CONGRESO DE ESTUDIOS BOLIVIANOS QUE SE REALIZA EN SUCRE Mirada documental marca el cine boliviano reciente



La nueva producción cinematográfica boliviana está marcada por una combinación entre los géneros documental y de ficción, según concluyeron jóvenes realizadores que se reunieron en el simposio “Pensar el cine boliviano”, en el marco del VIII Congreso de los Estudios Bolivianos que se realiza en Sucre hasta este viernes.

Tras la proyección de una extensa muestra de cortometrajes los realizadores cochabambinos Luis Brun y Santiago Espinoza, junto al chuquisaqueño Alejandro Pereyra, se reunieron para discutir en conjunto el nuevo cine boliviano. De la muestra formaron parte obras de Alejandro Pereyra, Juan Álvarez Duran, Miguel Hilari, y Joaquín Tapia, entre otros.

Una segunda característica identificada por los participantes del simposio, es una suerte de ruptura con la tradición del cine boliviano anterior, explicó Espinoza, al señalar a Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau como su principal referente, cuyo cine de orientación política y compromiso social tuvo como uno de sus ejes la polarización entre el mundo urbano y rural boliviano.

Esa separación es replanteada en las producciones actuales, especialmente de Kiro Russo, Miguel Hilari y Carlos Piñeiro, todos jóvenes directores que pertenecen a la nueva generación de realizadores bolivianos, aclaró Luis Brun. “En las nuevas miradas que se proponen los límites entre el campo y la ciudad son totalmente difusos, no existen las comunidades aisladas y puras como en el cine de Sanjinés”, precisó.

Por su parte Pereyra, que presentó un cortometraje filmado en Italia, resaltó la diversidad de lenguajes en los que se está trabajando, sólo en la muestra se pudo apreciar filmes bolivianos realizados en alemán, italiano y guaraní, además del español. Según Pereyra esto se debe a una participación más activa del cine boliviano en referencias culturales mundiales, como el lenguaje, que es una expresión cultural que “lejos de ser una banalidad cosmopolita, se convierte en un nuevo recurso expresivo”.

FALTA APOYO
Una de las preocupaciones identificadas por los participantes fue la ausencia de apoyos de carácter público para la producción cinematográfica. Tal es la realidad que el nuevo cine boliviano ha venido desarrollando de forma casi totalmente independiente, explicó Espinoza. Sin embargo, esta situación tiene buenos efectos considerando que las obras producidas no han tenido que enmarcarse en ningún parámetro establecido desde las instituciones financiadoras; así, los artistas han podido trabajar con libertad, aclaró.

Este nuevo cine boliviano ha tenido una buena recepción en los circuitos de festivales dedicados al séptimo arte en todo el mundo. Piñeiro e Hilari fueron distinguidos en exhibiciones extranjeras, y seleccionaron a Tapia en el Festival de cine de Berlin con su cortometraje “Primavera”, que fue proyectado en el Congreso de Estudios Bolivianos.

OTRAS ACTIVIDADES EN EL CONGRESO
Ayer, Luis Miguel Glave Testino de la Universidad de Sevilla, ofreció una conferencia magistral sobre las divergencias políticas en el seno del poder político de la Real Audiencia de Charcas. El núcleo de su investigación se concentra en la personalidad del doctor Manuel Barros de San Millán y su oposición al Virrey Toledo sobre las políticas relacionadas a la población indígena. La conferencia tuvo una masiva asistencia, y fue uno de los eventos principales que se realizaron en el Auditorio del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB).

LOS DIRECTORES
Santiago Espinoza: “El nuevo cine boliviano tiene una suerte de aspecto documental, esa es una de sus características".
Luis Brun: “Se plantea un diálogo con el cine de Sanjinés, y ahí se encuentra una nueva mirada política”.
Alejandro Pereyra: “Hay que pensar lo político del cine en términos más globales sin descuidar lo particular de nuestra realidad”.

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