jueves, 30 de julio de 2015

Agazzi busca llamar la atención sobre el cáncer infantil

El drama de los niños que padecen cáncer en Bolivia ha devuelto al cineasta ítalo-boliviano Paolo Agazzi (Cremona, 1946) a la dirección de un largometraje y lo ha llevado a debutar en el largo documental.

“Corazón de dragón” es el filme que ha reconciliado a Agazzi con el rol de director, una década después de haber estrenado su anterior largo tras cámaras, la comedia “Sena quina, la inmortalidad del cangrejo” (2005).

El documental, estrenado anoche en el CEDIB, se exhibirá comercialmente desde hoy, en el cine Center. Su lanzamiento contó con la presencia del cineasta.

“Corazón de dragón” es, en los hechos, el primer largo boliviano que llega a salas comerciales cochabambinas en lo que va de 2015.

ÚTIL Aun siendo consciente de que, por su género, temática y procedencia, puede no despertar demasiadas expectativas entre el público boliviano, Agazzi se muestra esperanzado en que “Corazón de dragón” convoque a los espectadores.

Y a los que lleve a las salas, Agazzi espera que el filme les haga tomar conciencia del drama que sufren los niños con cáncer en el país, en especial los que son atendidos en hospitales públicos.

Es más, el también director de “Mi socio” (1982) cree que este documental viene a ratificar su convicción de que el cine, más allá de sus búsquedas formales, debe tener utilidad.

En este caso, confía en que llame la atención de la sociedad y del Estado, que conocen poco y/o no hacen lo suficiente para que el cáncer infantil no sea tan letal como puede llegar a serlo a falta de tratamientos más adecuados.

De hecho, sus primeras exhibiciones ya han conseguido acelerar cierta burocracia para concretar la construcción de un hospital oncológico en El Alto, para el que se espera contar con un acelerador lineal (equipo para aplicación de tratamiento contra el cáncer) de propiedad estatal, reveló.

En Cochabamba, los fondos recaudados de las funciones de ayer en el CEDIB serán entregados al Hospital Oncológico de la ciudad, con el fin de que este monto simbólico pueda paliar algunas de las necesidades de los niños enfermos con cáncer.



ESTILO Haciendo gala de su natural sentido del humor, Agazzi cree que el título de su documental puede capturar a algún espectador “incauto” que acuda al cine pensando que se trata de alguna cinta de aventuras para acabar viendo en su lugar un documental sobre la historia de Sebastián, un niño que debe luchar contra un extraño cáncer de corazón.

Dicho esto, el director de “El atraco” admite que la temática que aborda “Corazón de dragón” es dura, al punto haber emocionado hasta el llanto a varios de sus espectadores.

Sin embargo, aclara que el tratamiento visual del documental evita caer en la “pornografía del dolor”, apelando a una fotografía de colores vivos y a un registro respetuoso de los niños cuyas historias relata.

Esta apuesta se expresa también en la inclusión de videoclips y de animaciones que, sin escamotear el drama del cáncer infantil, busca transmitir un mensaje optimista en torno a un mal que, en muchos casos y con tratamientos oportunos, puede curarse.

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