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domingo, 18 de marzo de 2012

La diversión hace sombra al cine debate

Bajo las grandes salas de proyección, emergen los cine clubes como opción.

El romance con una película en la oscuridad de una sala de cine volvió con los cine clubes. Un cine alternativo surge tras la demanda de los cines comerciales, con grandes salas que difunden producciones millonarias y rentables. Este contacto íntimo con la esencia de los filmes que antiguamente conectaba al espectador, retorna a la ciudad de La Paz, como una nostalgia por recobrar ese acto de amor al séptimo arte. No obstante, el público aún apuesta por un cine destinado a la familia y a la diversión.
Retornan los cine clubes. Películas y autores del culto cinematográfico clásico o moderno se proyectan en estos pequeños espacios, cuartos en los que el contacto visual del espectador lleva luego al debate que involucra la película vista. No obstante, estas pequeñas salas no son algo novedoso. Menciona el crítico de cine Pedro Susz: “En los años 60 y 70, hubo una proliferación de cine clubes en La Paz. Había al menos 22 o 23 registrados, en salas abandonadas de cine. Es bueno el regreso de estos espacios, pues generan una cultura cinematográfica saludable”.
Mauricio Ovando, fundador de El Espejo Cine Club, describe que decidió crear este lugar como “un punto de reencuentro, una forma de rescatar el feeling original que se perdió en el cine clásico tras la intromisión de un cine comercial”. Sergio Zapata, fundador de La Mirada de Ulises, explica que este espacio busca “ser una labor didáctica y pedagógica, una acción política, sin fronteras de lucro, más que el hecho de generar un público”.
Lógicas encontradas. Por otro lado, están las salas de cine comerciales. Mariana Ballón, encargada de Marketing del Multicine, explica que la lógica es diferente, pues necesita generar dinero de las películas que los distribuidores les ofrecen para vender, en su mayoría megaproducciones extranjeras. “Somos abiertos también al cine independiente, pero generalmente este tipo de cintas no tienen un público tan amplio. En cambio nuestro mercado es más neutral. No podemos proyectar por muchas semanas una película que no venda mucho”.
Por su parte, José Luis Gómez, gerente departamental del MegaCenter acentúa que “el cine comercial genera más ventas. Si una película vendió solo tres butacas, no nos conviene, pues no responde a nuestro sistema de mercado”. Los cine clubes no responden a un fin mercantil, y más que nada, según Ovando y Zapata, se basan en un aporte voluntario, pues la pretensión es únicamente generar cultura y pensamiento propios.

“Se ha perdido ese amor a la película. Ahora, los espectadores están más pendientes de las palomitas de maíz, antes que a la esencia de lo que se proyecta”.

Pedro Susz / CRÍTICO DE CINE

¿Crear cultura o ganar ingresos? Mariana Ballón, del Multicine, especifica que las multisalas están creadas para la familia y la comodidad casera de entretenimiento. Por su parte, Pedro Susz arguye que “en las multisalas, el cine es una cuestión accesoria. En realidad la gente va a comer, a divertirse. Los chicos y las chicas van a contemplarse”. Esta inclinación al cine más comercial en las multisalas despoja el aura antigua que el público establecía con la película. Susz se aventura en decir que “ya no hay como antes un recogimiento silencioso, en el hecho de entrar a la sala como un ritual y de compartir emotivamente una película en la oscuridad. Ahora sólo importan las pipocas o los efectos especiales más que el director de la película”.
Cine inteligente. Según Sergio Zapata, de La Mirada de Ulises, “no hacer una mercancía del arte es nuestro objetivo”. Luis Gómez, de MegaCenter, se contrapone: “Nosotros buscamos un público masivo”, mientras que Pedro Susz insiste en que una mejor cultura cinéfila mejorará la calidad de cine que se haga. “Esto ayuda a que se retome la tradición para que el cine actual herede algunos de los elementos del clásico”.

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