sábado, 10 de septiembre de 2011

Musicales para ver una y otra vez

Las películas que nunca pasan de moda.

En los años 40, surgió un género nuevo en las producciones de cine de Hollywood. Los musicales son parte inseparable de la vida de miles de seres humanos, quienes se transportan a mágicos parajes al compás de sus ritmos, letras y coreografías inolvidables.
Desde fred astaire hasta John travolta. Varios fueron los actores que participaron en producciones musicales, pero sólo algunos se distinguieron por imprimir su sello personal a las cintas musicales de todos los tiempos.
Fred Astaire, el mítico bailarín del
Hollywod de oro, reconocido y adulado por consagrados artistas, se hizo dueño absoluto del género junto a su inseparable pareja de reparto, Ginger Rogers.
Muchos años después nació otra leyenda, esta vez oriunda de Nueva Jersey, que se convertiría en un pilar fundamental de las películas musicales de la actualidad. John Travolta salió a escena a partir de su interpretación como Tony Maneiro en el filme Saturday Night Fever, de 1977, que impuso un estilo de baile disco acompañado por una moda muy propia de esa época, la cual iba bien complementada por la inolvidable banda sonora que se baila hasta la actualidad.
Más tarde, la película Grease lo confirmaría como el bailarín por excelencia, cuando al lado de Olivia Newton-John encarnó a Dany Zuko, un jovencito rebelde y engominado de los años 50, quien cantaba y bailaba rock and roll, junto con sus amigos de travesuras.
Un par de años después, Travolta protagonizó la cinta Staying Alive, en la que otra vez, en la piel de Tony Maneiro, realiza el sueño de toda su vida al llegar a Broadway como el bailarín principal de la obra El callejón del diablo. El filme no tuvo el éxito esperado, pero es una excelente muestra de las dotes histriónicas del ítalo-americano y la impecable dirección de Sylvester Stallone.
El turno de las chicas. Los años 80 fueron el caldo de cultivo para la grabación de importantes filmes destinados a una juventud ansiosa de ritmo, moda y emoción.
La bailarina y coreógrafa Cinthya Rhodes fue una de las pioneras en materia de musicales. Su más que evidente talento la llevó a protagonizar la secuela de Fiebre de Sábado, bajo el título de Staying Alive, del año 1983, la cual fracasó comercialmente, pero puso en evidencia el increíble talento artístico de Travolta y sacó a relucir las habilidades fantásticas de Rhodes como bailarina.
Ese mismo año, la taquillera Flashdance también contó con su participación, igualmente como una bailarina conocida como “Tina Tech” y, en 1987, protagonizó, junto a Patrick Swayze y Jennifer Grey, la fabulosa Dirty Dancing, esta vez dando vida a “Penny Johnson”, una chica que se gana la vida impartiendo clases de baile en un campamento de verano para gente rica.

30 millones de discos vendió Saturday Night Fever, el soundtrack más exitoso de todos los tiempos.

Las nuevas superproducciones de la actualidad. Aunque la afición por los musicales ya pasó a un segundo plano, en estos tiempos, aún se continúa filmando películas de ese género.
La cinta de 2000 Chicago fue nominada a los premios Oscar y tuvo como protagonistas a Richard Gere, Catherine Zeta-Jones y Renee Zellwegger.
Asimismo, el musical Mamma Mía, inspirado en las canciones de los suecos de ABBA y estelarizado por Meryl Streep, Colin Firth y Julie Walters, demostró que ese tipo de producciones aún es del gusto del público.
Un clásico eterno. White Nights, de1985, tuvo un reparto más que fenomenal: el ruso Mikhail Baryshnikov, el talentoso y fallecido bailarín de tap Gregory Hines y la bella Isabella Rosellini dejaron para la posteridad un trabajo considerado como “una verdadera obra de arte” por la crítica especializada.

Un paso por aquí y vuelta por allá...

Los musicales nos dejaron fabulosos recuerdos para toda la vida. Algunos de ellos aún son recordados, repetidos por los canales de cable y hasta parodiados en shows de comedia o series de tv.
Este importante género cinematográfico dejó magníficas obras fílmicas, que hoy en día son nuevamente presentadas para los públicos más jóvenes.

2007 Sweeney Todd, de la mano del genial Tim Burton, es un musical descabellado y maquiavélico.

1984 Footloose presentó a Kevin Bacon como un excelente acróbata y bailarín al ritmo de las canciones de Kenny Loggins.

1975 The Rocky Picture Horror Show lanzó la carrera de Susan Sarandon y es un objeto de culto pop.





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