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lunes, 23 de mayo de 2011

‘El secreto de la última luna’, en el Multicine

La cinta El secreto de la última luna (Reino Unido-Hungría-Francia, 2008), distribuida en el país por Londra Films, es la historia de magia y aventura de una huérfana que tiene una gran misión por cumplir.

Dirigida por Gabor Csupo, realizador del éxito taquillero El mundo mágico de Terabithia, el film —basado en la novela El pequeño caballo blanco de Elizabeth Goudge—, inspiró a la creadora de Harry Potter.

La película trata de María (Dakota Blue Richards), 13 años, quien es enviada a vivir con su tío a una casa misteriosa. Allí descubrirá que sólo ella puede salvar el Valle de Moonacre y que tiene de margen hasta la próxima luna para conseguirlo con la ayuda de formidables animales.

El reparto incluye a Tim Curry, Natascha McElhone, Juliet Stevenson y Andy Linden. La cinta se proyecta en el Multicine (12.55, 16.55 y 20.50).

Segundo tráiler de Transformes 3 El lado oscuro de la Luna (Tráiler)

Segundo tráiler de Transformes 3 que llega en julio 2011



Ganadores del Festival de Cannes

Palma de Oro: ‘The Tree of Life’ de Terrence Malick

Gran Premio del Jurado: Ex-aequo, ‘Once Upon a Time in Anatolia’ de Nuri Bilge Cylan y ‘El niño de la bicicleta’ de Jean-Pierre y Luc Dardenne

Premio del Jurado: ‘Polisse’ (Poliss’) de Maïwenn

Mejor dirección: Nicolas Winding Refn por ‘Drive’

Mejor actor: Jean Dujardin por ‘The Artist’

Mejor actriz: Kirsten Dunst por ‘Melancholia’

Mejor guión: Joseph Cedar por ‘Footnote’

Cámara de Oro: ‘Las acacias’ de Pablo Giorgelli

Palma de Oro al mejor cortometraje: ‘Cross’ de Maryna Vroda

Mejor película de la sección “Una cierta mirada” (“Un certain regard”): Ex-aequo, ‘Arirang’ de Kim Ki-Duk y ‘Halt Auf Freier Strecke’ de Andreas Dresen

Premio especial del jurado – sección “Una cierta mirada”: ‘Elena’ de Andrey Zvyagintsev

Premio a la mejor dirección – sección “Una cierta mirada”: ‘Bé Omid é Didar’ de Mohammad Rasoulof

sábado, 21 de mayo de 2011

"Drive" y otra cinta de Sorrentino con Sean Penn suben el listón en Cannes

Dos filmes en competición hoy en Cannes dieron paso a sendas y grandes interpretaciones de dos actores que piden paso en la fila para ganarse el reconocimiento en el Festival de Cannes, Sean Penn y Ryan Gosling.

Se trata de "This must be the place" y "Drive", dos ejemplos diferentes de trabajo interpretativo de altura justo antes del fin de semana en que acaba este evento cinematográfico en el que compiten por la Palma de Oro un total de veinte cintas.

La del italiano Paolo Sorrentino, la cuarta que trae a Cannes a competir, rodada entre Irlanda y Estados Unidos, proporciona a Penn la oportunidad de meterse en la piel y bajo el maquillaje de una antigua estrella del rock, Cheyenne, cincuentón gótico de aspecto inspirado en el líder de The Cure, Robert Smith.

"Creo que el rock and roll tiene un lugar muy importante, porque se contrapone a lo que creo que se ha convertido en 'la enfermedad' de la clase bien", dijo Penn en conferencia de prensa sobre un filme que aborda la cuestión de la venganza por la humillación, pero desvinculada aquella de la violencia.

El personaje que interpreta Penn -que se desplaza por el mundo arrastrando las consecuencias de todo aquello que se fumó como estrella del rock- con una vida ya sin música y rodeado de lujo vacuo, regresa a su país, Estados Unidos, y al pasado de un padre que acaba de morir y al que hacía 30 años que no hablaba.

Al viaje exterior para encontrar al que humilló al padre le acompaña el viaje interior que permite a Cheyenne salir de una edad adolescente en la que le sumió un éxito temprano, quebrado por un drama ajeno que le dobla la espalda al personaje.

La película aborda la cuestión del genocidio nazi y la búsqueda de sus máximos responsables, en una diferente versión de los acostumbrados cazanazis del tipo Simon Wiesenthal, esta vez con maquillaje gótico.

A Penn le da la réplica en la primera mitad del filme una Frances McDormand (Jane) de lo más de vuelta que se puede estar en el mundo del rock and roll, comprensiva esposa, divertida y enamorada compañera de la antigua estrella, que se toma a broma su vida de músicos retirados insultantemente ricos.

Penn tiene con esta película otro billete para el premio de interpretación, aunque el que interpreta en la cinta de Terrence Malick, "The tree of life", tiene una duración más limitada y las críticas, menos elogiosas.

La otra cinta que aterrizó en Cannes fue la del danés Nicolas Winding Refn e interpretada por Gosling, que encarna a "driver" (conductor) un caballero andante de las noches de Los Ángeles, como vino a decir el realizador, quien mencionó a los hermanos Grimm como lecturas que vinculan al filme con la tradición europea de los cuentos.

Refn narró de manera muy divertida cómo convenció a Gosling para interpretar el papel, en algo que el director denominó "casi una cita a ciegas" que empezaba a ir mal cuando de repente lograron lo que, gráficamente explicó como un "orgasmo mental" entre director y actor.

Y la idea era que el personaje de "driver", que destroza automóviles cuando trabaja de especialista en el cine, los arregla durante el día en un taller mecánico y colabora en asaltos como conductor-taxista de delincuentes, destacara por casi no abrir la boca.

Es un "caballero" solitario que encuentra a una dama en peligro -el papel de la vecina de "driver", Irene (Carey Mulligan)- a quien difícilmente contará lo que siente por ella.

Tendrá que matar para protegerla de un asunto en la que vemos a la mafia y la película discurre por los senderos del "gore" sin abstracción posible.

El conductor interpretado por Gosling está hecho de un pasado que no conocemos pero imaginamos negro, tan negro como el desarrollo que le espera al personaje, inevitablemente metido en una espiral de violencia y sangre.

En las escenas de violencia, como en las de conducción tranquila y las de persecución por un Los Ángeles casi de estética de videojuego, Gosling (candidato a Globo de Oro por "Blue Valentine" y en Cannes previamente con "The believer", premio del Jurado) no dice casi palabra, pero no hace falta.

A Gosling le acompañan en el reparto, entre otros, Christina Hendricks (Blanche) la Joan Harris de la ya serie de culto de televisión "Mad men", y Óscar Isaac, al que se pudo ver en la película

FESTIVAL DE CANNES Lars Von Trier: "Fui un estúpido"

El director danés Lars von Trier, excluido del Festival de Cannes, pero no expulsado de la competición, donde participa con su filme "Melancholia", reconoció hoy, sobre sus palabras de simpatía por Hitler, que fue "un estúpido".

"Soy el primero en lamentar que haya gente que se haya sentido herida. Y fui un estúpido", declaró el director a seis periodistas, entre ellos uno de Efe, a varios kilómetros de Cannes.

"Hoy estoy bien, especialmente desde que sé, como dicen los ingleses, que oriné sobre mis propias patatas fritas. Vamos, que ahora sé lo que he hecho", agregó, preguntado por la declaración de "persona non grata" hecha por el Consejo de Dirección del Festival contra él.

El pasado miércoles, en la rueda de prensa de presentación de su película, Von Trier pronunció elogios a Hitler y se declaró simpatizante del nazismo, aunque hoy aseguró que todo fue una broma en respuesta a una pregunta de un periodista y que sus palabras se le fueron de control.

"Estaba intentado distraer a la gente lo mejor que podía y de repente me estaba yendo hacia un sitio hacia el que, ay... Es como cuando uno entra demasiado rápido en una curva y... fue casi imposible salir de ahí", afirmó.

También le echó la culpa a que su inglés "no es muy bueno", aunque insistió: "Uno tiende a creer que la gente pensará que es una broma. Pero la gente no se lo toma así si uno lo dice con unas pocas palabras", lamentó.

Trier dejó claro que de ahora en adelante se pensará mucho si asiste a conferencias de prensa con muchos periodistas y dijo: "me alejaré de ellas porque es una situación estúpida. Me hace daño a mí, a mi compañía, a la película.

Lo que no le impidió seguir hablando en tono irónico. "¿Que si estoy excluido de la competición? Creo que no. Se supone que no puedo acercarme a menos de cien metros del Palacio de Festivales.

Así que estábamos aquí bromeando sobre si vuelvo por allí y tengo que sacar unas banderas de señales para decir algo así como '¿eh, me han dado la Palma?'".

"Me gustaría saber qué pasaría si me acerco a menos de cien metros. No tengo ni idea. En principio, lo de 'persona non grata' es algo de lo que estoy muy orgulloso", añadió a continuación.

Y pese a que aseguro no estar orgulloso de cómo llegó esa declaración, agregó que la expresión le suena muy bien cuando la pronuncia. "Y esto tiene que ver con mi personalidad. Y sé que mi familia también lo estaría. No por lo que dije", manifestó Trier sin precisar si estaba o no bromeando, aunque el tono indicaba que sí.

"Lo único que lamento es que he tenido un concepto muy bueno y un buen apoyo del Festival de Cannes (...) así que lamento si este contacto se ha perdido", agregó.

Para añadir: "Lo único que puedo decir es que cualquier criminal, si ha hecho una película, y es lo suficientemente bueno para el Festival de Cannes tendría que estar ahí. Si ha cometido algún crimen, por supuesto que tendría que metérsele en la cárcel, sin duda".

"Pero es que parece que haya una etiqueta con lo que se puede y no se puede decir en el Festival de Cannes", protestó.

"Hay un poco de nazi en cada uno de nosotros, sin duda. Y está ahí, bajo la superficie y hay que ser consciente de ello. Y también está el pequeño ser humano (que puede haber) dentro de Hitler", dijo en relación a la materia que le ha puesto fuera de Cannes.

Un debate viejo, dijo Von Trier, que afirmó que "es muy fácil decir que fue su culpa (de Hitler), que si no hubiera nacido no habría habido una II Guerra Mundial. Eso es demasiado fácil y no es una manera sana de ver las cosas".

"Pero luego, es que todo es ridículo porque la gente quiere que diga que me retracto de que respeto a Albert Speer como arquitecto" del Tercer Reich alemán.

Algo que calificó de "ridículo" porque en su opinión "fue un arquitecto maravilloso, con una visión". No le respeta por haber sido un criminal de guerra, pero sí por lo que hizo desde el punto de vista artístico. "Y dije que no (me retractaría) porque sería ridículo", agregó.

viernes, 20 de mayo de 2011

El arte de hacer maquillaje de ficción para cine

El maquillaje de efectos especiales es muy requerido en el cine. Uno importado puede costar 700 bolivianos. El país recién comienza a dar sus primeros pasos en este oficio.

En cada rostro, una obra de arte. Como un escultor con arcilla o un dibujante con papel, la faena del maquillador se convierte en una creación constante, llena de vida y color.

En esta misma línea surge el maquillaje de efectos especiales, que se trata de una técnica en la que se utilizan distintos materiales e instrumentos para cambiar la fisonomía de un actor y lograr la apariencia que el personaje requiere.

Basta un par de horas o minutos para obtener grandes cambios en el aspecto. Heridas, moretes, envejecimientos y quemaduras son algunos de los efectos que se pueden conseguir.

Y aunque se trata de un trabajo especialmente útil para el cine, en Bolivia esta técnica todavía está dando sus primeros pasos.

Paola Romay es maquillista profesional hace cinco años. Ella misma percibe que su carrera tiene un impacto especial en otras personas, pero a la vez reconoce que el maquillaje de efectos especiales es menos rentable que el maquillaje social, aplicado principalmente en novias o personalidades.

A pesar de ello, y como una luz en el túnel, Romay afirma que “como hay un movimiento importante en el cine, también hay más demanda en el maquillaje”.

Además asegura que la mayor parte de las maquilladoras de efectos especiales en el país tienen un conocimiento empírico, nacido de la práctica y el trabajo en campo.

Esto se debe a la ausencia de institutos de maquillaje a nivel profesional y especializado, como los hay en Argentina, donde Romay pudo estudiar años atrás.

Es así que hace dos años empezó con una academia de maquillaje llamada Neo Make Up, donde se dictan cursos prácticos de hasta tres meses y también se dan talleres de uno o dos días.

“En cada curso veo que hay mucho interés de gente joven en el maquillaje y eso motiva mi pasión por enseñar”, comenta.

MAQUILLAJE E INSTRUMENTOS

El maquillaje juega un papel importante en la puesta de escena y por eso los expertos recomiendan ser selectivos con el producto para aplicar en la piel.

En ese sentido, uno de los problemas en nuestro medio es el costo y la accesibilidad del maquillaje, porque en productos importados el precio tiende a elevarse.

Si se quiere aplicar maquillaje profesional, una de las empresas proveedoras maneja un rango de precios de 60 a 700 bolivianos.

Los más caros son los maquillajes en alta definición que permiten un acabado más fino y real en la piel. “Sin duda, trabajar con un buen maquillaje ayuda mucho frente a la cámara”, agrega Romay.

Y aunque es elemental el manejo de un maquillaje básico, para realizar efectos especiales también es necesario abastecerse de productos específicos que darán más credibilidad al trabajo.

Por ello, esta técnica va casi de la mano con el maquillaje prostético, que consiste en magnificar partes del cuerpo mediante prótesis.

De esta manera se pueden conseguir narices más grandes, cabezas deformes o miembros corporales sueltos, simulando accidentes.

Por otro lado, una de las características particulares de los maquillistas es el manejo de un estuche lleno de instrumentos que cobran vida en sus manos. Los que nunca deben faltar son las esponjas con diferentes texturas, las espátulas de fierro o de plástico que se usan para seleccionar colores sin mezclarlos, también los pinceles planos y redondos e incluso algunas herramientas odontológicas.

Cada rostro y cada diseño es una creación aparte. Se necesita de talento, pasión, creatividad, práctica y dedicación para ser un maquillista destacado.

Pues como expresa en su portal web la maquilladora chilena Susana Ubila, “el maquillaje es otra rama del arte, y cada rostro lavado se asemeja a un lienzo en blanco…”.

(RECUADRO)

HAY CINCO TÉCNICAS DE MAQUILLAJE QUE VARÍAN SEGÚN LOS FINES

El maquillaje artístico se basa en cinco técnicas: maquillaje social, el caracterizado, el artístico, el publicitario y el de efectos especiales.

Cada uno tiene una particularidad en su aplicación y varía de acuerdo al propósito que quiera alcanzar el cliente.

El maquillaje social se lo utiliza mucho en eventos especiales como matrimonios, fiestas de quince años o presentaciones de personalidades.

El maquillaje caracterizado se lo aplica mayormente en teatro, porque busca dar vida a un personaje a través de la pintura aplicada en el rostro.

El maquillaje artístico se trata de un arte más estético, con colores intensos, perlas, brillos y figuras que salen de lo convencional y pueden ser usados en fiestas folclóricas.

El maquillaje publicitario busca una concordancia entre el producto y quien lo presenta, para lograr los resultados que la empresa espera obtener al promocionarlo.

Cada rostro y cada diseño es una creación aparte. Se necesita de talento, pasión, creatividad, práctica y dedicación para ser un maquillista destacado.

60

Bolivianos, es el precio mínimo de un maquillaje profesional. El precio puede llegar hasta los 700 bolivianos.

Woody Allen inaugura Cannes con un viaje a París de antaño

El cineasta estadounidense Woody Allen inaugura hoy el Festival de Cannes y se lo lleva con su último filme, "Midnight in Paris", a la bohemia de la capital francesa de los años veinte del siglo pasado.

Esta escapada en tiempo y espacio del director, cuya aversión a cualquier competición festivalera además es conocida, devuelve desde el primer día a Cannes a los gloriosos tiempos en los que había que pasar por París para ser alguien.

Un "tiempo dorado", como señaló Allen al presentar a la prensa su cinta, que es al que, con música de Cole Porter, el realizador pretende llevar al espectador, al que literalmente apabulla con un desfile de celebridades.

Ernest Hemingway, Scott Fitzgerald, Pablo Picasso, Luis Buñuel, Salvador Dalí y Gertrude Stein son la clase de gente con la que Allen hace contemporizar al protagonista, un atónito Owen Wilson, el escritor de guiones de cine que pretende ser novelista y a quien, en una noche de alcohol, se lo llevan al siglo anterior, o eso parece.

Cómo funciona ese transporte al pasado es algo que debe experimentar el propio espectador y, a decir de las reacciones en el pase de prensa previo al de gala, los "ohh" y las risas cómplices parecen haber logrado el efecto.

Allen no tuvo necesidad de documentarse para el trasfondo histórico de "Midnight in Paris" porque forma parte, como explicó a la prensa, de su bagaje intelectual: de ellos mamó en su infancia, juventud y edad adulta.

El realizador declaró su amor por "las ciudades bajo la lluvia" y se mostró muy satisfecho por la tonalidad conseguida para la cinta por Darius Khondji, el director de fotografía, quien ya trabajó con Allen en "Anything else" ("Todo lo demás"). Un color de otoño.

Reconoció haber sido "muy afortunado" por el hecho de contar con días de lluvia durante el rodaje del filme -que no participa en la competición oficial en Cannes- y admitió que la visión de la capital que ofrece es la que tienen en Estados Unidos.

"París es una ciudad muy excitante", continuó Allen, quien comparó en varios momentos esta ciudad y la suya, Nueva York, con alusiones a la influencia del cine y la literatura franceses tanto en su vida como en su obra.

Allen se prestó al protocolo del asedio de la prensa en masa y luego en fila de a uno o de a varios periodistas en un hotel de La Croisette, mientras Cannes se ponía de gala para su primera alfombra roja de esta 64 edición.

FESTIVALES Satisfecho una vez más de no formar parte de la competición, Allen recibe agradecido la invitación del Festival de Cannes, pero con limitaciones.

Allen menciona que ha estado en diversos festivales, y estar en competencia arruinaría esa experiencia.

"Muestro la película, a la gente le puede gustar, o no, si es mala. Pero, competir con la película de otro me parece tonto", sentencia Allen.