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domingo, 28 de julio de 2013

El cine boliviano entre aguas mansas y bravas

La piratería es un tema sumamente delicado para los cineastas bolivianos. Por ejemplo, se sabe que Jorge Sanjinés es muy celoso de su obra, que es muy cuidadoso cada vez que se proyecta una de sus cintas, y corre la leyenda urbana de que, si se entera de que alguien las está comercializando ilegalmente, interviene con dureza. Aunque varias veces se ha anunciado que sus películas se editarían en diferentes colecciones, hasta hoy no existen versiones comercial legales de la obra del legendario director, salvo por la del corto Revolución que hace parte de la compilación Cine a contracorriente. Un recorrido por el otro cine latinoamericano, editada por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona y Cameo, que es una verdadera rareza digna de coleccionistas. En una entrevista que nos concedió, Sanjinés reconoció que el extremo cuidado que tiene con sus películas y con los derechos de autor que las protegen se debe, principalmente, a que las ganancias que ellas producen sostienen económicamente a Ukamau.

Desde la irrupción de la distribución masiva de archivos de audio y video a través de canales al margen de la ley, varios realizadores nacionales han intentado llegar a acuerdos con los comerciantes irregulares sin mucho éxito. Tal vez el caso más interesante es el de ¿Quién mató a la llamita blanca?. Después del gran éxito de taquilla de la segunda película de Rodrigo Bellott, no tardaron en aparecer copias ilegales. Después de un intento poco eficiente por decomisar los DVD piratas, en 2007 los productores y distribuidores de la cinta editaron una versión legal, con extras, en buena calidad, a precio competitivo, y llegaron a un acuerdo con los comerciantes informales. En principio, la iniciativa fue un éxito y parecía ser el inicio de una nueva forma de vender y distribuir cine boliviano. Pero no fue más que un espejismo. Ninguna otra película nacional ha logrado acuerdos significativos con los informales.

Pero el tema no solamente es delicado porque afecta de manera directa a la remuneración de los artistas. La piratería ha transformado los hábitos de consumo del público en el mundo. Lo que implica un dilema mayor, en un país como Bolivia, con circuitos de distribución cinematográfica limitados, pobres y poco refinados, con una conexión a Internet deficiente y sin acceso a plataformas que ofrecen cine legal en streaming (forma de distribución multimedia), no es posible dejar de consumir piratería. Eso también afecta de manera directa a nuestros artistas, pues si quieren estar al día de lo que se está haciendo en el mundo, deben consumir arte en soportes ilegales. Ahí nacen dilemas éticos, muy difíciles de resolver, ¿Es coherente condenar a la piratería y al mismo tiempo consumirla?

Opinar y tomar una posición no es fácil para ningún realizador, en ninguna parte del planeta. Por ejemplo, cuando Alex de la Iglesia lo hizo, la polémica lo condujo a renunciar a su cargo como presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Para este reportaje nos pusimos en contacto con dos realizadores representativos del cine boliviano, que tienen una relaciones muy distintas con la piratería. Por un lado está Marcos Loayza, uno de los máximos representantes de lo que se conoció como el boom del 95, un realizador que vivió en carne propia el paso del celuloide al digital, un testigo de las transformaciones más radicales en la distribución y en la producción de películas. Por otro, Diego Mondaca, uno de los más prometedores realizadores del panorama actual, que en sus obras de mayor envergadura ha trabajado de manera casi exclusiva con tecnología digital y ha utilizado de manera eficiente las nuevas tecnologías, no sólo para la realización de sus obras, sino también para su difusión y su distribución.

Para Loayza, director de Cuestión de fe, la piratería “es una respuesta de la sociedad ante los márgenes tan altos de ganancia de los productos culturales, una manera de poder acceder al mundo de los marginados, pero también una manera de centralizar la producción”. Mondaca, director del premiado cortometraje La chirola, además destaca que “la piratería para los bolivianos fue una gran alternativa para acceder a lecturas, filmes y demás materiales educativos, que de otra manera no hubiera sido posible. No sólo por los costos, sino también por la variedad de títulos y autores con los que la piratería nos sorprende”. Aunque Loayza no cree que resuelva la deficiencias de los circuitos de distribución nacionales, Mondaca tiene una opinión radicalmente distinta, pues cree que además de haber resuelto los problemas, ahora lo que les corresponde a los cineastas es: “Apropiarnos de la piratería y lograr alianzas articulándonos en ‘sus’ sistemas de distribución, que son bastante efectivos y rápidos”. Mondaca está convencido de que: “Posibilita el acceso a la cultura. Como autor, me cuidaría más de los ‘distribuidores’, de las ‘editoriales’, quienes se creen dueños de la obra y hacen e hicieron peores daños”.

Tanto Loayza como Mondaca reconocen que la piratería ha afectado al público boliviano de manera importante. Según Loayza, gracias a ella: “Se han creado tribus de amantes del cómic, del hentai, del cine gore, entre otros”. Mondaca es un poco más general y asegura que lo hizo “más conocedor”. Gracias a la posibilidad de acceder a nuevos materiales, para el director de Ciudadela “ahora tenemos más referencias y así podemos tener mejores parámetros de comparación al momento de juzgar nuestro propio cine”. Pero no todo es una tasa de leche, al menos para Loayza que afirma algo que es muy interesante, sobre lo que se debe reflexionar: “Creo que hay un publico de cine arte que siempre trata de estar bien formado, que ahora se ve beneficiado. Pero hay otro que acentúa su dependencia a las majors”. Es decir, si bien ahora podemos consumir mucho más cine de calidad, la mayor parte de los espectadores sigue consumiendo el cine más comercial. Si bien los hábitos han cambiado, lo que más ha cambiado han sido los volúmenes de consumo. Así como ahora se puede consumir comida basura hasta la obesidad, también se puede consumir cine basura hasta el anquilosamiento mental.

Aunque ambos directores reconocen que consumen piratería, que principalmente compran películas de difícil acceso, ninguno de los dos reconoce tener contacto directo con piratas o algún tipo de convenio. Aunque Loayza confiesa que: “Nos reunimos un par de veces con el gremio, con pésimos resultados”. Para el director de El corazón de Jesús, la piratería “destruyó el mercado audiovisual boliviano y los márgenes de recuperación se bajaron a más de la mitad”. Puntualmente, su trabajo fue afectado de forma radical, pues “obliga a tener subvencionada la obra para no perder dinero. Se perjudica totalmente”. En cambio Mondaca cree que la piratería ha afectado a su obra: “Favorablemente. Hay que entender que la piratería no es necesariamente mala. Muchas veces no surge con el afán de ‘engañar’ sino más bien de “posibilitar el acceso a información. La Chirola, nuestro primer filme fue ‘autopirateado’ y las consecuencias fueron una amplia distribución de nuestra obra en todo el país. Luego nos volvimos a ‘autopiratear’ poniendo el filme en la web con acceso libre. Esto hizo aún más conocida la obra y nuestro trabajo, lo que posibilitó mayores éxitos para nuestro siguiente filme, Ciudadela”. En Loayza y Mondaca vemos dos formas muy distintas de relacionarse con la piratería y dos formas distintas de entender la distribución.

El cine nacional navega en las aguas de la piratería, su capacidad de supervivencia dependerá de no dejarse hundir y de utilizar sus corrientes para impulsarse.

De Hollywood a La Cancha: la ruta de la piratería

De un tiempo a esta parte, Bolivia se ha convertido en una auténtica potencia latinoamericana en materia de piratería de cine. Puede que sea motivo de vergüenza y preocupación para algunos o que despierte un extravagante orgullo en otros, pero lo cierto es que es un dato que no puede pasarse por alto.

Aunque no hay cifras oficiales al respecto, el distribuidor de cine Marcelo Cordero estima que Bolivia es, junto con Perú y México, uno de los tres países latinoamericanos con mayores índices de circulación, reproducción, distribución, venta y exhibición ilegales de cine. Sus indagaciones le han demostrado que, teniendo en cuenta el tamaño de su economía y su población, la cantidad de dinero y de personas que mueve esta cadena de actividades ilícitas en Bolivia es proporcionalmente superior a la de otros países.

La magnitud social, económica y cultural de este fenómeno está asociada a las particularidades de la principal ruta de circulación ilegal de películas que atraviesa Bolivia.

HOLLYWOOD

En el año 2009, a poco de su estreno, la película X-Men Origins: Wolverine (2009) fue filtrada en internet, provocando gran malestar en la industria cinematográfica y un afiebrado carnaval en la comunidad global de piratas de cine. No fue la primera filtración de esta naturaleza ni mucho menos, pero sí una de las que más impacto tuvo sobre el mundo del séptimo arte, por tratarse de uno de los lanzamientos cinematográficos más caros y esperados de aquel año y porque acabó destapando una conducta que, con los años, se ha vuelto una constante: las filtraciones son realizadas por empleados de estudios de Hollywood. La piratería de cine tiene origen en las propias entrañas de la industria más poderosa del cine mundial, tal como lo confirmó un reciente informe de la página web especializada TorrentFreak. Y si cuenta con la complicidad de los mismos empleados de los estudios, es porque el comercio ilegal de películas es una de las actividades ilícitas que más dinero mueve en el mundo. Se estima que la piratería -de cine y de otros productos culturales e informáticos- representa un 5 a 10 por ciento del comercio mundial, según datos del economista Moisés Naím.

Ahora bien, el modus operandi descrito no es exclusivo a Hollywood, sino que se replica en prácticamente todos los polos productores de cine -comercial, independiente y otros- en el mundo. Así se entiende que, siguiendo con las cifras aportadas por Naím, existan alrededor de un millón de películas disponibles ilegalmente en internet.

DESAGUADERO

Con los filmes circulando ilegalmente la red, las condiciones para su descarga ya están dadas. Sin embargo, estas condiciones no son iguales ni irrestrictas para todos. Mientras en países del primer mundo pueden ser fácilmente bajadas por cualquier usuario, en Bolivia las deficiencias del servicio de internet (acceso y velocidad limitadas, alto costo) y el desconocimiento sobre las especificidades técnicas del proceso convierten la descarga de películas en un ejercicio más restrictivo.

Estas características, aunadas a la arraigada tradición informal del comercio local y transfronterizo, explican que en Bolivia la piratería de cine sea una actividad de masiva convocatoria social. Involucra a miles de personas y familias de todo el país. Como referencia, se sabe de la existencia de una Federación de Vendedores de Artículos Callejeros y DVD, que agremia a unas 2.500 personas, según datos de Marcelo Cordero. Este número, sin embargo, fácilmente podría triplicarse si se tiene en cuenta el ritmo vertiginoso con que se han multiplicado los comerciantes de copias ilegales de cintas, la mayor parte de ellos sin filiación alguna a colectivos gremiales.

Agremiados o no, lo cierto es que los piratas bolivianos de cine se dedican, en su gran mayoría, a la distribución y venta de copias y, en menor medida, a la descarga y producción de los masters (copias madre) de las cintas, en vista de las condiciones tecnológicas del país antes descritas.

Eso explica que el mercado pirata nacional dependa aún, en buena medida, del ingreso -vía contrabando- de los masters procedentes de otros países, el principal de ellos Perú. La fronteriza población de Desaguadero (La Paz) es la ruta de ingreso, de Perú a Bolivia, de los soportes que luego serán reproducidos ilimitadamente para su distribución al por mayor y su venta al consumidor.

Hasta principios de año, este poblado era también la principal ruta de ingreso de las miles de copias que eran comercializadas en el mercado local. Sin embargo, el abaratamiento de los discos de DVD y Blu-Ray en Bolivia ha alterado esta dinámica y ha convertido al país en una mejor plaza para la reproducción de las copias y la distribución a mayoristas.

Los piratas coinciden en que, salvo por productos concretos, ya no conviene ir hasta Desaguadero, habiendo ya en Bolivia las copias ilegales de mayor demanda y a un costo inferior que en Perú.

Así las cosas, Bolivia es, hoy por hoy, uno de los países con mayor capacidad de exportación ilegal de películas en DVD hacia países vecinos. Con discos en blanco que pueden venderse hasta en 1,10 bolivianos y copias de películas que, al por mayor, alcanzan apenas a 1,80 por unidad, se entiende la predilección de piratas de otros países -incluido Perú- por el circuito boliviano para abastecer sus respectivos mercados.



LA PAZ

El aumento de la demanda de copias piratas bolivianas ha generado las condiciones para la instalación de talleres cada vez más y mejor equipados para descargar cintas de la red y hacer copias piratas en cantidades casi industriales. Los comerciantes afirman que los principales talleres están en El Alto y La Paz. Unos los describen como iniciativas familiares, pero otros, como la directora de la Cinemateca Boliviana, Mela Márquez, se lanzan a calificarlos como pequeñas mafias.

Y es que, al menos a escala mundial, se sabe que este negocio “está vinculado en muchas ocasiones al crimen organizado” y tiene capacidad de financiar “otras actividades criminales”, tal como afirma el Observatorio Contra la Piratería de la Unesco.

Aun sin reunir las características de las mafias extranjeras, la piratería boliviana ya está siquiera organizada por una serie de clanes familiares que se disputan el control del acceso a las primeras copias de cintas para su posterior distribución.

COCHABAMBA

El abaratamiento de los insumos y de las tecnologías para el copiado y reproducción de las películas ha facilitado también la instalación de talleres en Cochabamba.

Aunque a la ciudad continúan llegando vendedores mayoristas procedentes de Desaguadero y La Paz, de a poco están ganando presencia los distribuidores locales, que se concentran en el sector de La Cancha, entre las calles Esteban Arze, Punata y Nataniel Aguirre.

También vienen ganando presencia, aunque en menor medida, las iniciativas especializadas en la descarga de internet de películas, siempre que haya condiciones para costear un servicio de internet de alta calidad.

De hecho, la Intendencia Municipal sospecha que en Cochabamba están operando algunos súbditos peruanos, expertos en la producción de piratería de productos audiovisuales, quienes estaría

n capacitando a piratas locales de cara al autoabastecimiento de material ilegal. De ser así, el mercado pirata de cine local estaría encaminado a alcanzar un estado de mayor autonomía en términos de producción y distribución de copias piratas. Como se ve, el escenario se abre a la generación de nuevas rutas de la piratería.


Cine imprescindible: Freaks

Freaks constituye una de las obras cinematográficas más impactantes de todos los tiempos. Estrenada en 1932, su argumento se nos antoja tan sencillo como improbable al girar en torno a un enano, Hans, una trapecista, Cleopatra, y su amante, el forzudo Hércules.

A pesar de haber heredado una inmensa fortuna, Hans trabaja en un circo junto a su prometida, Frieda. Impresionado por la belleza de Cleopatra, es incapaz de prever que las atenciones de la trapecista no son más que una argucia para seducirle y quedarse con su dinero.

La idea de hacer la película fue sugerida a Tod Browning por su amigo Harry Earles, que él mismo padecía de enanismo aunque, según otras fuentes, habría sido el director artístico Cedric Gibbons, amigo de la infancia del escritor, quien le habría hecho llegar la historia.

A pesar del éxito que había obtenido con Drácula, Tod Browning tendría que hacer frente a muchos problemas e inconvenientes para poder completar esta película. El reparto inicial formado por Victor McLaglen, Myrna Loy y Jean Harlow, declinaría finalmente aparecer en una película con tamaña colección de “fenómenos de feria”.

El ilustre escritor F. Scott Fitzgerald, que ya había publicado The great Gatsby y trabajaba como guionista de MGM, se negaría a comer delante de tan encantadoras e inofensivas (siempre que no hayas visto la película) criaturas. A esta protesta se unirían otros ejecutivos hasta conseguir que, salvo la pareja de enanos y las hermanas siamesas, todos los demás deformes, tullidos y minusválidos del rodaje de Freaks comieran lejos de su vista y fuera del comedor.

Por otro lado, para Olga Baclanova, que asumió el papel de la cruel trapecista, ya supuso un enorme esfuerzo conocer a sus compañeros de reparto, así como completar el rodaje de la película, pero por el efecto contrario: la empatía que le despertaban.

El productor Irving Thalberg sí se mantuvo al lado de director, defendiendo su calidad como cineasta ante las críticas por hacer una película como ésta. Hasta que las primeras proyecciones causaron auténticos estragos a causa de la reacción de un público abrumado por tan impactante dosis de realidad y asqueado con algunas secuencias, lo que llevó a efectuar él mismo un nuevo montaje de la película.

Irónicamente, la versión sin cortes se convertiría en un fugaz y fulgurante éxito. Entre las secuencias eliminadas figura la castración de Hércules, que tuvo una respuesta demasiado intensa y negativa. También se añadió una secuencia a modo de epílogo, con la intención de proporcionar un final más feliz.

Afortunadamente para un servidor, permanecieron otros momentos más insólitos, como esa secuencia en la que ese ser sin brazos ni piernas es capaz de encenderse un cigarrillo o cuando se arrastra por debajo de un carromato en medio de una tormenta nocturna con un cuchillo entre los dientes.

Salvo por una sola secuencia de la película, no hay efectos de maquillaje. Todo lo que en ella se ve es real y auténtico. Algo que no se pudo digerir en la época, todavía asolada por los estragos de la Gran Depresión. Como consecuencia, Freaks acabó siendo prohibida en los Estados Unidos de América, así como en el Reino Unido, que sólo la estrenó en las salas de cine en 1963.

Un pase especial realizado en el festival de Venecia facilitaría el (re)descubrimiento de una película peculiar, insólita y original como muy pocas.

Y eso a pesar de que, en realidad, se trata de un relato sencillo que sirve como escaparate de unos personajes que, si bien están apartados de la sociedad por su aspecto físico, albergan las mismas emociones y sentimientos que los demás. (Extracine)

Campanella enseña a hacer animación desde el papel

Las grandes producciones cinematográficas de animación 3D también empiezan como un boceto en un trozo de papel cualquiera y la última película del ganador del Oscar, el director argentino Juan José Campanella, la exitosa Metegol, no es una excepción.

Para demostrar que la tecnología y la grandilocuencia del cine internacional más comercial no alteran esta esencia, Campanella y su equipo técnico mostraron ayer a los aficionados al cine, grandes y pequeños, los misterios de las escenas de su última película, en el marco de la exposición Metegol 3D-El arte de la animación.

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 25 de agosto, exhibe bocetos y maquetas para que los amantes del cine puedan explorar cómo se planificó la película o incluso doblar las voces de sus protagonistas.

“Esta muestra quiere ser una motivación para los niños y los adolescentes, pero también para los padres, para que se genere y se valore el oficio que permite hacer este tipo de películas en Argentina”, explicó a EFE el director del Centro Cultural Recoleta, Claudio Massetti, organizador de esta exposición.

El objetivo, agregó, es mostrar cómo se puede llegar a construir todo un relato cinematográfico de última generación a partir de un simple dibujo en una carpeta. Metegol 3D-El arte de la animación está organizada en cuatro espacios que permiten recorrer el proceso que derivó en la elaboración de la primera película de animación en 3D realizada en Argentina, que ha batido récords de taquilla en el país, con cerca de 420 mil localidades vendidas en sus primeros cuatro días en cartel.

Además, la exposición incluye una cancha de hierba, similar a la de la película, para que niños -y no tan niños- puedan tomarse fotos como si estuvieran en el universo de la película y acompañados por todos los personajes.

La iniciativa se completa con la formación de los talleres ofrecidos por Campanella, “un creador que además se presta a motivar a todos aquellos que pueden tener sueños, como tuvo él, para pensar que los pueden cumplir y hasta ganar un Oscar”, agregó el organizador de la muestra.

sábado, 27 de julio de 2013

Las películas biográficas se apoderan del cine

En Hollywood, donde les encanta ponerle nombres cortos a todo, a las películas basadas en la vida de gente famosa las llaman "biopics". Este es un género que tiene muchos seguidores, pues al público le atrae la idea de enterarse de los secretos de artistas, políticos, deportistas, científicos y otras personalidades. Como Grace Kelly, Diana de Gales y Walt Disney, por ejemplo.

Steve Jobs, un genio polémico. Se tratará de un estreno comercial dedicado al cofundador de Apple. Muchos tienen curiosidad por ver el trabajo de Ashton Kutcher como el empresario e inventor. Jobs fue un genio de la tecnología, pero su vida privada tuvo altibajos y episodios polémicos. Sus últimos años fueron muy dramáticos, ya que en 2003 le diagnosticaron un tumor maligno en el páncreas y, en contra de las recomendaciones de sus médicos, retardó nueve meses la operación para probar tratamientos alternativos.

Linda Lovelace, alias 'Garganta Profunda'. Después de triunfar como la inocente cosette de "Les Misérables", Amanda Seyfried aceptó un reto mayúsculo al interpretar un personaje completamente diferente: la modelo y actriz porno Linda Lovelace. Dentro de unos meses, cuando Lovelace llegue a las pantallas, podrá juzgarse el resultado de su trabajo. Algunos especulan que este rol puede hacer que el prestigio de Amanda como actriz dramática se incremente. Linda Lovelace fue la protagonista de la legendaria película porno Deep Throat (Garganta Profunda), realizada en 1972, que la convirtió en un sex symbol internacional. Linda fue víctima del abuso físico y psicológico de su esposo y mánager Charles "Chuck" Traynor, quien la obligó a ejercer la prostitución y la introdujo en el mundo de la pornografía.

El papá de Mickey. La película narra el viaje a Hollywood de la escritora australiana Pamela Travers, cuando el dibujante y director de cine estadounidense Walt Disney compró los derechos para llevar al cine su exitosa novela infantil Mary Poppins. ¿Quién dará vida al archiconocido Disney? Pues nada menos que Tom Hanks. Otra ganadora del Oscar, Emma Thompson, interpretará a Pamela Travers.

El cochabambino Eddy Vásquez estrenará su ópera prima Un filme aborda la migración a partir de tres historias

Tres historias diferentes con la migración como tema central. Esa es la propuestas del director cochabambino Eddy Vásquez en su opera prima El olor de tu ausencia. La película se estrenará el 1 de agosto en La Paz.

“Se trata de un filme que habla sobre la soledad y la ausencia, además de tocar el tema de la migración. Está contada a partir de tres historias”, explicó Vásquez ayer en la Cinemateca Boliviana, en una de cuyas salas se exhibirá la producción.

El olor de tu ausencia es, además, un viaje que explora la vida de tres personajes de las zonas periféricas de Cochabamba. “Es un recorrido a través del recuerdo de tres personas que buscan redención en medio de su autodestrucción”, se lee en la sinopsis.

“Es sobre todo la expresión de una generación olvidada en un país extraviado que busca su propia identidad”, aseguró el director y agregó que la película también parte de experiencias personales. “En estos años despedí y recibí a muchos familiares”, comentó.

Las tres historias

En la producción Vásquez recorre la zona sur de Cochabamba y el Salar de Uyuni. La mayoría de los actores con los que trabajó son naturales, es decir, sin experiencia, excepto Roberto Guilhon, quien participó en otras cintas como Che, de Steven Soderbergh y Los viejos de Martín Boulocq, entre otros.

En el filme Guilhon encarna a Snake, un joven que regresa a Bolivia después de vivir cinco años en Estados Unidos y que “está obsesionado con recuperar el dinero que perdió. Para ello busca a su amigo de toda la vida, Troy, quien está escondido en los suburbios; ambos recorren la ciudad en busca de una revancha personal y terminan reencontrándose con su pasado”, relató.

“Los dos han sido víctimas del sueño americano. Fueron inmigrantes rechazados y a pesar de ello, no pueden evitar ser influenciados cotidianamente por esa cultura”, agregó Vásquez.

La otra historia del filme muestra la vida de Deko, un joven que es vocalista de Loz Fermentadoz, un grupo neo punk, cuya filosofía es la autodestrucción. Su padre Abad es un fiel cristiano conductor de bus, cuya esposa emigró a España dejándolo a cargo de su hijo, una deuda bancaria y una vieja casa que está a punto de derrumbarse.

“Deko recibirá la llamada de su madre quien pondrá a prueba sus ideales y su convicción”, explicó Vásquez.

Mientras que la tercera historia es la de Cris, un adolescente solitario y pensativo que divaga por los cerros cochabambinos observando una ciudad contaminada y rodeada de basura. “Desde allí contempla los aviones, que día tras día parecen recordarle su responsabilidad y su destino”, señaló el director.

Sobre el director

“El cine para mí es una búsqueda incesante de respuestas y una exploración del recuerdo, el alma y la complejidad de ser humano”, aseveró Vásquez.

“El rodaje es un proceso más emocional que matemático. No existe un destino fijo, se trata de transmitir emociones y sentimientos”, añadió.

Vásquez tiene 29 años y es propietario de la productora Clandestino Filmes. Estudió cine en la escuela La Fábrica y trabajó con cineastas como Martín Boulocq y Rodrigo Bellott.

John Williams compondrá la banda sonora de la nueva entrega de "Star Wars"

El compositor estadounidense John Williams, ganador de cinco premios Oscar, se encargará de la banda sonora del episodio VII de una de las sagas más populares del cine, "Star Wars".

Así lo confirmó hoy la presidenta de LucasFilm, Kathleen Kennedy, durante una convención europea de la saga galáctica celebrada en Essen, Alemania, según indica un comunicado.

Williams, de 81 años, cuenta con una trayectoria de más de 60 años, y es autor de algunas de las bandas sonoras más conocidas del mundo del celuloide, como las seis entregas de la "Star Wars", "Close Encounters of the Third Kind", "The Towerin Inferno" y las sagas "Harry Potter" o "Indiana Jones".

El compositor, tras anunciarse la noticia, ha manifestado su "felicidad por retomar el proyecto de la saga", agrega la nota.

El comienzo del rodaje del nuevo episodio de "Star Wars" comenzará a principios de 2014, bajo la dirección de J.J Abrams y con guión de Michael Arndt.

La fecha prevista para el estreno, según la productora, será durante el invierno de 2015.