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jueves, 19 de enero de 2017

‘Resident Evil 6’: La última batalla de Alice

Tras los hechos acontecidos en Resident Evil: Venganza, la humanidad se encuentra en su peor momento después de que Alice fuera traicionada por Wesker en Washington D.C. Destinada a ser el último bastión de la humanidad contra las hordas de muertos vivientes, Alice debe volver donde la pesadilla comenzó, Raccoon City, donde la corporación Umbrella está reuniendo fuerzas para un ataque final en un último intento de todos los supervivientes por evitar la extinción humana.

Bajo la producción de Sony Pictures, Resident Evil: The Final Chapter, es la sexta y última película de la saga de terror, donde Alice (Milla Jovovich) está de vuelta en Raccoon City para una última batalla contra Umbrella Corporation y su ejército de zombis y monstruos mutantes.

Al ritmo de Paradise City, de Guns N’ Roses, el tráiler lanzado recientemente por Sony, empieza con un saludo de la actriz Milla Jovovich para después mostrarla en motocicleta ingresando a Raccoon City, donde todo está destruido tras el apocalipsis. Y más adelante hacen su aparición viejos conocidos y nuevos rostros antes de la batalla final.

CLAVES DE ‘THE FINAL CHAPTER’

Resident Evil: The Final Chapter es la sexta y última película de la saga actual de la franquicia. Dirigida por Paul W. S. Anderson, el filme es una secuela Resident Evil: Retribution, donde Milla Jovovich retoma su papel de Alice y se ubica al frente de un elenco encabezado por Ali Larter (Claire Redfield), Shawn Roberts (Albert Wesker), William Levy (Christian), Iain Glen (Dr. Alexander Isaacs) y Ruby Rose (Abigail).

¿QUÉ PASARÁ EN ESTA SECUELA?

De acuerdo a su sinopsis oficial, The Final Chapter tiene lugar inmediatamente después de Retribution, con Washington DC como el centro de los últimos vestigios de la resistencia de la humanidad contra las hordas de muertos vivientes. En ese contexto, Alice debe volver a donde empezó la pesadilla, Raccoon City, donde Umbrella Corporation está reuniendo sus fuerzas para un ataque final contra los supervivientes del apocalipsis. En una carrera contra el tiempo, Alice se reunirá con algunos viejos amigos y un improbable aliado para protagonizar una batalla llena de acción contra zombis y nuevos monstruos mutantes. Entre recuperar sus capacidades sobrehumanas de la mano de Wesker y la inminente ofensiva de Umbrella, esta será la aventura más difícil de Alice, de quien depende el futuro de la humanidad, que está al borde del olvido.

La ciudad de las estrellas: La La Land’: Un paseo por el alma del musical


• Se estrena La ciudad de las estrellas. La La Land, una de las grandes favoritas para los Oscar.

• La película ya ha arrasado con un récord de premios en los Globos de Oro.

• También es el filme con más nominaciones para los Bafta.

• Un elegante Ryan Gosling y una soberbia Emma Stone rinden homenaje al jazz, a Broadway y al cine clásico.

Y de repente llega esa película de la que todos los medios hablan, esa que los críticos encumbran con bellas metáforas y eruditas referencias cinéfilas, la película que “hay que ver” porque se va a llevar todos los premios.

Se titula La La Land y hace que uno se pregunte por qué la han elegido para arrasar. Que nadie se confunda, estamos ante uno de los grandes filmes de la temporada, pero ¿tanto como para hacer pleno en los Globos de Oro?

La última obra de Damien Chazelle, director de la fantástica Whiplash, tiene virtudes evidentes, empezando por su precisa ejecución audiovisual: un cóctel de melodías, bailes, impecables planos secuencia y coloridas estampas que consiguen la encomiable hazaña de que la fea ciudad de Los Ángeles parezca un lugar hermoso en el que vivir.

La belleza se esconde en murales pintados, en decorados de cartón, en vestidos de saturados rojos, azules y amarillos y en la luz de farolas, constelaciones y proyectores de cine. Es aquí donde se oculta también otro de los corazones de La La Land: la nostalgia. Ningún otro musical en lo que llevamos de siglo se ha acercado tanto al alma de los clásicos del género, historias en las que la cruda realidad se transforma por unos minutos en una ensoñación coreografiada para volver después a ese mundo menos feliz de la rutina y los deseos frustrados.

Por encima de todo ello –la nostalgia, la precisión técnica y la belleza artística– destaca la pareja protagonista. Ryan Gosling, perfecto, transmite la elegancia de los galanes de la edad de oro de Hollywood. A su lado, Emma Stone deja claro que va a saludar al señor Oscar muchas veces en su carrera.

Él es Seb, un pianista que se gana la vida tocando en restaurantes mientras sueña con abrir su propio local de jazz. Ella es Mia, joven camarera que aspira a convertirse en una actriz como esas a las que sirve cafés cada día. Cuando se conocen surge el amor y también una energía compartida que los anima a intentar alcanzar sus sueños a lo largo de cinco actos (cinco estaciones, de invierno a invierno, más o menos). La química entre ellos es perfecta. Gosling y Stone son, sin ninguna duda, lo mejor de esta película.

Sin embargo, el fondo no deja de ser una historia de amor y superación que la forma no siempre es capaz de convertir en algo realmente original. Todo arranca con un número musical maravilloso, de esos que apetece ver una y otra vez y que dan ganas de cantar y bailar. Por desgracia, no solo es bueno, sino que es el mejor y uno se pasa el resto de la película esperando volver a ver algo similar que nunca llega. Aun así, durante la primera mitad del metraje predominan el color, la alegría y la sorpresa; pero de repente todo adquiere un ritmo más lento, la música comienza a escasear (para tratarse de un musical) y todo se vuelve más gris.

En el tramo final, otro número logra que el filme cierre en lo alto con un desenlace para sus protagonistas, un bonito juego con la mezcla de ficción y realidad que construye los musicales y una atinada reflexión sobre la felicidad. Así se completa un relato que puede apasionar a los cinéfilos, a los amantes del jazz y a los enamorados de Broadway.

Basada en la serie de videojuegos de superventas de Ubisoft: Assassin´s Creed


Assassin’s Creed es un relato que, entrelazando distintos mundos, cuenta la historia de un hombre que se ve envuelto en una antigua batalla entre dos poderosas sectas. Solo a través de los recuerdos de un antepasado suyo, alojados en su propio ADN, podrá poner fin al conflicto y alcanzar su propia redención.

Marcado por una tragedia en su infancia, Cal Lynch (Michael Fassbender) es un recluso condenado a la pena capital que logra una inesperada segunda oportunidad, gracias a la misteriosa intervención de la empresa Abstergo Industries. Mediante una revolucionaria tecnología que accede a los recuerdos genéticos que contiene su ADN, Cal viaja a través de los siglos hasta la España del siglo XV. Allí revive las experiencias de un antepasado, Aguilar de Nerja, que forma parte de una sociedad secreta conocida como los Assassins, los cuales luchan para proteger el libre albedrío ante los caballeros templarios, ansiosos de poder. Transformado por el pasado, Cal empieza a adquirir el conocimiento y la destreza física necesarios para derribar a la tiránica organización de los templarios en la actualidad.

LA ADAPTACIÓN DE LOS JUEGOS

El videojuego Assassin’s Creed, publicado en 2007, trasladaba a los jugadores directamente al corazón de las cruzadas, imaginando un mundo en el que la sangrienta guerra entre los assassins y los templarios, prolongada durante siglos, había definido gran parte de la historia de la humanidad. El juego se convirtió en un éxito instantáneo, y dio origen a nada menos que ocho secuelas y multitud de productos derivados muy populares que han vendido más de 100 millones de copias en todo el mundo. La serie ha transportado a sus jugadores hasta el Renacimiento italiano, la fundación de América, la época dorada de la piratería en el Caribe y la Francia revolucionaria.

Como marco de todos los juegos encontramos el conflicto actual entre assassins y templarios, en el que la misteriosa empresa biotecnológica Abstergo Industries sirve de tapadera para los caballeros templarios. Abstergo encarcela a assassins y, mediante una máquina llamada ‘Animus’, accede a sus recuerdos genéticos para revelar los secretos de sus antepasados.

En la adaptación de Assassin’s Creed para la gran pantalla, la película introduce a un nuevo personaje en el canon del videojuego: Cal Lynch, interpretado por Michael Fassbender. Cal, descendiente de varios linajes de prominentes assassins, es un delincuente habitual al que Abstergo Industries, la encarnación moderna de la Orden de los Templarios, rescata de la ejecución. La empresa le obliga a participar en el Proyecto Animus para revivir los recuerdos de su antepasado Aguilar de Nerja, un assassin en tiempos de la Santa Inquisición. A medida que Lynch experimenta los recuerdos de Aguilar, empieza a tomar consciencia de su propio pasado traumático y su papel en el eterno conflicto entre las dos facciones enfrentadas.

Michael Fassbender, que rápidamente se ha revelado como uno de los actores más consumados y populares del mundo, vio de inmediato el potencial de la nueva adaptación del videojuego. “El universo de Assassin’s Creed parecía prestarse muy bien a su plasmación en formato cinematográfico”, declara acerca del proyecto. La fe de Fassbender en el material era tal que su compañía DMC decidió participar en la producción del proyecto.

“Assassin’s Creed es un gigante en cuanto a su índice de penetración en el mercado global”, asegura el director Justin Kurzel. “Hay todo un universo de personas que conocen todas las normas y reglamentos, la historia y la multitud de distintos personajes que conforman la experiencia de jugar al Assassin’s Creed”.

Michael Keaton encabeza el reparto sobre McDonald’s

El actor Michael Keaton presentó en Los Ángeles (California) The Founder, un relato sobre cómo Ray Kroc, un empresario en aprietos económicos, logró que McDonald’s pasase de ser un sencillo restaurante de comida rápida a convertirse en una de las marcas más populares del mundo.

Dirigida por John Lee Hancock, la historia cuenta cómo Kroc (Keaton), a los 52 años, conoció en la década de 1950 a los hermanos Mac y Dick McDonald, que por entonces dirigían un exitoso establecimiento en la localidad de San Bernardino (California).

A Kroc le llamó la atención la velocidad del sistema que habían ideado los hermanos para preparar una comida de calidad y vio ahí un tremendo potencial para convertir esa idea en una franquicia con múltiples propiedades.

El guión de Robert Siegel detalla cómo Kroc se las ingenió para arrebatarle la compañía a los hermanos y crear un negocio multimillonario a escala mundial con más de 35.000 establecimientos. Tras convertirse en el agente inmobiliario de los hermanos McDonald’s, Kroc fue comprando terrenos donde levantar futuros establecimientos de la empresa para que, posteriormente, otros concesionarios se lo alquilasen a él directamente.

Esa maniobra dejó fuera del trato a los McDonald’s, ya que sus derechos se limitaban a los ingresos dentro de los establecimientos. En 1961, Kroc compró la participación de los hermanos en el negocio y se convirtió en el propietario de McDonald’s.

“Creo que hay mucho que admirar en alguien como Kroc, sobre todo por el contexto histórico en el que ocurrió todo y teniendo en cuenta que lo hizo con 52 años. Soy fan del trabajo duro, pero no de la avaricia hasta niveles sádicos”, sostuvo Keaton.

Un proyecto de auténtica pasión de Ben Affleck: Vivir de noche


ARGUMENTO

Lo que siembras, recoges. Pero nunca recoges lo que imaginas. Aceptar consejos paternales no va con Joe Coughlin. De hecho, este veterano de la Primera Guerra Mundial es un autoproclamado delincuente antisistema, a pesar de ser hijo del superintendente adjunto de la policía de Boston. No obstante, Joe no es completamente malo; ni siquiera es lo suficientemente malo para la vida que ha elegido. A diferencia de los mafiosos con los que se niega a trabajar, él tiene cierto sentido de la justicia y un corazón amable, y ambas cosas le juegan malas pasadas que le hacen vulnerable una y otra vez, tanto en los negocios como en el amor.

Joe, decidido a enmendar los errores cometidos contra sí mismo y contra los suyos, se adentra en un peligroso camino que va contra su educación y su propio código ético. Él y su osado equipo dejan atrás el frío invierno de Boston para acudir a la calurosa ciudad de Tampa. Allí Joe aprenderá que la venganza, aunque pueda resultar más dulce que la melaza con la que se produce el ron ilegal que vende, siempre tiene un precio.

SOBRE EL FILME

El oscarizado Ben Affleck (Argo) dirige, produce y protagoniza el thriller dramático Vivir de noche. Affleck también ha escrito el guión en base a la exitosa novela del autor Dennis Lehane. Esta es la segunda colaboración de los dos artistas tras el aclamado drama Adiós, pequeña, adiós.

Junto con Ben Affleck comparten cartel Elle Fanning, Brendan Gleeson, Chris Messina, Sienna Miller, Zoe Saldana y el oscarizado Chris Cooper (Adaptation).

“Joe es consciente de que ha elegido ser un antisistema en una ciudad gobernada por los gánsteres, en la que hay una guerra abierta entre la mafia irlandesa y la italiana”, explica el guionista/director/ productor Ben Affleck, que también interpreta a Joe. “Sin embargo, lo que más me intriga de él es que, aunque infringe la ley y dicta sus propias normas, su propia ética le impide considerarse uno de ellos, un gánster”.

Tercera entrega de la franquicia: xXx: Reactivado

Ésta tercera entrega de la franquicia, sigue las aventuras del deportista extremo convertido en agente del gobierno Xander Cage (Vin Diesel), que, en esta ocasión, sale de su auto impuesto exilio en compañía de su equipo para seguirle la pista al autoritario y peligroso guerrero Xiang en lo que supondrá un rumbo de colisión en el que intentarán recuperar a toda costa un arma siniestra y al parecer imparable conocida como ‘La Caja de Pandora’.

Tras rodearse de un equipo nuevo de cohortes tan sedientos de adrenalina como él, Xander se ve envuelto en una letal conspiración en la que todo parece indicar que se trata de una confabulación de las más altas esferas de gobierno del mundo.

REGRESO DE VIN DIESEL

Vin Diesel regresa a los cines con lo que mejor que sabe hacer: ofrecer a sus fans una buena dosis de acción y diversión. Y lo hace resucitando a uno de sus personajes, Xander Cage, en xXx: Reactivado, la apuesta por recuperar el espíritu de la película que estrenó allá por 2002.

Esta cinta fue dirigida por DJ Caruso y el reparto incluye a Donnie Yen, Ruby Rose y Nina Dobrev.

“Personalmente necesitaba una película en la pudiera reír otra vez, no parar de sonreír durante el rodaje y darle esa ligereza a uno de mis personajes”, confiesa Vin Diesel en una entrevista durante la premiere europea de la película de Paramount Pictures en Londres.

Quizá algo abrumado por el extenso duelo que tanto él como sus compañeros de su otra gran saga, Rápidos y Furiosos, sufrieron tras el fallecimiento de Paul Walker en 2013, Diesel decidió reencarnar a uno de sus personajes más puramente desenfadados. Y argumenta dicha decisión explicando que “definitivamente faltan películas de acción con las que la gente se ría, con las que simplemente se divierta”. Y es que para el actor y productor estadounidense, estas son un tipo de producciones que “quizá hemos perdido un poco en Hollywood”.

domingo, 15 de enero de 2017

Sebastiana: Pobreza, abandono y galardones

El viento sopla como de costumbre en el paisaje agreste del territorio chipaya. Allí, en ese medio de la nada, sigue viviendo Sebastiana, la indígena que con 10 años de edad protagonizó el documental del realizador Jorge Ruiz que lleva su nombre. Corría 1953 cuando la producción empezó a ser proyectada. Hoy, seis décadas después, el tiempo parece haberse estancado en esta comunidad de la cultura uru-chipaya del departamento de Oruro. Como si nada hubiera cambiado.

Sebastiana Kespi ya tiene 74 años y en las últimas semanas volvió a ser noticia tras que le otorgaran el Premio Nacional de Gestión Cultural “Gunnar Mendoza”. El reconocimiento la “obligó” a viajar hasta La Paz, donde el Ministerio de Culturas y Turismo le hizo entrega de una medalla de oro, un diploma de honor y Bs 40 mil, monto que sería destinado a la compra de comida, según dijo en la ocasión la longeva mujer que aún conserva la sonrisa de niña ingenua de aquel filme antropológico.

Parte de la narrativa de aquella película que ganó premios locales e internacionales tiene como situaciones de conflicto la pobreza y el abandono en el que viven los descendientes de los Urus, uno de los pueblos más aislados que habitaron parte de Bolivia, Perú y Chile, situación que por las declaraciones de la anciana, se mantiene intacta. De hecho, en su humilde vivienda, un camastro con unos retazos de tela encima, unas fotografías y recuerdos que van y vienen son los únicos bienes de Sebastiana, que hasta ahora solo ha recibido como premio por su aporte cultural medallas y agasajos que no lograron dar vuelta la página de una vida de sinsabores, hacia una más digna y llevadera.

El viaje al milenario pueblo de Chipaya, en busca de aquella “estrella” cuyo resplandor empieza a extinguirse, es largo y agotador. Varios caminos se bifurcan hacia esta comarca, como los destinos que Sebastiana no logra hallar en sus más de 70 años de bregar por mejores días. Ella continúa vestida con su traje típico de uru-chipaya; sentada y encorvada en la grada de una casa de su pueblo, esboza su amable sonrisa, y pide ayuda para ponerse de pie. Sus palabras de bienvenida son: “¿Me llevan a Oruro?, quiero ir a La Paz con mis nietos, no conocen la ciudad, y a visitar al hijo de Jorge Ruiz”.

Sebastiana es todo un personaje del mundo del cine boliviano, un miembro importante de una de las culturas más antiguas de Bolivia y tal vez del mundo, que habla puquina (su lengua principal), aymara y español. El hogar donde vive tiene tres pequeñas habitaciones con pisos de tierra, donde los cuartos respiran pobreza y miseria extrema. En la pieza donde duerme, sobre un catre con cueros de oveja como colchón y en medio de ropas esparcidas, también se encuentran algunas bolsas de arroz y quinua; los otros dos ambientes guardan una cocina inservible, una bicicleta vieja, más cueros de oveja, algunos cajones y fotografías de ella y su esposo (ya fallecido), todo completamente cubierto por el polvo.


El “vivir bien” nunca ha llegado a su vida, pese a que el vicepresidente Álvaro García, en julio de este año, prometió “una vivienda para Sebastiana”, afirma uno de sus familiares. Parientes y pobladores del lugar piden también un sueldo para ella, porque gracias a la entonces chiquilla de trenzas largas y cachetes quemados por el sol, Chipaya es conocida no únicamente en Bolivia sino en el mundo.

“No, no me ha ayudado en nada lo que he actuado de chiquitita. Mi vida tampoco ha cambiado, aquí siempre he vivido pasteando mis ovejitas y produciendo quinua para comer; ahora quiero ir a La Paz y encontrarme con su hijo (de Jorge Ruiz), se llama Guillermo; ‘estoy viniendo a visitarle’, le voy a decir”, comenta con una risa picaresca de por medio.

Un vago recuerdo asoma a su mente y dice que sus padres Carolina Mamani y Paulino Quispe, y su profesor, la han “prestado” para que actúe en la película. “Pero desde que se ha filmado no me han ayudado en nada, ha terminado la película y se acabó, ahora quiero viajar, como a Francia. Más o menos en el 2000, la Embajada de Francia nos ha invitado a mí y a mi marido, he bailado y cantado, mi esposo ha tocado el pinquillo, me han entrevistado, he dicho que soy de Chipaya y de Bolivia y después se ha proyectado la película”. ¿Qué es lo que más recuerda del filme que la hizo famosa? Tras un momento de silencio, como tratando de retroceder más de medio siglo hasta la experiencia vivida, rememora que en la película ella era pastora, como lo sigue siendo en la vida real, “eso no ha cambiado”.

También habla del niño aymara con quien actuó (no recuerda el nombre), de su abuelo Esteban que “fallece” en la película cuando la buscaba, secuencia en la que dice haber “llorado de verdad, porque ha muerto mi abuelo, me han dicho que llore y he llorado”, comenta hoy sonriendo. Asimismo, se refiere a otros miembros de su comunidad con quienes actuó en el documental, como Irene Lázaro, Esteban y Paulino Lupi.

Mientras, su yerno, Augusto Felipe Mamani, lamenta que, pese a las promesas, su suegra haya sido abandonada por el Gobierno y las autoridades departamentales y locales. También reclama que ella debía tener un sueldo por haber actuado en una película, “por eso se pone a llorar y se amarga; sus 20 ovejas son su ocupación de todos los días”.

“Ya está cansadita, pero de buena salud; necesita apoyo y un sueldo mensual para que no le falte comida; y lo que el Vicepresidente le ha prometido de construirle una vivienda a Sebastiana, tampoco se ha cumplido hasta ahora, ni saben las autoridades de vivienda social. Hasta hace algunos años, ella se iba a Iquique y Antofagasta (Chile) a trabajar en las chacras para producir hortalizas, traer dinero para comprar arroz, azúcar, fideo, ahora ya no puede, ya está viejita”, cuenta su pariente político.

En la comunidad, Sebastiana es muy respetada y querida, “pero está muy sola, camina por las calles solita desde que murió su esposo, a veces la encontramos llorando, por las noches visita las casas de sus amigas y se queda a dormir porque tiene miedo enfermarse y que nadie la ayude; necesita compañía y también un buen sueldo”, coinciden su vecina Genoveva Quispe (43) y una de sus amigas, la anciana Isabel Lázaro (80).





Chipaya es una población y municipio rural indígena de la Tercera Sección de la provincia Sabaya de Oruro. Este municipio, creado por Ley del 16 de septiembre de 1983, es habitado por familias ubicadas de manera dispersa en una inmensa pampa y está conformado por los ayllus Aranzaya, Mananzaya, Vistrullani y Ayparavi. Por mandato del Referéndum del 20 de noviembre, el Estatuto de la Autonomía Originaria de la Nación Uru Chipaya fue aprobado y entró en vigencia tras la entrega del cómputo oficial del referéndum que representó un 77% de votos. Las autoridades trabajan actualmente en el nuevo autogobierno indígena, según las disposiciones transitorias del Estatuto.

Pero estas son normas que la anciana desconoce y tampoco le preocupan. Ella ha visto transcurrir el tiempo sin que su realidad ni la de los suyos mejore. En el filme, Ruiz cuenta una peculiar historia de afirmación de identidad étnica y cultural, al tiempo de descubrir una relación de dependencia y opresión entre pueblos del altiplano. En su libro La aventura del cine boliviano, Carlos Mesa describe a Vuelve Sebastiana como una visión de las relaciones sociales tan opuestas en la historia del país. Una realidad que, como lo demuestra la vida de esta anciana mujer, ha cambiado casi nada.

La niña actriz

- Sebastiana Kespi o Quispe Mamani, nació en 1942 en Chipaya. Sus padres fueron Paulino Quispe y Carolina Mamani.

- Estudió en la escuela de su comunidad hasta el tercer grado de primaria, donde aprendió castellano.

- En 1953, cuando apenas tenía 10 años, actuó en la película documental Vuelve Sebastiana, galardonada en el II Festival de Cine Internacional SODRE, Uruguay, en 1956.

- Se casó con Benigno Alave que falleció hace ya 10 años.

- Tiene dos hijos, Benedicto que vive en Antofagasta, Chile, y Emiliana que radica en Chipaya.

- Actualmente vive con su hija Emiliana, su yerno Augusto y sus cuatro nietos.

- También tiene nietos que viven en Antofagasta, algunos ya casados que le han dado bisnietos.

Película antropológica

Vuelve Sebastiana es un cortometraje documental que visibiliza la vida en la milenaria comunidad de Chipaya, asentada en la cuenca del río Lauca de la provincia Sabaya del departamento de Oruro.

Sebastiana, una niña de 10 años dedicada al pastoreo, fue elegida para ser la protagonista de la realización dirigida por el entonces joven cineasta Jorge Ruiz.

La obra narra cómo la curiosidad de la pequeña, la lleva a dejar su tierra y penetrar en el pueblo vecino de los temidos aymaras, que en tiempos remotos los habían sometido hasta el aislamiento. En su caminar conoce a Jesús, un niño aymara con quien hace amistad. Como él no regresa, la comunidad y su abuelo Esteban la buscan para convencerla de que vuelva; en ese afán, el abuelo enferma y en medio de su agonía pide a su nieta volver a la comunidad.

Sebastiana llega a Chipaya y pide ayuda al pueblo para socorrer al abuelo enfermo, quien no logra resistir y fallece en el rescate. El filme termina en un ritual ancestral del entierro del viejo Esteban, para mostrar que tras la muerte se vuelve al seno de la Madre Tierra.

La película ganó en 1956 el Premio Festival de Cine de la Alcaldía Municipal de La Paz. En aquel año también se hizo acreedora a otro galardón, esta vez en el ámbito internacional, en el II Festival Internacional de Cine Documental y experimental del SODRE en Montevideo, Uruguay, en la categoría Film Etnográfico-Folklórico.