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miércoles, 6 de marzo de 2013
Nueva entrega de ‘El Hobbit’ retrasa estreno
Los directivos de Warner Bros han decidido que El Hobbit: Partida y regreso, la última parte de la nueva trilogía de Peter Jakcson, se estrene en navidades, al igual que sus dos entregas anteriores y como ocurrió en la trilogía de El Señor de los Anillos.
Lo cierto es que Warner y Jackson sorprendieron a todos, primero convirtiendo El Hobbit en trilogía, y luego alterando la cadencia esperada de los estrenos: la primera, El Hobbit: Un viaje inesperado, se estrenaría en diciembre de 2012; la segunda, El Hobbit: la desolación de Smaug, en diciembre de 2013, y la tercera, El Hobbit: Partida y regreso... ¿en verano de 2014?
Finalmente no será así y la culminación de la nueva trilogía basada en la obra de J.R.R. Tolkien verá la luz en diciembre de 2014, respetando así la tradicional cadencia en la saga de una película por año.
Un modus operandi que no le ha ido mal, ya que con la trilogía de El Señor de los Anillos amasó más de 2.900 millones en los cines y la recaudación de la primera entrega de El Hobbit, estrenada en 3D, rondó los 1.000 millones de dólares en taquilla.
La nueva trilogía de El Hobbit está protagonizada por Martin Freeman, que encarna a la versión joven de Bilbo Bolsón, por Sir Ian McKellen, que retoma su papel de mago Gandalf, por Richard Armitage, que encarna al rey enano Thorin Escudo de Roble; y por Andy Serkis que vuelve a dar vida a la criatura Gollum.
También cuenta con otros viejos conocidos de la saga como ser la actriz Cate Blanchet, Hugo Weaving, Orlando Bloom, Christopher Lee y el actor Elijah Wood.
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Un mundo de fantasía: Oz, el Poderoso
Dirigida por Sam Raimi, Oz, el Poderoso, recrea los orígenes del Mago de Oz, el popular personaje de Frank Baum. Oscar Diggs (James Franco), un mago de circo de poca monta y de dudosa reputación, es arrojado desde la polvorienta Kansas al reluciente País de Oz. Está convencido de que le ha tocado el premio gordo y que la fama y la fortuna están a su alcance. Pero las cosas cambian cuando conoce a tres brujas: Theodora (Mila Kunis), Evanora (Rachel Weisz) y Glinda (Michelle Williams), que no están nada convencidas de que Oscar sea el gran mago que todo el mundo estaba esperando. A su pesar, Oscar debe enfrentarse a los enormes problemas que tiene el País de Oz y a sus habitantes, y tendrá que descubrir quiénes están de su lado y quiénes son sus enemigos antes de que sea demasiado tarde. Utilizando sus juegos de magia con ingenio, fantasía y algo de brujería, Oscar no sólo se transformará en el grande y poderoso Mago de Oz sino también en un hombre mejor.
NOTAS DE PRODUCCIÓN
La aventura fantástica del director Sam Raimi, Oz, el Poderoso, de Disney, imagina los orígenes del popular mago, que debutó en el primer libro de L. Frank Baum titulado ‘El maravilloso mago de Oz’. Como precuela cinematográfica del libro, la película se adentra en los antecedentes del personaje del mago y ofrece una experiencia absolutamente única a los espectadores.
Baum, que escribió 14 novelas entre 1900 y 1920, todas ambientadas en el mundo de fantasía que creó con tanto realismo, no contó nunca con detalle los orígenes del mago.
“Me gustan las historias que cuentan los orígenes y me encantó la idea de cómo el personaje llegó a ser mago”, dice el productor Joe Roth. “Así que me pareció una gran idea acudir a los libros de Baum para investigar y crear sus orígenes”.
Con Oz, el Poderoso, Sam Raimi aborda el proyecto más importante de su carrera de director al afirmar: “Esta es una visión enorme. Tiene una escala gigantesca. El mundo de Oz, tal y como Frank Baum lo creó, abarca muchos países y territorios diferentes. Es un universo totalmente inventado. A pesar de su grandeza, en las películas de Spider-Man había un personaje fantástico en una ciudad que todos conocemos, Manhattan. No era un mundo imaginado. Y eso es lo que Baum hizo en sus libros. Creó Oz, un auténtico universo”.
NOTAS DE PRODUCCIÓN
La aventura fantástica del director Sam Raimi, Oz, el Poderoso, de Disney, imagina los orígenes del popular mago, que debutó en el primer libro de L. Frank Baum titulado ‘El maravilloso mago de Oz’. Como precuela cinematográfica del libro, la película se adentra en los antecedentes del personaje del mago y ofrece una experiencia absolutamente única a los espectadores.
Baum, que escribió 14 novelas entre 1900 y 1920, todas ambientadas en el mundo de fantasía que creó con tanto realismo, no contó nunca con detalle los orígenes del mago.
“Me gustan las historias que cuentan los orígenes y me encantó la idea de cómo el personaje llegó a ser mago”, dice el productor Joe Roth. “Así que me pareció una gran idea acudir a los libros de Baum para investigar y crear sus orígenes”.
Con Oz, el Poderoso, Sam Raimi aborda el proyecto más importante de su carrera de director al afirmar: “Esta es una visión enorme. Tiene una escala gigantesca. El mundo de Oz, tal y como Frank Baum lo creó, abarca muchos países y territorios diferentes. Es un universo totalmente inventado. A pesar de su grandeza, en las películas de Spider-Man había un personaje fantástico en una ciudad que todos conocemos, Manhattan. No era un mundo imaginado. Y eso es lo que Baum hizo en sus libros. Creó Oz, un auténtico universo”.
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Denominado “maestro del suspense” Hitchcock
Psicosis, la cinta más taquillera que Alfred Hitchcock dirigió dentro de su vasta filmografía, hoy revive desde otra perspectiva, la de una historia de amor inmersa durante el rodaje de ese clásico de 1960 que involucró al denominado maestro del suspenso y a su esposa, Alma Reville. Anthony Hopkins encarna al venerado realizador británico, mientras que Helen Mirren interpreta a su esposa y mano derecha durante más de medio siglo.
Detrás de Alfred Hitchcock, el denominado “maestro del suspense” –el extraordinario icono del celuloide famoso por haber creado algunas de las más intensas e inquietantes películas de intriga que el público ha visto nunca– había un aspecto que se ocultaba: su extraordinariamente creativo romance con su leal esposa y colaboradora en la realización cinematográfica, Alma Reville.
Ahora, y por primera vez, Hitchcock, película dirigida por Sacha Gervasi, saca a la luz su fascinante y compleja historia de amor. Y lo hace a través del artero y tenebroso objetivo de la cámara que filma su más audaz aventura cinematográfica: la realización en 1960 del escalofriante thriller Psicosis, que se convertiría en el filme más controvertido del director, y también en el más legendario. Cuando, contra todo pronóstico, la tumultuosa producción llegó a su fin, la forma de hacer cine cambió para siempre; pero sólo unos pocos supieron que realmente hicieron falta dos para llevar a cabo el filme.
Gervasi y un elenco que incluye a los oscarizados actores Anthony Hopkins y Helen Mirren, interpretando a Alfred y Alma, tejen un relato repleto de sorpresas, hilarantes ironías e inesperados giros dramáticos, en la más pura tradición hitchockiana. Pero el eje central del filme no gira sólo en torno a las obsesiones y miedos de dos personas, sino, particularmente, alrededor del amor irreductible que, entre bambalinas, guiaba el arte de Hitchcock.
NOTAS DE PRODUCCIÓN
Película dirigida por Sacha Gervasi, a partir de un guion de John J. McLaughlin basado en el libro Alfred Hitchcock and The Making of Psycho, escrito por Stephen Rebello. También participan en el filme: Scarlett Johansson, en el papel de Janet Leigh; Toni Collette, como Peggy Robertson; Danny Huston, como Whitfield Cook; Jessica Biel, como Vera Miles; Michael Stuhlbarg, como el agente artístico Lew Wasserman; James D’Arcy, como Anthony Perkins; Michael Wincott, como Ed Gein; Kurtwood Smith, como Geoffrey Shurlock, y Richard Portnow, como Barney Balaban.
“Les ruego que me permitan mencionar el nombre de sólo cuatro personas, que me han brindado su más profundo afecto, compresión y aliento, además de su permanente colaboración. El primer nombre corresponde a una montadora, el segundo a una guionista, el tercero a la madre de mi hija Pat (Patricia Hitchcock) y el cuarto es el de una cocinera tan extraordinaria que es capaz de hacer milagros en la cocina. Y el nombre de todas ellas es Alma Reville”: Alfred Hitchcock.
HITCHCOCK ENAMORADO
En el mundo que retrata Alfred Hitchcock en sus películas, el caos, el peligro y la perversidad del mal se ocultan en la sombra de las rutinarias vidas de sus personajes. Pero ¿y en la propia vida cotidiana de Hitchcock? El extraordinariamente hábil cineasta cultivó cuidadosamente una imagen pública –construida a partir de su corpulenta silueta y macabro ingenio– con la que logró mantener celosamente oculta su verdadera personalidad. Sin embargo, una cuestión que ha perdurado durante décadas es: ¿habría una forma de conocer íntimamente a Hitchcock, no como icono sino como persona?
Para Sacha Gervasi, director de Hitchcock, la respuesta se halla en una mujer. No en ninguna de las célebres “rubias” de Hitchcock, cuyo poderío y gélida belleza distante adornó la mayoría de sus películas provocando auténtica fascinación, sino en una mujer que, en buena medida, ha sido una absoluta desconocida para el mundo: su talentosa mujer, Alma, que, entre bastidores, influyó profundamente en el trabajo de Hitchcock, consiguiendo penetrar en sus defensas y convertirse en silente y modesta co-creadora del cineasta.
“Siempre pensé que el eje central de Hitchcock tenía que ser la historia de amor entre Alfred y Alma”, señala Gervasi. “Tenían una activa, compleja, contradictoria, hermosa y dolorosa relación, que no era sólo la de un matrimonio sino la de una auténtica asociación creativa”, complemente el director.
Detrás de Alfred Hitchcock, el denominado “maestro del suspense” –el extraordinario icono del celuloide famoso por haber creado algunas de las más intensas e inquietantes películas de intriga que el público ha visto nunca– había un aspecto que se ocultaba: su extraordinariamente creativo romance con su leal esposa y colaboradora en la realización cinematográfica, Alma Reville.
Ahora, y por primera vez, Hitchcock, película dirigida por Sacha Gervasi, saca a la luz su fascinante y compleja historia de amor. Y lo hace a través del artero y tenebroso objetivo de la cámara que filma su más audaz aventura cinematográfica: la realización en 1960 del escalofriante thriller Psicosis, que se convertiría en el filme más controvertido del director, y también en el más legendario. Cuando, contra todo pronóstico, la tumultuosa producción llegó a su fin, la forma de hacer cine cambió para siempre; pero sólo unos pocos supieron que realmente hicieron falta dos para llevar a cabo el filme.
Gervasi y un elenco que incluye a los oscarizados actores Anthony Hopkins y Helen Mirren, interpretando a Alfred y Alma, tejen un relato repleto de sorpresas, hilarantes ironías e inesperados giros dramáticos, en la más pura tradición hitchockiana. Pero el eje central del filme no gira sólo en torno a las obsesiones y miedos de dos personas, sino, particularmente, alrededor del amor irreductible que, entre bambalinas, guiaba el arte de Hitchcock.
NOTAS DE PRODUCCIÓN
Película dirigida por Sacha Gervasi, a partir de un guion de John J. McLaughlin basado en el libro Alfred Hitchcock and The Making of Psycho, escrito por Stephen Rebello. También participan en el filme: Scarlett Johansson, en el papel de Janet Leigh; Toni Collette, como Peggy Robertson; Danny Huston, como Whitfield Cook; Jessica Biel, como Vera Miles; Michael Stuhlbarg, como el agente artístico Lew Wasserman; James D’Arcy, como Anthony Perkins; Michael Wincott, como Ed Gein; Kurtwood Smith, como Geoffrey Shurlock, y Richard Portnow, como Barney Balaban.
“Les ruego que me permitan mencionar el nombre de sólo cuatro personas, que me han brindado su más profundo afecto, compresión y aliento, además de su permanente colaboración. El primer nombre corresponde a una montadora, el segundo a una guionista, el tercero a la madre de mi hija Pat (Patricia Hitchcock) y el cuarto es el de una cocinera tan extraordinaria que es capaz de hacer milagros en la cocina. Y el nombre de todas ellas es Alma Reville”: Alfred Hitchcock.
HITCHCOCK ENAMORADO
En el mundo que retrata Alfred Hitchcock en sus películas, el caos, el peligro y la perversidad del mal se ocultan en la sombra de las rutinarias vidas de sus personajes. Pero ¿y en la propia vida cotidiana de Hitchcock? El extraordinariamente hábil cineasta cultivó cuidadosamente una imagen pública –construida a partir de su corpulenta silueta y macabro ingenio– con la que logró mantener celosamente oculta su verdadera personalidad. Sin embargo, una cuestión que ha perdurado durante décadas es: ¿habría una forma de conocer íntimamente a Hitchcock, no como icono sino como persona?
Para Sacha Gervasi, director de Hitchcock, la respuesta se halla en una mujer. No en ninguna de las célebres “rubias” de Hitchcock, cuyo poderío y gélida belleza distante adornó la mayoría de sus películas provocando auténtica fascinación, sino en una mujer que, en buena medida, ha sido una absoluta desconocida para el mundo: su talentosa mujer, Alma, que, entre bastidores, influyó profundamente en el trabajo de Hitchcock, consiguiendo penetrar en sus defensas y convertirse en silente y modesta co-creadora del cineasta.
“Siempre pensé que el eje central de Hitchcock tenía que ser la historia de amor entre Alfred y Alma”, señala Gervasi. “Tenían una activa, compleja, contradictoria, hermosa y dolorosa relación, que no era sólo la de un matrimonio sino la de una auténtica asociación creativa”, complemente el director.
Pacha, un viaje de sueños y reflexión
El filme fue presentado inicialmente en la Berlinale 2012.
La tercera producción de Naira Cine se alista para presentarse en las pantallas de las salas nacionales. Pacha, que refleja la vivencia y sueños de un niño en medio de los conflictos sociales, busca retratar un momento importante ocurrido en el país y plantear una transformación humana. La cinta dirigida por el mexicano Héctor Ferreiro se estrenará el 14 de marzo en el Multicine.
Llamada de atención. Respecto de la trama de la película, Ferreiro dice que en ella se encuentran dos factores, el social y el humano. “La idea tiene que ver con que las dos cosas confluyan en un punto, por eso está ambientada en 2003. La transformación social, de alguna manera, quisimos ligarla a la transformación individual. O sea, para que la sociedad se transforme es necesario que los individuos se transformen y viceversa. Tiene que ser colectivo y simultáneo”, indica.
Acerca de la presentación del filme en el Festival de Berlín (Berlinale), el año pasado, Ferreiro asegura que fue favorable y que casi todas las funciones estuvieron llenas. “Ahora lo importante es que guste acá”, complementa.
Historia con mirada tierna. Ambientada en 2003, Pacha relata la historia de Tito, un niño lustrabotas que trabaja en La Paz. La ciudad se ve sacudida por fuertes movimientos sociales, más precisamente durante la llamada “guerra del gas”, y mientras esto sucede, alguien le roba a Tito la caja con sus herramientas de trabajo. A partir de ahí comienza una búsqueda en la que los sueños y la realidad se confunden, dice parte de la sinopsis de la película. El guión de la cinta pertenece a Héctor Ferreiro y cuenta con la actuación de los actores Limber Calle, Erika Andia, Wilmer Mamani, Cayo Salamanca, Rubén Pacheco y Lydia Chura. Las locaciones del filme fueron La Paz, el Parque Nacional Sajama, el Salar de Uyuni y también Cochabamba.
“En Pacha no hay un discurso como tal, más bien, hay como cuestionamientos y preguntas, y al mismo tiempo. Lo que quisimos retratar fue el despertar de la inocencia de las personas. Muchas veces viviendo en la ciudad nos olvidamos de cosas tan simples como mirar el cielo o las montañas”, advierte Ferreiro para explicar la importancia que conlleva ver el filme.
2003 fue el año en que se desataron los conflictos sociales en el país por la “guerra del gas”.
El cine boliviano desde otra perspectiva. El título del filme era en primera instancia Camino Luminoso, pero ya que el realizador mexicano viaja constantemente a Bolivia, quiso utilizar algo que identifique más al país, “algo vinculado a la Madre Tierra”, por lo que decidió cambiarlo por Pacha. Asimismo, Ferreiro tiene en planes otra película para realizarse en Bolivia, en la urbe de El Alto y alrededores de La Paz, pero aún está en desarrollo.
Respecto del cine latinoamericano, destaca la producción mexicana y que, históricamente, el cine boliviano está dentro de los pilares del cine latinoamericano, puntualmente el trabajo de Jorge Sanjinés. Sobre la experiencia con Pacha, precisa que “puede plantear cuestionamientos que hagan reflexionar a la gente sobre su propia realidad”.
La tercera producción de Naira Cine se alista para presentarse en las pantallas de las salas nacionales. Pacha, que refleja la vivencia y sueños de un niño en medio de los conflictos sociales, busca retratar un momento importante ocurrido en el país y plantear una transformación humana. La cinta dirigida por el mexicano Héctor Ferreiro se estrenará el 14 de marzo en el Multicine.
Llamada de atención. Respecto de la trama de la película, Ferreiro dice que en ella se encuentran dos factores, el social y el humano. “La idea tiene que ver con que las dos cosas confluyan en un punto, por eso está ambientada en 2003. La transformación social, de alguna manera, quisimos ligarla a la transformación individual. O sea, para que la sociedad se transforme es necesario que los individuos se transformen y viceversa. Tiene que ser colectivo y simultáneo”, indica.
Acerca de la presentación del filme en el Festival de Berlín (Berlinale), el año pasado, Ferreiro asegura que fue favorable y que casi todas las funciones estuvieron llenas. “Ahora lo importante es que guste acá”, complementa.
Historia con mirada tierna. Ambientada en 2003, Pacha relata la historia de Tito, un niño lustrabotas que trabaja en La Paz. La ciudad se ve sacudida por fuertes movimientos sociales, más precisamente durante la llamada “guerra del gas”, y mientras esto sucede, alguien le roba a Tito la caja con sus herramientas de trabajo. A partir de ahí comienza una búsqueda en la que los sueños y la realidad se confunden, dice parte de la sinopsis de la película. El guión de la cinta pertenece a Héctor Ferreiro y cuenta con la actuación de los actores Limber Calle, Erika Andia, Wilmer Mamani, Cayo Salamanca, Rubén Pacheco y Lydia Chura. Las locaciones del filme fueron La Paz, el Parque Nacional Sajama, el Salar de Uyuni y también Cochabamba.
“En Pacha no hay un discurso como tal, más bien, hay como cuestionamientos y preguntas, y al mismo tiempo. Lo que quisimos retratar fue el despertar de la inocencia de las personas. Muchas veces viviendo en la ciudad nos olvidamos de cosas tan simples como mirar el cielo o las montañas”, advierte Ferreiro para explicar la importancia que conlleva ver el filme.
2003 fue el año en que se desataron los conflictos sociales en el país por la “guerra del gas”.
El cine boliviano desde otra perspectiva. El título del filme era en primera instancia Camino Luminoso, pero ya que el realizador mexicano viaja constantemente a Bolivia, quiso utilizar algo que identifique más al país, “algo vinculado a la Madre Tierra”, por lo que decidió cambiarlo por Pacha. Asimismo, Ferreiro tiene en planes otra película para realizarse en Bolivia, en la urbe de El Alto y alrededores de La Paz, pero aún está en desarrollo.
Respecto del cine latinoamericano, destaca la producción mexicana y que, históricamente, el cine boliviano está dentro de los pilares del cine latinoamericano, puntualmente el trabajo de Jorge Sanjinés. Sobre la experiencia con Pacha, precisa que “puede plantear cuestionamientos que hagan reflexionar a la gente sobre su propia realidad”.
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Cine Boliviano
martes, 5 de marzo de 2013
Halle Berry volverá a interpretar a "Tormenta" en nueva entrega de "X-Men"
Una verdadera reunión de los "X-Men" planea hacer el director Bryan Singer en la nueva entrega de la saga, donde planea juntar a los "Hombres X originales" con los de la primera generación.
Para esto, el realizador confirmó la participación de Halle Berry en la nueva cinta, quien nuevamente interpretará a "Tormenta", una mutante con la habilidad de controlar el clima, y que apareció en las primeras tres entregas.
"No puedo estar más emocionado con que #HalleBerry se haya unido al elenco de #XMen #DaysofFuturePast. Espero que pueda manejar el clima de Montreal", señaló Singer por medio de su Twitter.
"X-Men: Days of Future Past" es la nueva apuesta del director, y que comenzará a grabar en abril.
En noviembre pasado, el realizador confirmó que para esta entrega los actores de las primeras tres partes Patrick Stewart (Profesor Charles Xavier) e Ian McKellen (Magneto) también estarán presente, al igual que James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence and Nicholas Hoult, todos de "X-Men: Primera generación". Otro de los actores que ya se encuentran confirmados es Hugh Jackman, como Wolverine.
Para esto, el realizador confirmó la participación de Halle Berry en la nueva cinta, quien nuevamente interpretará a "Tormenta", una mutante con la habilidad de controlar el clima, y que apareció en las primeras tres entregas.
"No puedo estar más emocionado con que #HalleBerry se haya unido al elenco de #XMen #DaysofFuturePast. Espero que pueda manejar el clima de Montreal", señaló Singer por medio de su Twitter.
"X-Men: Days of Future Past" es la nueva apuesta del director, y que comenzará a grabar en abril.
En noviembre pasado, el realizador confirmó que para esta entrega los actores de las primeras tres partes Patrick Stewart (Profesor Charles Xavier) e Ian McKellen (Magneto) también estarán presente, al igual que James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence and Nicholas Hoult, todos de "X-Men: Primera generación". Otro de los actores que ya se encuentran confirmados es Hugh Jackman, como Wolverine.
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Actrices
Lincoln Spielberg prefiere al Lincoln trágico de carne y hueso que al héroe ideal y sin fisuras
La enésima reflexión a propósito de la soledad y el poder, dos maneras de estar en el mundo, estrechamente ligadas según insisten todas esas miradas detrás de las bambalinas y los oropeles de una de las tres cuestiones por las cuales los hombres son capaces de lo que fuera. Las otras, se sabe, son el sexo y el dinero. Lincoln, película en buena medida atípica en la filmografía de Steven Spielberg, es, o a mí al menos así me pareció, sobre todo una disección de esos momentos en los cuales los poderosos advierten que se encuentran absolutamente solos a la hora de tomar las pocas decisiones que en verdad importan. En el caso del decimosexto presidente norteamericano, en cuyos últimos cuatro meses de gestión —y de vida— se concentra el relato, a las dificultades de la situación política se suman las tribulaciones de su conflictiva vida matrimonial y las interpelaciones de un hijo que, sin decirlo explícitamente, pelea para ser él mismo contra la sombra aplastante de su padre.
Alejada de la espectacularidad y de los efectos que en muchos casos le fueron endilgados a Spielberg como una manera de aterciopelar las rugosidades de la vida real, Lincoln otorga la primacía a la palabra —y a las morosas conversaciones del protagonista con adherentes y antagonistas— en desmedro de la acción. Deja, así, pocos momentos para mostrar los horrores propios de la Guerra de Secesión que aspira a terminar, mientras consigue hacer aprobar la famosa XIII Enmienda a la Constitución, en virtud de la cual quedó abolida la esclavitud. Dos propósitos que a juicio de sus colaboradores, en particular del secretario de estado William Seward, resultaban inalcanzables al mismo tiempo.
Así, la narración se concentra en el primer cuatrimestre del año 1865, un momento histórico denso durante el cual se desarrolló la votación de la Enmienda, tuvo lugar la derrota del bando secesionista y el presidente acabó asesinado en un teatro. Spielberg evita mostrar directamente esta última escena, ilustrando con esa opción las premisas que definieron su manera de acercarse a un personaje varias veces antes retratado por el cine.
La primera en 1930, cuando D.W. Griffith debutó en el cine sonoro con un Abraham Lincoln que se limitaba a mostrar momentos de la vida del personaje en un tono de exaltación contradictorio con las opiniones, más bien conservadoras, que el gran director-sistematizador de la gramática narrativa fílmica había exhibido a lo largo de su carrera. El otro “biopic” mencionable fue El joven Lincoln (1939) de John Ford, relato de los primeros tramos de su carrera de abogado en un pequeño pueblo de Illinois, contados por el director con su ironía usual.
Spielberg, quien por su parte ya abordó en dos películas previas la época de la esclavitud —El color púrpura (1985) y Amistad (1998)—, busca aproximarse al político, a la persona, y no tanto al prócer. No rehúye, sin embargo, los claroscuros del comportamiento de un hombre testarudo que autoriza comprar los 20 sufragios demócratas necesarios para ganar la votación en la Cámara de Representantes a cambio de promesas de cargos y otros beneficios, o dilata la posible solución a la contienda bélica para obtener primero el triunfo en la votación, aun si ello supone admitir que continúe la carnicería de cuatro años. Podría entenderse tal descripción de las chicanas políticas como una legitimación del vale todo, del fin que justifica los medios, pero más bien pareciera un saludable reconocimiento de elementos que la historia oficial suele barrer bajo la alfombra.HISTORIA. Esa admisión del pragmatismo tan alejado de la idealización que pudo haber tergiversado la historia tal como fue, aparece algo asordinada en la exposición de los motivos por los cuales Lincoln confronta con el abolicionista radical, su compañero de partido Thaddeus Stevens, dando lugar a una presumible confusión para quien ignore los detalles de aquellos episodios históricos. Y es que Lincoln no fue nunca un profeta de la igualdad entre las razas, como pudiera colegirse a pesar de todo el esfuerzo del director para sortear la canonización icónica, tal como dejó dicho, sin lugar a dudas, en una declaración de 1862, al comenzar la Guerra Civil: “Mi objetivo supremo en esta lucha es salvar a la Unión, y no el de salvar o destruir a la esclavitud. Si pudiera salvar a la Unión sin liberar a ningún esclavo, lo haría; su pudiera salvarla liberando a todos los esclavos, lo haría. Y si pudiera salvarla liberando a unos y no a otros, también haría eso”. Su objetivo apuntaba más bien a debilitar las bases económicas de ese Sur al que consideraba justamente un peligro latente para la Unión, y por ende para consolidar las bases del futuro poderío norteamericano.
Visualmente la película está construida con un tono de daguerrotipo que contribuye a reforzar la verosimilitud del relato, apoyado esencialmente en el ya conocido talento camaleónico de Daniel Day-Lewis que compone a la perfección a un hombre avejentado, levemente encorvado por las cargas, reales y metafóricas, que lleva encima, pero aun así lleno de la energía y la determinación necesarias para consumar sus propósitos. Todos los directores que contaron con el notable actor londinense se vieron obligados a lidiar con su capacidad de fagocitar todo lo demás. Spielberg pudo salir bien librado, entre otras cosas gracias a otros desempeños igualmente destacables, en particular los de Tommy Lee Jones en el rol de Stevens y el de Sally Field en el de la problemática esposa de Lincoln.
Por lo demás, su pulso narrativo sobresale en momentos del relato en los cuales resultaba un tanto engorroso no perder el interés del espectador, por ejemplo en los detalles de la votación que aparecen cargados de un suspenso logrado a base de un manejo puramente cinematográfico.
En buenas cuentas, Lincoln acaba dejándonos en presencia de un personaje trágico de carne y hueso, resultado digno de elogio en un cine que por lo general prefiere las exaltaciones monocromáticas orientadas a celebrar los éxitos y las fulguraciones históricas con propósitos de propaganda que esta obra de madurez de Spielberg quiere y consigue evitar. En tal sentido me parecen deleznables los reparos de impostación en tono de excesiva seriedad que se le han hecho.
Ficha técnica
Título original: Lincoln. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Tony Kushner. Novela: Doris Kearns Goodwin: Team of Rivals: The Political Genius of Abraham Lincoln. Fotografía: Janusz Kaminski. Montaje: Michael Kahn. Arte: Curt Beech, David Crank, Leslie McDonald. Música: John Williams. Producción: Kathleen Kennedy, Jonathan King, Daniel Lupi, Kristie Macosko, Jeff Skoll, Adam Somner, Steven Spielberg. Intérpretes: Daniel Day-Lewis, Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon-Levitt, James Spader, Hal Holbrook, Tommy Lee Jones, John Hawkes, Jackie Earle Haley, Bruce McGill, Tim Blake Nelson, Joseph Cross, Jared Harris, Lee Pace. USA/2012.
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crítica
lunes, 4 de marzo de 2013
El director español vuelve a la comedia con ‘Los amantes pasajeros’ y en esta ligera nota reflexiona sobre las bondades del género
La comedia es el género donde predomina el humor. Hay humor de varios colores y comedias de varios tipos, y como todos los géneros también se combina con otros, el drama, la tragedia, la crítica social, y se multiplica en toda suerte de géneros bastardos y paródicos. En todas mis películas hay humor, a veces la comedia irrumpe en otros géneros encarnada en uno de sus personajes, perdón por la autocita, Agrado (Antonia San Juan) en Todo sobre mi madre y Paca (Javier Cámara) en La mala educación cumplían esa función. Cuando aparecen en escena llevan la comedia con ellos y se imponen al tono general de la narración. Como escritor y director disfruto mucho con este tipo de incursiones y me ha llevado tiempo imponerlas en películas dramáticas, especialmente ante los críticos anglosajones, menos flexibles a la hora de aceptar la mezcla de géneros, algo tan natural en la vida como en el cine. Desde que te levantas hasta que te acuestas, a lo largo del día atraviesas varios géneros, algunos de ellos opuestos. De ese modo entendí, desde el principio de mi carrera, la narración cinematográfica.COMEDIA. Dentro de esta mezcla constante que he ido destilando a lo largo de los últimos 30 años, la última comedia sin impurezas que he hecho sería Mujeres al borde de un ataque de nervios, en Volver, La flor de mi secreto y Todo sobre mi madre hay mucho humor pero sólo en ocasiones o adherido a alguno de sus personajes, como he explicado. En La flor de mi secreto, el dúo Chus Lampreave-Rossy de Palma es un dúo cómico, pero el tema era la debilidad de la escritora Leo en su camino a la locura. Por tanto, Los amantes pasajeros es la primera comedia que hago desde Mujeres al borde de un ataque de nervios, hace 25 años.
Aspectos que he tenido muy en cuenta:
Ensayo/Ritmo. A pesar de la espontaneidad propia del género, las comedias que he hecho hasta ahora, y ésta no es una excepción, las ensayo exhaustivamente durante el periodo de preproducción y, después, en el rodaje. La espontaneidad es producto siempre del ensayo.
Un guión no está terminado hasta que la película no se haya estrenado. Ensayo el guión como una obra de teatro. Casualmente tanto Mujeres… como Los amantes… parecen obras de teatro, la acción de ambas transcurre mayormente en un solo decorado. Las ensayo como teatro, pero no las ruedo como teatro (de hecho no he dirigido nunca teatro, no sé cómo es). Son comedias muy orales, la acción radica básicamente en la palabra y la falta de pudor de los personajes.IMPROVISAR. En los ensayos suelo improvisar mucho, después reescribo las secuencias para volverlas a ensayar, y así sucesivamente hasta la obsesión. Con las improvisaciones las secuencias suelen alargarse, pero es el mejor modo que conozco de encontrar matices y situaciones paralelas que desde el respeto envarado al texto nunca descubriría. Después de estirarlas y hacerlas explotar, vuelvo a reescribirlas tratando de sintetizar lo improvisado. Y vuelta a ensayar. Algunos de los actores, especialmente Carlos Areces, no soporta que le quites uno solo de sus chistes, aunque haya surgido mientras la escena se busca a sí misma y no esté consolidada. Todo lo que surge e implica a su personaje le pertenece, si por él fuera la película duraría tres horas. (A veces ruedo dos versiones de la misma escena y reconozco que en ocasiones monto la “improvisada”). Lola Dueñas también es de las que se apropian inmediatamente de todas las gamberradas que se me ocurren durante los primeros ensayos, después resulta desgarrador decirle que era sólo un juego, un modo de estirar, delirar, indagar, perder el sentido del ridículo y sobre todo perderle el respeto al texto, y que sólo era un mero ejercicio. Cuando Lola me ve improvisando una escena de su personaje, por pasada que sea, si le gusta la agarra y no hay modo de convencerla de que no iba en serio. Reconozco que a veces ha conseguido salirse con la suya.
Los ensayos en plan teatral van encaminados a conseguir otro de los elementos clave de una comedia, el ritmo, el tempo. En comedia, el tempo es otro que en el tiempo racional. Cuando el actor da la réplica, no ha tenido tiempo físico ni mental de asimilar la frase anterior, pero debe soltar la suya a toda velocidad. Nadie se va a preguntar si ha entendido lo que le decían, y si algún espectador se lo pregunta mala señal. Dentro de la comedia, el estilo que imparte lecciones de ritmo (además de todo Woody Allen, pero yo creo que es por las prisas del director neoyorquino) es el screwball, la comedia disparatada americana. Vean Medianoche (Mitchell Leisen), Historias de Filadelfia (George Cukor), La fiera de mi niña (Howard Hawks), Ninotchka (Billy Wilder), Un marido rico (Preston Sturges), Ser o no ser (Lubitsch), Una chica afortunada (Mitchell Leisen), Los viajes de Sullivan (Preston Sturges) y en general cualquier comedia donde dé la réplica Cary Grant, Carole Lombard o Katherine Hepburn (Marilyn es una diosa del género, pero ella tenía su propio ritmo, un ritmo letal. Las seductoras en general necesitan ese ritmo para seducir, Marlene Dietrich ni siquiera dirigida por Lubitsch consiguió hablar rápido.
Ellas son las excepciones. Las guapísimas y los guapísimos no suelen ser buenos actores de comedia. Añadamos a la lista de excepciones a Sofía Loren y Penélope Cruz, ambas guapas de no dar y que también saben hablar vertiginosamente, pero claro una hace de napolitana y la otra es de Alcobendas). Pero por ejemplo Claudette Colbert puede hablar como una cotorra, y Ginger Rogers, y también Katherine Hepburn, que aunque sea bellísima a los ojos contemporáneos era una rara para los cánones de la época.
El tempo. Diálogos picados. Ensayos. De otro modo, aunque las situaciones sean divertidas y los actores excelentes, y con recursos, la película se alarga y las escenas también. No quiero señalar con el dedo, pero un ejemplo de este problema es La boda de mi mejor amiga. El director espera que las actrices improvisen hasta dar con el chiste buscado. No se debe improvisar delante de la cámara, sino mucho antes. Para remate, tanto el montador como el director se enamoran de los intérpretes y del material rodado. El resultado es una película resultona, valga la redundancia, pero que dura 125 minutos (se salva porque Kristen Wiig y Melissa McCarthy son maravillosas comediantas). Otra regla de oro: las comedias no deben durar más de hora y media. Basta ver las que más nos gustan, suelen durar de 75 a 90 minutos.RITMO. El ritmo depende de los actores y del montaje. Hay escuelas que favorecen este ritmo y escuelas que suponen un atentado en su contra. Entre las primeras, favorece tener mucha experiencia en subproductos (vampiros, muertos vivientes, endemoniadas, alienígenas, robots, espionaje, etcétera) o venir del cabaré, ambas experiencias son las mejores escuelas. El cabaré entendido al modo mediterráneo o anglosajón. A mí, por ejemplo, Saturday nigth live me parece cabaré, cuna durante décadas de los mejores cómicos americanos. El Actor’s Studio sin embargo, con todo el respeto y admiración que merece, me parece lo contrario. Brando, ¿actor de comedia? No. Y lo intentó. Incluso cantó y bailó en Ellos y ellas (Joseph L. Mankiewicz), tieso como una escoba, pero Brando era demasiado consciente de sí mismo. Montgomery Clift, no sé si llegó a intentarlo, pero no me lo imagino. Ni a James Dean. Ni a Daniel Day-Lewis, no discuto su grandeza (la de ninguno de ellos), por muy delgado que esté Daniel Day-Lewis no consigue dar la menor sensación de ligereza. Marilyn Monroe sigue siendo la excepción, adoptada por los Strasberg, consiguió sobreponerse al peso del Método.
De todos modos, volviendo al tema hombres y comedia, en la época dorada del screwball, los años 30 y 40, aunque no fueras un gran actor cómico ni se te pudiera comparar con el Rey Absoluto, Cary Grant, si tenías un buen guión y un buen palmito, y caías en las manos de Ernst Lubitsch, Mitchell Leisen, Preston Sturges, Billy Wilder, George Cukor o Howard Hawks podías lucir dignamente como actor cómico, no sólo Joel McCrea y Gary Cooper, incluso el excesivamente machirulo Clark Gable, James Stewart o John Wayne salieron ilesos, bastante atractivos y muy bien vestidos en comedias míticas. Pasada la lozanía de los veintipocos años, ya podías descuidarte y subirte a lomos de un caballo, bien armado, y convertirte en leyenda del Oeste.
Otro modelo que escapa a la norma es actores o actrices con encanto. Audrey Hepburn es el epítome junto a Shirley MacLaine, ambas fueron un género en sí mismas. Y Cary Grant, siempre. Y Rex Harrison y su esposa Kay Kendall. Encanto y clase. O unos dientes prominentes, Carol Burnett, Marta Fernández Muro, o simplemente ser inglesa, Maggie Smith. O tirando a payasa, Rosalind Russell, Lucille Ball, Lina Morgan. O un chico del montón, Jack Lemmon, o simplemente feo y socarrón, Walter Matthau. Tener una voz rara, tirando a chillona también ayuda y funciona muy bien en este género, Judy Holliday, Gracita Morales, Verónica Forqué. Debería nombrar a alguna cómica francesa. Ya está, Arletty, una mujer que se adelantó varias décadas en su modo de actuar, directo y contemporáneo. Las características antes mencionadas no servirían de nada si no fueran unidas a toneladas de talento, como es el caso de todos ellos.NEGRO. Algunas damas y varones del cine negro consiguieron a base de buenos guiones y sentido del ritmo ser francamente divertidos, se llevan la palma Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Y Myrna Loy junto a William Powell en la divertida saga de El hombre delgado. Alargaron hasta seis largometrajes los personajes creados por Dashiell Hammett, siempre rebosantes de encanto, estilo y chispa. Esto nos lleva a otra de las grandes claves que una comedia debe respetar: las parejas.
Cuando surge el milagro de la química entre dos o más actores hay que ponerlo todo a su servicio. Tanto en comedia como en otros géneros, la química entre parejas es sagrada y ha dado resultados que ya son historia en la memoria de este noble arte centenario. Katherine Hepburn y Cary Grant, Walter Matthau y Jack Lemmon, Jack Lemmon y Shirley MacLaine, Diane Keaton y Woody Allen, Rafaela Aparicio y Florinda Chico, Katherine Hepburn y Spencer Tracy, Bogart y Bacall, Carole Lombard y cualquier actor que le pusieran al lado, Fernán-Gómez y Analía Gadé, Loren y Mastroianni, Vittorio de Sica y todas sus parejas, Tony Leblanc y Conchita Velasco, López Vázquez acompañado de Gracita Morales…
Admiro enormemente la escuela española de interpretación y la mediterránea, en general, no las incluiría en el estilo screwball (en los años 30 y 40 España no estaba como para hacer comedias disparatadas, nuestra trágica realidad sólo permitía la evasión cinematográfica vía comedias de folklóricas, raciales y muy honradas). Pero la escuela mediterránea tiene entidad propia, es una escuela identificable, en su modo de abordar todos los géneros, y muy distinta de la escuela británica, americana o francesa, a la que evidentemente no incluyo a pesar de que geográficamente sea mediterránea.
En la escuela mediterránea predominan la pasión de los personajes, la carnalidad y la falta de pudor, como si los personajes no se respetaran a sí mismos ni a los otros, esta característica es algo que le va muy bien a la comedia, las mujeres y los hombres están hechos de carne y hueso, no han pasado por la peluquería y gritan muchísimo, pierden el control, parece que se van a comer unos a otros, aunque después todo se solucione como debe ser, en la cama.
Son menos elegantes que los sajones, pero más sexis. Esta cercanía con la tierra y lo real permite a la escuela mediterránea hablar de problemas sociales, con mucho humor, riéndose de las limitaciones y tragedias de la vida, según la época, y hacer que broten la luz y las risas dentro de la negrura. Un maestro, inclasificable y único, y que trabajó con los máximos exponentes locales de este modo de actuar fue Luis García Berlanga.
Luz y artificio. El tipo de comedia en el que se inspira Los amantes pasajeros es estilísticamente muy artificial, la luz y el decorado lucen restallantes en colores pasteles, subrayados por el rojo, que huyen deliberadamente del realismo y del naturalismo. El humor no debe preocuparse por la corrección política, más bien al contrario. Tabú y humor son dos conceptos antagónicos. La comedia de cualquier estilo permite abordar todos los temas, incluidos los más escabrosos. El genio de Charles Chaplin se atrevió en el año 1940 del siglo pasado a que el inminente nazismo fuera sujeto de una comedia deliciosa.
No se me ocurre un tema más tremebundo que el nazismo. ¿Deberían ser políticamente correctos los Monty Python, Mae West o Saturday Nigth Live? Pues no.
Los amantes pasajeros están a punto de aterrizar en nuestras pantallas. Ahora sólo nos queda esperar que alguien se ría, o sonría, y salga del cine con mejor ánimo del que entró. Al fin y al cabo, la comedia es eso, que no es poco.
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Directores de Cine
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