“Quiero que alguien me diga lo que me conviene, por favor”, le decía Emma Watson a una periodista de El País cuando le preguntó qué haría después de Harry Potter. ¿Será que sus estrellas se libran del encasillamiento y la maldición que muchos les echaron, al predecir que no habrá un después, luego de las varitas mágicas?
Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint se han hecho mayores ante cámaras y deben emprender por separado sus carreras. En agosto del 2000, Radcliffe, cuando tenía nueve años, fue elegido para interpretar a Harry, papel que le cambió la vida. Ahora está a punto de cumplir 22 y ya participó en las cintas December boys y en The woman in black. “Sí es posible filmar una película diferente sin necesidad de una varita”, confesó.
Mirar adelante
Por su parte, Rupert Grint, el pelirrojo de este trío, fue escogido para el papel de Ron a los 11 años. “Aún resulta extraño que todo acabe, que no vayamos a volver el próximo año”, comenta. El último día de grabación, Grint compró un camión de helados, “fue siempre un sueño de la infancia y yo quería ser heladero”. El pelirrojo dijo que podría cambiarse de color de cabello para un papel, pero que en el fondo siempre será pelirrojo. Muy pronto se lo verá en Eddie the eagle.
Emma Watson es quizá quien más logró brillar de los tres magos. Ella interpreta a Hermione desde sus 10 años. En julio, la revista Vogue de EEUU le dedicó la portada. Retratada por Mario Testino, la actriz luce adulta, elegante y como toda una estrella de Hollywood. Pronto se la verá en My week with Marilyn, en compañía de Michelle Williams y Kenneth Branagh, y está rodando, junto a Paul Rudd, The perks of being a wallflower.
No son las únicas carreras que despegaron con Harry Potter. Robert Pattinson, que el 2005 participó en El cáliz de fuego, tuvo la oportunidad de encarnar a un vampiro, Edward Cullen, el protagonista de la saga Twilight, que lo convirtió en un galán juvenil a nivel mundial. Y para no quedarse encasillado, casi de forma simultánea participó en los filmes Recuérdame y Agua para elefantes.
Radcliffe, Watson y Grint ahora tienen el desafío de aprovechar la fama conseguida con Harry Potter para permanecer en la meca del cine. ¿Quién lo logrará?
Radcliffe
Daniel Radcliffe obtuvo 93 millones de dólares por interpretar al joven mago Harry Potter durante 10 años. Según vanguardia.com la relación de sus salarios sería: $us 500 mil (2001), 3 millones (2002), 9 millones (2004), 11 millones (2005), 14 millones (2007) y 16 millones (2008).
Último año
El protagonista de Harry Potter ganó 43 millones de dólares por los dos últimos filmes de la saga. Se dice que el actor no necesitaría trabajar más en la vida.
Watson
Literalmente, como por arte de magia, la actriz Emma Watson es hoy una de las jóvenes más ricas del mundo. Ella contó que se sintió enferma cuando descubrió a sus 18 años que era millonaria porque sus padres le daban 57 euros semanales.
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jueves, 21 de julio de 2011
Detienen al hijo de Nicolas Cage por violencia doméstica
Weston Cage, cantante de heavy metal, tuvo un altercado con su esposa Nikki Williams. Esta es la segunda vez en el mes que es arrestado por el departamento de policía de Los Ángeles.
Weston, de 20 años, fue conducido a un hospital cercano para ser tratado de unas heridas que la policía cree que se hizo a sí mismo. Posteriormente fue llevado a la comisaría de policía donde le han impuesto una fianza de 50.000 dólares.
"Nikki está a salvo y fuera de su alcance", declaró la madre de Nikki.
A principios de mes, arrestaron a la pareja también bajo la acusación de violencia doméstica. Él tenía un corte en el brazo infligido por una botella y ella amenazaba con tirarse por el balcón. La policía arrestó a ambos en su apartamento de Los Ángeles.
La pareja, que contrajo matrimonio en abril, ha acudido a programas de rehabilitación juntos. Actualmente están esperando un bebé y Nikki ha dado a entender que la primera pelea pudo deberse a que Weston la encontró bebiendo.
Según declaró a TMZ: "Es verdad que bebí la noche previa al arresto. Supongo que las hormonas sacaron lo peor de mí. Fue la primera vez que tomé alcohol desde que supe que estaba embarazada y realmente me arrepiento de haberlo hecho".
Weston, de 20 años, fue conducido a un hospital cercano para ser tratado de unas heridas que la policía cree que se hizo a sí mismo. Posteriormente fue llevado a la comisaría de policía donde le han impuesto una fianza de 50.000 dólares.
"Nikki está a salvo y fuera de su alcance", declaró la madre de Nikki.
A principios de mes, arrestaron a la pareja también bajo la acusación de violencia doméstica. Él tenía un corte en el brazo infligido por una botella y ella amenazaba con tirarse por el balcón. La policía arrestó a ambos en su apartamento de Los Ángeles.
La pareja, que contrajo matrimonio en abril, ha acudido a programas de rehabilitación juntos. Actualmente están esperando un bebé y Nikki ha dado a entender que la primera pelea pudo deberse a que Weston la encontró bebiendo.
Según declaró a TMZ: "Es verdad que bebí la noche previa al arresto. Supongo que las hormonas sacaron lo peor de mí. Fue la primera vez que tomé alcohol desde que supe que estaba embarazada y realmente me arrepiento de haberlo hecho".
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Noticias
Chris Evans, protagonista de "Capitán América", está "asustado" por la fama
Chris Evans temía perder su "privacidad" pero con el estreno en EEUU mañana de "Captain America: The First Avenger", y el contrato que ha firmado para encarnar a ese superhéroe en seis películas, su anonimato se ha acabado: "Estoy asustado, casi aterrorizado", admitió en una entrevista con Efe.
"Dije que 'no' muchas veces a esta película porque el compromiso daba miedo. Firmé un contrato amplio con el que podía perder mi privacidad", explicó el musculoso Evans, de 30 años, protagonista de títulos como "Cellular" (2004), "Fantastic Four" (2005) o "Sunshine" (2007).
Evans aseguró que procura "no pensar mucho" en la fama y, aunque le preocupaba perder el anonimato y pasó "muchos nervios", aceptó esta aventura gracias al apoyo de su familia y amigos.
"Perder la sensación de anonimato era una de mis preocupaciones antes de embarcarme en el proyecto, pero mi familia y mis amigos impedirán que mi cabeza se llene de pájaros", añadió.
"Captain America: The First Avenger", dirigida por Joe Johnson y protagonizada por Evans, Hugo Weaving, Hayley Atwell, Tommy Lee Jones y Stanley Tucci, narra el nacimiento de uno de los superhéroes más queridos de la factoría Marvel y, sin duda, el más patriótico de todos ellos.
Es el año 1941 y el mundo se desmorona bajo el dominio nazi. Tras una serie de fallidos intentos de alistarse en el Ejército, el estadounidense Steve Rogers (Evans), un joven escuálido de 45 kilos, consigue ingresar en un programa experimental que lo convierte en un súper soldado, conocido como "Capitán América".
"Me atrajo la idea de profundizar sobre quién es él como un hombre normal", comentó el actor, para quien Rogers es "un tipo con una lista interminable de deficiencias físicas que tiene un millón de razones para ser un amargado, pero no lo es".
"No permite que ese déficit le afecte a quién es; elige luchar por lo que quiere, hacer lo correcto cada día y ser una buena persona. Eso es algo a lo que todos podemos aspirar", declaró.
Con su nuevo cuerpo musculoso y sus extraordinarias facultades físicas, luchará contra la organización Hydra, la división científica de los nazis, liderada por Red Skull (Weaving).
Aunque reconoce la fuerte dosis de patriotismo en la película, Evans asegura que "no se trata de enarbolar la bandera americana y de diferenciarnos de otras naciones; habla sobre un personaje que es un buen hombre y que hace lo adecuado porque es lo que considera que debe hacer".
"Creo que esas cualidades se pueden encontrar en todos los países", manifestó.
El filme se centra en la primera etapa del universo Marvel, al que más tarde se incorporarán superhéroes como Iron Man, Hulk y Thor, personajes que se verán reunidos en "The Avengers", en rodaje actualmente y cuyo estreno está programado para mayo de 2012.
"Está siendo genial", reconoció Evans. "Será una película fantástica y con un reparto increíble. Joss Whedon (director y guionista de la cinta) lo lleva bien y eso que no lo tiene nada fácil. Es una congregación de superhéroes y quiere que todos tengan protagonismo", apuntó.
Mucho ha llovido desde que un imberbe Evans, entonces de 20 años, protagonizase "Not Another Teen Movie", donde se dio a conocer como talento cómico.
Desde su infancia supo que quería ser artista, tal vez animador, pero a los 13 años comenzó a hacer teatro y a los 18 sabía que el cine sería su pasión, señaló.
"Si me llegan a decir hace 10 años que sería el Capitán América, me hubiera parecido imposible", reflexionó el actor, que reconoció que de niño nunca leía cómics y que, por tanto, nunca fue un gran admirador del personaje.
Por ahora, Evans no tiene más proyectos que los relacionados con el superhéroe, cuyo primer filme medirá las opciones de éxito de la franquicia.
"Ciertamente hay una gran presión sobre mis hombros pero sería mucho más difícil de llevar si no estuviera tan orgulloso del producto final", sostuvo. "No hay una fórmula mágica para fabricar un éxito de taquilla. Solo podemos cruzar los dedos", concluyó.
"Dije que 'no' muchas veces a esta película porque el compromiso daba miedo. Firmé un contrato amplio con el que podía perder mi privacidad", explicó el musculoso Evans, de 30 años, protagonista de títulos como "Cellular" (2004), "Fantastic Four" (2005) o "Sunshine" (2007).
Evans aseguró que procura "no pensar mucho" en la fama y, aunque le preocupaba perder el anonimato y pasó "muchos nervios", aceptó esta aventura gracias al apoyo de su familia y amigos.
"Perder la sensación de anonimato era una de mis preocupaciones antes de embarcarme en el proyecto, pero mi familia y mis amigos impedirán que mi cabeza se llene de pájaros", añadió.
"Captain America: The First Avenger", dirigida por Joe Johnson y protagonizada por Evans, Hugo Weaving, Hayley Atwell, Tommy Lee Jones y Stanley Tucci, narra el nacimiento de uno de los superhéroes más queridos de la factoría Marvel y, sin duda, el más patriótico de todos ellos.
Es el año 1941 y el mundo se desmorona bajo el dominio nazi. Tras una serie de fallidos intentos de alistarse en el Ejército, el estadounidense Steve Rogers (Evans), un joven escuálido de 45 kilos, consigue ingresar en un programa experimental que lo convierte en un súper soldado, conocido como "Capitán América".
"Me atrajo la idea de profundizar sobre quién es él como un hombre normal", comentó el actor, para quien Rogers es "un tipo con una lista interminable de deficiencias físicas que tiene un millón de razones para ser un amargado, pero no lo es".
"No permite que ese déficit le afecte a quién es; elige luchar por lo que quiere, hacer lo correcto cada día y ser una buena persona. Eso es algo a lo que todos podemos aspirar", declaró.
Con su nuevo cuerpo musculoso y sus extraordinarias facultades físicas, luchará contra la organización Hydra, la división científica de los nazis, liderada por Red Skull (Weaving).
Aunque reconoce la fuerte dosis de patriotismo en la película, Evans asegura que "no se trata de enarbolar la bandera americana y de diferenciarnos de otras naciones; habla sobre un personaje que es un buen hombre y que hace lo adecuado porque es lo que considera que debe hacer".
"Creo que esas cualidades se pueden encontrar en todos los países", manifestó.
El filme se centra en la primera etapa del universo Marvel, al que más tarde se incorporarán superhéroes como Iron Man, Hulk y Thor, personajes que se verán reunidos en "The Avengers", en rodaje actualmente y cuyo estreno está programado para mayo de 2012.
"Está siendo genial", reconoció Evans. "Será una película fantástica y con un reparto increíble. Joss Whedon (director y guionista de la cinta) lo lleva bien y eso que no lo tiene nada fácil. Es una congregación de superhéroes y quiere que todos tengan protagonismo", apuntó.
Mucho ha llovido desde que un imberbe Evans, entonces de 20 años, protagonizase "Not Another Teen Movie", donde se dio a conocer como talento cómico.
Desde su infancia supo que quería ser artista, tal vez animador, pero a los 13 años comenzó a hacer teatro y a los 18 sabía que el cine sería su pasión, señaló.
"Si me llegan a decir hace 10 años que sería el Capitán América, me hubiera parecido imposible", reflexionó el actor, que reconoció que de niño nunca leía cómics y que, por tanto, nunca fue un gran admirador del personaje.
Por ahora, Evans no tiene más proyectos que los relacionados con el superhéroe, cuyo primer filme medirá las opciones de éxito de la franquicia.
"Ciertamente hay una gran presión sobre mis hombros pero sería mucho más difícil de llevar si no estuviera tan orgulloso del producto final", sostuvo. "No hay una fórmula mágica para fabricar un éxito de taquilla. Solo podemos cruzar los dedos", concluyó.
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actores
Una muestra ofrece seis documentales de América
La Cinemateca Boliviana proyectará seis películas documentales de la muestra cinematográfica itinerante “América Latidos del Alma”. Además de los filmes, realizados por directores chilenos, el público podrá disfrutar de cortos animados del festival “Fuego Ancestral”, dedicado a la conservación y difusión de mitos de los pueblos originarios.
Además de las funciones cinematográficas, se organizaron conversatorios en los que los realizadores chilenos Dante Di Rosa, Rodrigo Fernández y Óscar Galleguillos compartirán sus experiencias con el público desde las 17.00 hasta las 19.00. Las charlas se realizarán desde mañana, jueves, hasta el próximo martes 26 de julio en la Cinemateca (c. Óscar Soria 100). El ingreso es libre.
“El objetivo de la gira es dar a conocer otras culturas y poblaciones que viven en Latinoamérica, desde nuestra perspectiva. Estamos muy acostumbrados a que nos observen los cineastas del norte. Hay excelentes trabajos sobre nosotros, pero están en inglés y francés. Tenemos que recuperar el derecho a mirarnos a nosotros mismos”, explicó el cineasta Dante Di Rosa.
La muestra comenzará con la proyección del filme Población Obrera, del director Rodrigo Fernández. La cinta sigue el proceso de recuperación de un edificio en la ciudad de Valparaíso. Hoy a las 19.30. El costo es de 10 bolivianos.
Además de las funciones cinematográficas, se organizaron conversatorios en los que los realizadores chilenos Dante Di Rosa, Rodrigo Fernández y Óscar Galleguillos compartirán sus experiencias con el público desde las 17.00 hasta las 19.00. Las charlas se realizarán desde mañana, jueves, hasta el próximo martes 26 de julio en la Cinemateca (c. Óscar Soria 100). El ingreso es libre.
“El objetivo de la gira es dar a conocer otras culturas y poblaciones que viven en Latinoamérica, desde nuestra perspectiva. Estamos muy acostumbrados a que nos observen los cineastas del norte. Hay excelentes trabajos sobre nosotros, pero están en inglés y francés. Tenemos que recuperar el derecho a mirarnos a nosotros mismos”, explicó el cineasta Dante Di Rosa.
La muestra comenzará con la proyección del filme Población Obrera, del director Rodrigo Fernández. La cinta sigue el proceso de recuperación de un edificio en la ciudad de Valparaíso. Hoy a las 19.30. El costo es de 10 bolivianos.
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Cinemateca
Tintín renace en París
En una rueda de prensa para periodistas de todo el mundo (con presencia incluso de algunos medios de comunicación asiáticos) la plana mayor de “Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio” ha presentado en París la que se supone va a ser una de las mayores esperanzas de cara a la jugosa taquilla prenavideña. Acompañaban al filme el director, Steven Spielberg y el productor, Peter Jackson, además de una notable representación del reparto, incluyendo al propio Tintín, interpretado por el actor Jamie Bell.
Abrió el fuego el realizador, para el que el proyecto ha sido un viaje de largo recorrido: "ha sido todo un desafío conseguir llevar a Tintín a la gran pantalla respetando el corazón del autor, tratando de descubrir a su personaje, ese periodista aventurero de Hergé al que yo fui el último en unirme ya que no leí ningún libro suyo hasta 1981".
Spielberg, con gesto relajado, desgranó una por una las preguntas de los acreditados, deteniéndose especialmente en aquellas que hacían referencia al uso del motion capture, ese formato que no acaba de despegar pero que sigue teniendo defensores de talla: "No me daba miedo meterme en el proceso porque ya sabía dónde me metía. En cierto modo he encontrado otra forma de relacionarme con mis actores ya que cuando los dirigía estaba apenas a cinco metros de ellos con lo que el trabajo se convirtió en algo muy íntimo. Normalmente cuando dirijo lo hago a veinte metros de distancia así que por ese lado salí ganando. No veo qué problema hay con el uso de ordenadores: Dreamworks o Pixar ya los utilizan en infinidad de proyectos, era simplemente una forma distinta, obviando los procesos químicos que intervienen en una película".
Abrió el fuego el realizador, para el que el proyecto ha sido un viaje de largo recorrido: "ha sido todo un desafío conseguir llevar a Tintín a la gran pantalla respetando el corazón del autor, tratando de descubrir a su personaje, ese periodista aventurero de Hergé al que yo fui el último en unirme ya que no leí ningún libro suyo hasta 1981".
Spielberg, con gesto relajado, desgranó una por una las preguntas de los acreditados, deteniéndose especialmente en aquellas que hacían referencia al uso del motion capture, ese formato que no acaba de despegar pero que sigue teniendo defensores de talla: "No me daba miedo meterme en el proceso porque ya sabía dónde me metía. En cierto modo he encontrado otra forma de relacionarme con mis actores ya que cuando los dirigía estaba apenas a cinco metros de ellos con lo que el trabajo se convirtió en algo muy íntimo. Normalmente cuando dirijo lo hago a veinte metros de distancia así que por ese lado salí ganando. No veo qué problema hay con el uso de ordenadores: Dreamworks o Pixar ya los utilizan en infinidad de proyectos, era simplemente una forma distinta, obviando los procesos químicos que intervienen en una película".
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Noticias
miércoles, 20 de julio de 2011
Ya llega el XII Festival de Cine Europeo
El “XII Festival de Cine Europeo en Bolivia - 2011” (nombre oficial del evento) se realizará simultáneamente en las ciudades de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y Tarija, entre el 10 y 24 de noviembre.
La lista de filmes que serán proyectados todavía no ha sido definida, aunque sí lo está la de países que participarán en el festival: Alemania, España, Países Bajos, Francia e Irlanda.
Como el año pasado, se está gestionando la llegada de cineastas europeos para que participen en talleres y conferencias, actividades que benefician tanto a cineastas noveles como experimentados de Bolivia.
Este año, el festival será acompañado por dos actividades previas: el concurso “Diseña el Afiche del 12° Festival de Cine Europeo” y el concurso de cortometrajes "Viendo Europa". Las convocatorias para ambos certámenes están a disposición de los interesados en el sitio web de la revista Cinemas Cine (cinemascine.net), que es la entidad encargada de gestionar el festival organizado por el Grupo Europeo de Cultura.
La lista de filmes que serán proyectados todavía no ha sido definida, aunque sí lo está la de países que participarán en el festival: Alemania, España, Países Bajos, Francia e Irlanda.
Como el año pasado, se está gestionando la llegada de cineastas europeos para que participen en talleres y conferencias, actividades que benefician tanto a cineastas noveles como experimentados de Bolivia.
Este año, el festival será acompañado por dos actividades previas: el concurso “Diseña el Afiche del 12° Festival de Cine Europeo” y el concurso de cortometrajes "Viendo Europa". Las convocatorias para ambos certámenes están a disposición de los interesados en el sitio web de la revista Cinemas Cine (cinemascine.net), que es la entidad encargada de gestionar el festival organizado por el Grupo Europeo de Cultura.
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Festivales
En un mundo mejor
No son ciertamente bicocas las que Susanne Bier se propone desmenuzar en este su décimo quinto largometraje dentro de una filmografía que a la vuelta de los años le ha permitido posicionarse como una de las figuras más consistentes del actual cine nórdico, ajena a las veleidades del grupo Dogma y a otras circunstanciales innovaciones, atenida más bien a una siempre pulcra y pausada consistencia narrativa que permite vincular su obra con la de otros maestros del cine de aquellas latitudes.
Pues bien, la historia abordada en En un mundo mejor gira en torno a la personalidad encontrada de dos niños, cuya cotidianidad es un desmentido palmario al viejo lugar común de la infancia vista como una etapa existencial invariablemente feliz, despreocupada, ingenua y disfrutable. Nada de eso: en un entorno marcado por la intolerancia, la soledad, el desamor, la enfermedad y los abusos, con lejanos ecos de la guerra y la miseria, Elías y Christian aprenden a golpes cuáles son las consecuencias de confiar en la violencia como solución a los problemas, o las secuelas que deja el recurso a la vieja fórmula vindicatoria del “ojo por ojo, diente por diente”.
Áspera, implacable en el abordaje de las rispideces del mundo contemporáneo, la película se las arregla para gambetear el sensacionalismo, llegando justo al punto límite después del cual asoman los riesgos de la estridencia y la falsedad. Mesura debida en definitiva a la adecuada combinación entre el estallido y la reflexión. Después de cada uno de los varios momentos de crispada tensión del relato sobreviene la pausa, la toma de distancia de los personajes respecto a los acontecimientos vividos y con ellos la del espectador habilitado para tomarse a su vez el tiempo indispensable para ir rumiando un bocado demasiado difícil de digerir de un solo envión.
Elías y Christian, los dos niños casi preadolescentes sobre los cuales fija su mirada el relato, vienen de familias rotas. El primero soporta resignado las peores formas del acoso escolar, grave problema de esta época respecto al cual la sociedad, aquí y allá, prefiere hacerse la desentendida. Insultado, agredido, es la víctima de los grupos de compañeros que descargan cada día sobre el muchacho todas sus pulsiones destructivas. Hasta la llegada de Christian, encabronado con la vida y con el mundo, rencor que traduce en la convicción de que es mejor golpear antes y más fuerte para impedir ser considerado débil o cobarde. Marianne y Anton, los padres de Elías, médicos ambos, van camino al divorcio. En cambio, la furia interior de Christian surge de la imposibilidad de aceptar la desaparición de su madre, víctima de un cáncer, así como del hecho de haber sentido que su padre le escamoteó la gravedad del mal. Y como encima papá se las pasa lejos de casa, más concentrado en su trabajo que en su hogar, en el odio que cultiva y siente crecer Christian cree encontrar la errada compensación a su imposibilidad de admitir la muerte.
También el padre de Elías pasa mucho tiempo fuera de casa, pero lo suyo es diferente: es un voluntario asignado a campamentos de refugiados en alguna de las conflictivas fronteras entre países africanos. Allí, a la vista de las atrocidades cotidianas de la guerra, del hambre y del sadismo de un ominoso personaje dedicado a destripar adolescentes embarazadas, sus dramas personales quedan reducidos a una dimensión minúscula, casi anecdótica.
PENURIAS. Adicionalmente, en el contraste entre los dos ambientes donde transcurren los hechos (la próspera Dinamarca, el miserable desierto africano), la directora pone sobre el tapete, dejando a cada quien hacerse cargo de las conclusiones, la relatividad de las penurias de unos y otros personajes, para los cuales, empero, el dolor propio es siempre la tragedia a revolver.
Nada en suma que no sea alimento recurrente de cualquier melodrama telenovelado. La diferencia está una vez más en la manera de poner esa historia en imágenes. Para comenzar no hay rastro alguno de la presunta frialdad nórdica, como muchos otros un tópico de escasa o nula utilidad a la hora de apreciar los resultados concretos de una forma personal de dosificar los sentimientos, equilibrándolos con los paréntesis necesarios para que todo encuentre acomodo en una visión introspectiva, que privilegia las turbulencias interiores a los estallidos exteriores. Hay mucha emoción circulando en las varias subtramas pulcramente articuladas en un ir y venir que no da lugar en ningún momento a la confusión porque la directora acelera cuando corresponde o bien, ya se dijo, opta por la tregua útil para dar paso a la cavilación.
Ejemplar es, en esa dimensión, la manera elegida por la directora para dar cuenta de los motivos del cortocircuito en la relación matrimonial de Marianne y Anton. Confiando en la inteligencia perceptiva del espectador, sin necesidad de gritarle lo obvio en el oído, alcanza con un destello de la memoria para confirmar las sospechas sembradas en nuestro ánimo por las miradas y las medias palabras que insinúan aquello más tarde confirmado por esa brevísima toma, un par de segundos apenas, de la imagen de la amante.
Bier apela a la reconocida elegancia figurativa del cine nórdico, lejos de todo preciosismo decorativo, un modo de convertir al entorno, especialmente a la luz que lo baña en otro protagonista, cuyo aporte a la creación de cierta atmósfera resulta esencial para sostener narrativamente la historia. Se trata sobre todo del durísimo aprendizaje de las dificultades planteadas por la vida, de comprender que la violencia o la venganza no cierran nada, más bien abren la compuerta a la angustia y a la impotencia. Los chicos se hacen adultos en el sufrimiento y los mayores redescubren la necesidad de volver a los afectos básicos y a los sentimientos simples.
Esa interacción funciona a cabalidad gracias al preciso manejo de la cámara que transita del estatismo absoluto a una dinámica medida, funcional en el mejor sentido del término, así como también al robusto desempeño de los actores en la mejor tradición de una cinematografía que sabe el secreto de la diferencia entre el gesto y la gesticulación. Y no puede dejarse sin mención la hermosa banda sonora que acompaña cuando corresponde, subraya cuando resulta pertinente, pero sobre todo ahonda el clima emocional de una película memorable.
FICHA TÉCNICA
Título original
Hævnen. Dirección: Susanne Bier. Argumento: Susanne Bier, Anders Thomas Jensen. Guión: Anders Thomas Jensen. Fotografía: Morten Søborg. Montaje: Pernille Bech Christensen, Morten Egholm. Diseño: Peter Grant. Arte: Lene Ejlersen, Mathias Holmgreen. Efectos: Hummer Høimark, Søren Skov Haraldsted. Música: Johan Söderqvist. Producción: Karen Bentzon, Peter Aalbæk Jensen, Sisse Graum Jørgensen. Intérpretes: Mikael Persbrandt, Wil Johnson, Eddy Kimani, Emily Mulaya, Gabriel Muli, June Waweru, Mary Ndoku Mbai, Dynah Bereket, William Jøhnk Nielsen.
SUECIA/DINAMARCA/2010.
Pues bien, la historia abordada en En un mundo mejor gira en torno a la personalidad encontrada de dos niños, cuya cotidianidad es un desmentido palmario al viejo lugar común de la infancia vista como una etapa existencial invariablemente feliz, despreocupada, ingenua y disfrutable. Nada de eso: en un entorno marcado por la intolerancia, la soledad, el desamor, la enfermedad y los abusos, con lejanos ecos de la guerra y la miseria, Elías y Christian aprenden a golpes cuáles son las consecuencias de confiar en la violencia como solución a los problemas, o las secuelas que deja el recurso a la vieja fórmula vindicatoria del “ojo por ojo, diente por diente”.
Áspera, implacable en el abordaje de las rispideces del mundo contemporáneo, la película se las arregla para gambetear el sensacionalismo, llegando justo al punto límite después del cual asoman los riesgos de la estridencia y la falsedad. Mesura debida en definitiva a la adecuada combinación entre el estallido y la reflexión. Después de cada uno de los varios momentos de crispada tensión del relato sobreviene la pausa, la toma de distancia de los personajes respecto a los acontecimientos vividos y con ellos la del espectador habilitado para tomarse a su vez el tiempo indispensable para ir rumiando un bocado demasiado difícil de digerir de un solo envión.
Elías y Christian, los dos niños casi preadolescentes sobre los cuales fija su mirada el relato, vienen de familias rotas. El primero soporta resignado las peores formas del acoso escolar, grave problema de esta época respecto al cual la sociedad, aquí y allá, prefiere hacerse la desentendida. Insultado, agredido, es la víctima de los grupos de compañeros que descargan cada día sobre el muchacho todas sus pulsiones destructivas. Hasta la llegada de Christian, encabronado con la vida y con el mundo, rencor que traduce en la convicción de que es mejor golpear antes y más fuerte para impedir ser considerado débil o cobarde. Marianne y Anton, los padres de Elías, médicos ambos, van camino al divorcio. En cambio, la furia interior de Christian surge de la imposibilidad de aceptar la desaparición de su madre, víctima de un cáncer, así como del hecho de haber sentido que su padre le escamoteó la gravedad del mal. Y como encima papá se las pasa lejos de casa, más concentrado en su trabajo que en su hogar, en el odio que cultiva y siente crecer Christian cree encontrar la errada compensación a su imposibilidad de admitir la muerte.
También el padre de Elías pasa mucho tiempo fuera de casa, pero lo suyo es diferente: es un voluntario asignado a campamentos de refugiados en alguna de las conflictivas fronteras entre países africanos. Allí, a la vista de las atrocidades cotidianas de la guerra, del hambre y del sadismo de un ominoso personaje dedicado a destripar adolescentes embarazadas, sus dramas personales quedan reducidos a una dimensión minúscula, casi anecdótica.
PENURIAS. Adicionalmente, en el contraste entre los dos ambientes donde transcurren los hechos (la próspera Dinamarca, el miserable desierto africano), la directora pone sobre el tapete, dejando a cada quien hacerse cargo de las conclusiones, la relatividad de las penurias de unos y otros personajes, para los cuales, empero, el dolor propio es siempre la tragedia a revolver.
Nada en suma que no sea alimento recurrente de cualquier melodrama telenovelado. La diferencia está una vez más en la manera de poner esa historia en imágenes. Para comenzar no hay rastro alguno de la presunta frialdad nórdica, como muchos otros un tópico de escasa o nula utilidad a la hora de apreciar los resultados concretos de una forma personal de dosificar los sentimientos, equilibrándolos con los paréntesis necesarios para que todo encuentre acomodo en una visión introspectiva, que privilegia las turbulencias interiores a los estallidos exteriores. Hay mucha emoción circulando en las varias subtramas pulcramente articuladas en un ir y venir que no da lugar en ningún momento a la confusión porque la directora acelera cuando corresponde o bien, ya se dijo, opta por la tregua útil para dar paso a la cavilación.
Ejemplar es, en esa dimensión, la manera elegida por la directora para dar cuenta de los motivos del cortocircuito en la relación matrimonial de Marianne y Anton. Confiando en la inteligencia perceptiva del espectador, sin necesidad de gritarle lo obvio en el oído, alcanza con un destello de la memoria para confirmar las sospechas sembradas en nuestro ánimo por las miradas y las medias palabras que insinúan aquello más tarde confirmado por esa brevísima toma, un par de segundos apenas, de la imagen de la amante.
Bier apela a la reconocida elegancia figurativa del cine nórdico, lejos de todo preciosismo decorativo, un modo de convertir al entorno, especialmente a la luz que lo baña en otro protagonista, cuyo aporte a la creación de cierta atmósfera resulta esencial para sostener narrativamente la historia. Se trata sobre todo del durísimo aprendizaje de las dificultades planteadas por la vida, de comprender que la violencia o la venganza no cierran nada, más bien abren la compuerta a la angustia y a la impotencia. Los chicos se hacen adultos en el sufrimiento y los mayores redescubren la necesidad de volver a los afectos básicos y a los sentimientos simples.
Esa interacción funciona a cabalidad gracias al preciso manejo de la cámara que transita del estatismo absoluto a una dinámica medida, funcional en el mejor sentido del término, así como también al robusto desempeño de los actores en la mejor tradición de una cinematografía que sabe el secreto de la diferencia entre el gesto y la gesticulación. Y no puede dejarse sin mención la hermosa banda sonora que acompaña cuando corresponde, subraya cuando resulta pertinente, pero sobre todo ahonda el clima emocional de una película memorable.
FICHA TÉCNICA
Título original
Hævnen. Dirección: Susanne Bier. Argumento: Susanne Bier, Anders Thomas Jensen. Guión: Anders Thomas Jensen. Fotografía: Morten Søborg. Montaje: Pernille Bech Christensen, Morten Egholm. Diseño: Peter Grant. Arte: Lene Ejlersen, Mathias Holmgreen. Efectos: Hummer Høimark, Søren Skov Haraldsted. Música: Johan Söderqvist. Producción: Karen Bentzon, Peter Aalbæk Jensen, Sisse Graum Jørgensen. Intérpretes: Mikael Persbrandt, Wil Johnson, Eddy Kimani, Emily Mulaya, Gabriel Muli, June Waweru, Mary Ndoku Mbai, Dynah Bereket, William Jøhnk Nielsen.
SUECIA/DINAMARCA/2010.
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