Título original: La Promo
Estudio: Locango Films.
Fecha de estreno: 09 de Octubre. del 2008 (BOL)
Artistas: Pablo Fernandez, Andrea Herrera, Porfirio Azogue, Sergio Eguino, Elias Serrano y Jorge Alfonso Vargas.
Duración: 90 minutos
Género: Comedia
Puntuación: 5.5 / 10
Es raro poder contar con un producto nacional en las pantallas grandes. La Promo se suma a los intentos de cineastas nacionales de incursionar con filmes completos, resulta ser una comedia más al igual que Día de Boda.
La historia trata de 4 amigos que se van a reencontrar después de 15 años de haber salido de promoción del colegio. Este encuentro es especial para ellos ya que la polera de la promoción tiene una historia muy personal para cada uno de los 4 amigos.
La historia es simple y plana, no hay muchas sorpresas y juega con algunos cliches que si bien han sido demasiado explotados por la industria, no son muy tratados en el cine nacional. El formato en que es narrada juega con el presente y saltando atrás en el tiempo para darnos un contexto de la historia de la polera. Cada personaje tiene su propia versión, por lo que tenemos saltos atrás y vemos la misma historia desde distintos puntos de vista. Cada versión aporta nuevos elementos a la historia.
Este formato se ha visto en películas como Vantage Point y causo el mismo efecto en mi, tanto en La Promo como la película americana; cuando la historia se repite más de 3 veces causa tedio. Si bien el salto en el tiempo funciona, cansa.
Una de sus peores fallas técnicas de esta cinta es la imagen, la imagen aparece distorsionada en algunas partes de la pantalla durante toda la película, es similar a un pixelamiento, propio de cuando se transforma un formato de video a dvd y el codificador usado no es el indicado o de baja calidad. Este es un problema mayor porque causa alguna molestia que impide disfrutar al espectador de la función.
El sonido si bien se nota que no tiene la mejor edición, es mucho más claro y entendible que el de producciones como Quien Mato a la Llamita Blanca? Sin ser experto en la materia, me animo a decir que la falla está en la mezcla, a veces los sonidos se distingue notoriamente que no han sido grabados al mismo tiempo. Algunas diferencias de volumen en las escenas, pero como dije antes los diálogos son entendibles.
Las actuaciones también tienen sus problemas. Pablo Fernández, que hizo un papel similar en Dependecia Sexual y ha abusado de él en teatro y publicidad, se torna reiterativo y le resta credibilidad a su personaje. La sorpresa esta en Andrea Herrera, quien para ser debutante hace un papel aceptable, quizás el papel que tiene, le permite interpretar facetas que le resultan familiares y no requiere actuar. Elías Serrano no me gusto, me pareció que sobreactuó en muchas partes de la película y se hizo notorio, quizás debido a su formación teatral, donde es casi obligatorio sobreactuar. No mostro flexibilidad al momento de interpretar distintas versiones de su personaje. Las apariciones de los jóvenes de Chaplin Show, estuvieron demás.
Pero no todo es malo. La ambientación es muy buena, en los saltos de tiempo casi pareciera que uno está en la Santa Cruz de los 90’s. La vestimenta es muy propia de esos años, aunque las poleras de Oriente Petrolero no guarden correlación con el horizonte de tiempo, la película ocurre en el 93 y las poleras son del 95-96. Por lo demás, el Cine Palace y su caseta amarilla de Cotas, el walkman (mini tocacintas), las zapatillas Reebok (yo tenía como 5 pares de las mismas) y las vestimentas de las chicas son apropiadas, al igual que los peinados… qué horror! Quien no recuerda esos cachos. Tambien es curioso escuchar el lenguaje que se usaba en esos días.
El soundtrack también es muy bueno, sobretodo para los que pasamos nuestra adolescencia en medio de los 90’s. Con la eclosión de grupos de rock nacional como Dixie, Loukass, Track, EZ y Octavia antes CODA-3. No reces hacia el sol, I’m missing you, Levantate vago, La vida es una, son algunas de las canciones que acompañan a toda esa onda noventera que nos hace transportarnos a todos los que tenemos todavía en nuestras retinas las imágenes de esos días.
En resumen una película que si bien no es el mejor producto del cine boliviano, es un esfuerzo loable por el sacrificio que debe significar hacer cine, a puro pulmón, en Bolivia. Esperemos que esta ópera prima de Jorge Arturo Lora, sea el inicio de una exitosa y larga carrera como cineasta y que con el tiempo vaya refinando su producto. Esta cinta guarda su mayor valor en la nostalgia que produce a los que vivimos nuestra juventud en el mismo periodo de tiempo.
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