lunes, 1 de octubre de 2018

Un pequeño favor: Giros y traiciones, secretos y revelaciones, amor y fidelidad

Historia de serie negra posmoderna suburbana dirigida por Paul Feig que gira en torno a Stephanie Smothers (Anna Kendrick), una mamá vloguera que pretende descubrir la verdad tras la repentina desaparición de su mejor amiga, Emily Nelson (Blake Lively), de su pequeña localidad. A Stephanie la acompaña el marido de Emily, Sean (Henry Golding), en este thriller lleno de estilo, giros y traiciones, secretos y revelaciones, amor y fidelidad, asesinatos y venganza.

LA PRODUCCIÓN

El director de Un pequeño favor, Paul Feig que deja de lado en esta ocasión las taquilleras comedias por las que es famoso, construye el filme como un thriller de suspenso lleno de giros, pero también como una jugosa sátira de nuestro constante empeño por vivir la experiencia impecablemente seleccionada del siglo XXI.

El atractivo de Un pequeño favor para Feig era que parecía tener todos los ingredientes -una trama emocionante, una imaginación diabólica, humor irónico, personajes con inacabables complicaciones psicológicas y un entorno suburbano engañosamente sereno- para permitirle jugar con el formato que cabe esperar del thriller. “Me encanta manipular los géneros, las reglas preconcebidas de los mismos y los tropos del cine para divertirme más con ellos”, señala Feig.

LA ADAPTACIÓN

La novela de debut de 2017 de Darcey Bell ‘Un pequeño favor’ llamó rápidamente la atención como una de las lecturas más adictivas del año, que mantenía a los lectores en pie hasta altas horas de la noche pasando frenéticamente las páginas. Aunque los críticos la compararon con la novela de Gillian Flynn ‘Perdida’ (‘Gone Girl’), también destacaba como algo inconfundible y de plena actualidad dado que, entre su enmarañada red de traiciones y venganza, también había un incisivo análisis de una mamá bloguera que intenta orientarse en el abrumador mundo de la maternidad moderna, con todo su feroz proteccionismo, competitividad en las redes sociales, soledad, envidia y el interminable empeño por conseguir que todo resulte absolutamente perfecto.

Con giros tan inesperados y una historia tan sumamente cinematográfica, los derechos cinematográficos se vendieron antes incluso de que el libro saliera a la venta. Poco después, la guionista Jessica Sharzer empezó a trabajar en la adaptación. Desde el primer momento, Sharzer quería darle un giro radical a la historia de la mujer en peligro que se ha convertido en un tópico del mundo del entretenimiento. En su lugar, juega con nuestra familiaridad con la estructura, pero también la subvierte.

“Ha habido muchas de estas historias enrevesadas con narradores no fiables”, admite Sharzer, “pero lo que me encantaba del libro de Darcey era que adopta una actitud distinta. El libro mantiene en todo momento un tono claramente irónico y eso era lo que más me interesaba plasmar. Quería que la película se metiera de lleno en el género, incorporando giro tras giro, pero haciéndolo siempre de manera muy consciente”.

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