jueves, 4 de octubre de 2018

Bradley Cooper aconseja en el Festival de San Sebastián perseguir los sueños

San Sebastián, (España).- Bradley Cooper aconsejó a cuantos crean haber sentido la llamada del arte que persigan su sueño porque “inexorablemente habrá gente que te va a decir que no lo hagas y que no sirves para nada. Rodéate de gente que te apoye y que te quiera -dijo- y lograrás ese camino”.

El actor presentaba así Nace una Estrella (A Star is Born), una de las “Perlas” del Festival de Cine de San Sebastián, una película que versiona un clásico de Hollywood y que, por primera vez en su carrera, dirige y produce, un proyecto personal que no se hubiera logrado, dijo, si la artista Lady Gaga no hubiera dicho sí a protagonizar el filme.

“Todo el mundo que la conoce como intérprete sabe que ella es una de las grandes artistas de nuestro tiempo y siempre lo da todo”, afirmó Cooper, quien solo se arroga el mérito de “haberle creado las condiciones para crear esos momentos hermosísimos y auténticos” que ha “regalado” la genuina cantante.

En una multitudinaria rueda de prensa donde el numeroso equipo de confianza que acompaña al actor ha extremado la seguridad, hasta el punto de no permitir el acceso a los cuartos de baño del Kursaal cercanos a la sala de prensa, el actor manifestó que le parece “una broma” que se le pregunte por la posibilidad de llegar como director a los Oscar.

“He tenido la fortuna de formar parte del proceso de la Academia -en cuatro ocasiones, dos de ellas por American Sniper (2014) con Clint Eastwood, por American Hustle en 2013, y en 2012 por Silver Linings Playbook- y de aquello me quedo con las personas que conocí, como a Daniel Day Lewis. Eso fue alucinante. Luego - señaló-, ganas o pierdes”.

Negó rotundamente que se vaya a dedicar a la música en el futuro. Le ha costado muchísimo trabajo prepararse y hacerse creíble en su papel de cantante que además toca el piano y la guitarra; lo que no descarta -pero tampoco lo adelanta para no estropearlo- es seguir dirigiendo películas.

“El tiempo es la mejor moneda -señaló- y conforme me he ido haciendo mayor me he preguntado cómo voy a pasar mi tiempo, mi experiencia como actor de los últimos diez años me demuestra que hacer una película es un gran compromiso. Me encanta hacer cine, lo he estudiado desde que era jóven, pero hasta que no empezaron a coincidir cosas no me atreví a hacerlo”.

“Siempre pienso en Clint Eatwood, que esperó a pasar de los 40 para hacer su primera película”, añadió.

Y reconoció, entre risas, que “hacer un remake de Nace una Estrella no fue una buena idea para una primera película”.

Desde la primera versión de 1937, Nace una Estrella, escrita por William A. Wellman y dirigida por Robert Carson, esta historia de superación ha tenido varias reinterpretaciones, la más famosa, de George Cukor, con Judy Garlarnd y James Mason, en 1954.

Después, Frank Pierson dio su versión musical de la historia, introduciendo cambios como que el protagonista fuese un músico y no un actor, como en el original.

Hoy, Cooper apuesta por esa versión donde él mismo da vida a un intérprete de country folk alcoholizado que decide ayudar a una joven cantante desconocida; ella consigue convertirse en una estrella y ambos comienzan una historia de amor que acaba trágicamente.

“Encuentro que ha sido fascinante contar esta historia en distintos periodos de tiempo, cada una ha tenido su propia identidad y espero que esta también la tenga”, señaló para destacar de ellas la “atrevida” versión de Cukor y cómo Pierson logró meter a Babra Streisand y Kris Kristofferson en “la historia de América”.

El intérprete confesó que su máxima es que “todo en la película sea personal”, de ahí la importancia de la banda sonora, compuesta en parte por la propia Lady Gaga, indicó.

“Yo quería hacer una historia de amor, música y cosas profundas que iban fraguando en mi cabeza y (...) y ha acabado siendo un drama sobre la familia y sobre personas que se necesitan unas a las otras”.

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