viernes, 10 de febrero de 2017

Se abrió la Berlinale con la sombra de los muros

La Berlinale abrió ayer el desfile de los aspirantes al Oso al son del swing de Django Reinhardt y centrado en el genocidio gitano durante el nazismo, a modo de reflexión sobre el destino de otros nómadas o refugiados del mundo presente.

“Django”, dirigida por el debutante Etienne Comar y alrededor del genial guitarrista de jazz, fue la arriesgada apuesta para el arranque de un festival etiquetado de político, que en su 67ª edición renunció a colocar grandes nombres sobre su alfombra roja inaugural.

“Reinhardt representa la vitalidad contagiosa del jazz y la capacidad de abstraerse del músico”, explicó Comar sobre un personaje que trata de evadirse de la monstruosidad y acaba componiendo un “Réquiem” al genocidio olvidado de los gitanos.

Reinhardt -Reda Kateb- es ese músico genial que toca en el París ocupado, ante oficiales nazis que pierden la rigidez a ritmo de jazz, mientras en los bosques de las Ardenas otros gitanos mueren a balazos o son deportados a campos de concentración.

Bebedor, mujeriego, caprichoso y también algo cobarde, ignora los rumores de la persecución contra los suyos y hasta parece dispuesto a doblegarse a la censura nazi sobre la “música de negros y monos” para actuar ante Josef Goebbels o incluso Adolf Hitler. Una alianza entre su rubia amante y su esposa gitana -Cécile de France y Beate Palya- le convencerá de que los noticieros manipulados de Hitler dejaron de tener gracia y de que llegó el momento de huir.

En la frontera con Suiza convivirá con gitanos nómadas, a orillas de un lago que semeja el Mediterráneo de hoy, ya que puede ser la puerta al exilio o el cementerio del fugitivo. “Hay muchas correspondencias entre el destino de los acosados por el nazismo y el de los refugiados de hoy”, admitió el realizador de un filme que habla de la Alemania nazi, desde la capital de un país que desde 2015 acogió a más de un millón de refugiados. Hay mucha reflexión también sobre un genocidio casi olvidado -el del medio millón de gitanos muertos por los nazis- y alrededor de una etnia aún acosada en el llamado mundo civilizado actual.



FILMES EN CONCURSO Y JURADOS

“Django” abrió la ronda de los 18 aspirantes al Oso, entre los cuales decidirá el jurado presidido por el cineasta holandés Paul Verhoeven y con el actor mexicano Diego Luna entre sus miembros. “No venimos a dar mensajes, sino a atender a los mensajes que el cine nos aporte a nosotros”, apuntó Luna en su presentación con el resto del jurado. El holandés Verhoeven afirmó que no acude al festival sujeto a “juicios políticos”, sino en busca de calidad fílmica, entre una selección de cintas en la que aspira a encontrar cine “valiente” y “abierto a la controversia”. La sección a concurso incluye un par de cintas profusas en grandes estrellas, como la estadounidense “The Dinner”, interpretada por Richard Gere y Laura Linney, y “The Party”, con

Bruno Ganz y Kristin Scott Tho. Hay dos aspirantes latinoamericanas: la brasileña “Joaquim”, de Marcelo Gomes, sobre la guerra contra el poder colonial portugués; y “Una mujer fantástica”, del chileno Sebastián Lelio, centrado en una persona transgénero. Con expectación se espera al finlandés Aki Kaurismäki y su “Toivon tuolla puolen” (“The Other Side of Hope”), sobre el núcleo formado por un refugiado, una camarera, un cocinero y un viajante.

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