ARGUMENTO
En los años previos a la Guerra Civil de Estados Unidos, Solomon Northup, un hombre negro libre que vive en Nueva York, es secuestrado y vendido como esclavo. Solomon deberá luchar no sólo por continuar vivo sino también por preservar su dignidad frente a la crueldad de su amo. Su esperanza, alimentada por inesperados gestos de amabilidad y ayuda, no le abandonará a lo largo de su odisea de doce años. La oportunidad de Solomon de conocer a un abolicionista canadiense cambiará su vida para siempre.
NOTAS DE PRODUCCIÓN
Un trabajo de Steve McQueen tras Hunger y Shame en el que vuelve a confiar en Michael Fassbender y Brad Pitt, para contar la increíble historia real de la lucha de un hombre por su supervivencia y la libertad.
El británico Steve McQueen vuelve a partir de una historia real, como hizo con Bobby Sands en Hunger, y nos acerca a la figura de Solomon Northup, un hombre negro libre que en el siglo XIX fue engañado, vendido como esclavo y sufrió todo tipo de penurias. McQueen firma junto a John Ridley el guión de 12 años de esclavitid, basado en la autobiografía de Solomon Northup que conmocionó al país tras su publicación en 1853.
Basada en unas inolvidables memorias que revelaron los entresijos de la esclavitud al público estadounidense en el siglo XIX, llega 12 años de esclavitud, el fascinante y conmovedor relato del director Steve McQueen sobre el inesperado secuestro del padre de familia neoyorquino Solomon Northup, su desagradable viaje hasta las plantaciones de esclavos de Luisiana... y su inquebrantable lucha por volver a su hogar junto a los suyos.
Esta crónica verídica de la repentina pérdida de libertad de Northup está tachonada de transcendentes momentos de belleza y bondad, y de muestras de los vínculos que unen a las personas. Northup, un consumado músico y artesano casado y con hijos que vive en Saratoga Springs (estado de Nueva York), se ve un buen día envuelto en una impactante situación cuando lo drogan, le quitan la documentación, lo encadenan y lo venden a un impasible comerciante de esclavos llamado Freeman. Éste lo envía a Luisiana, donde su suerte se encuentra a merced de una serie de terratenientes, entre ellos William Ford y Edwin Epps, que cambiarán a Solomon de distintas maneras. Mientras nuestro héroe encuentra consuelo en amistades como las de Eliza y Patsey, su mente y su cuerpo son llevados al límite de la capacidad humana al antojo de sus captores. Pero una y otra vez, él se niega a sucumbir a la desesperanza y a la inconcebible opresión que ha recaído sobre él, aferrándose a su creencia innata de que él ha sido, sigue siendo y algún día volverá a ser un hombre libre.
PREMIOS
• Oscar: 9 nominaciones: incluyendo mejor película y director.
• Globos de Oro: Mejor Película Dramática. 7 nominaciones.
• BAFTA: 2 premios. 10 nominac.
• Critics Choice: Mejor película, guión adaptado y actriz sec.
13 nominaciones.
• Festival de Toronto: Mejor película (Premio del público).
• National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año.
• American Film Institute: Top 10
Mejores películas del año.
• Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor director.
• Premios Gotham: 3 nominaciones.
• Independent Spirit Awards: 7 nominaciones.
• Asoc. de Críticos de Los Angeles: Mejor actriz sec. (Nyong’o).
• Satellite Awards: 10 nominaciones.
• Premios Guldbagge: Nominada a Mejor película extranjera.
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miércoles, 19 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Convocan a concurso de documental creativo
Como cada tres años, el festival “A cielo abierto” convoca a los interesados al concurso de producción de documental creativo, para el cual se tiene un fondo de 10 mil dólares.
Este fondo está dedicado a apoyar a realizadores bolivianos que trabajan en proyectos de cine documental creativo, entendido éste como aquel que toma a sujetos de la vida real como punto inicial, pero que requiere de una escritura sustancialmente original y plantea un punto de vista de autor o director.
No se incluyen reportajes, informativos, revistas, talk shows, novelas “docusoaps”, programas educativos o por encargo.
Los proyectos de documental presentados son libres, pero siempre enmarcados en la realidad nacional. Apoyando estas producciones, el Festival intenta promover la diversidad de ideas y su intercambio por parte de los artistas como un camino hacia la constitución de una sociedad boliviana que se mira críticamente, se conozca y engrandezca desde los postulados de la interculturalidad.
La fecha límite de presentación es el 30 de mayo próximo. Los trabajos deben enviarse a Festival de Documental Latinoamericano “A cielo abierto”, avenida Potosí 1450, teléfono 4489666.
Este fondo está dedicado a apoyar a realizadores bolivianos que trabajan en proyectos de cine documental creativo, entendido éste como aquel que toma a sujetos de la vida real como punto inicial, pero que requiere de una escritura sustancialmente original y plantea un punto de vista de autor o director.
No se incluyen reportajes, informativos, revistas, talk shows, novelas “docusoaps”, programas educativos o por encargo.
Los proyectos de documental presentados son libres, pero siempre enmarcados en la realidad nacional. Apoyando estas producciones, el Festival intenta promover la diversidad de ideas y su intercambio por parte de los artistas como un camino hacia la constitución de una sociedad boliviana que se mira críticamente, se conozca y engrandezca desde los postulados de la interculturalidad.
La fecha límite de presentación es el 30 de mayo próximo. Los trabajos deben enviarse a Festival de Documental Latinoamericano “A cielo abierto”, avenida Potosí 1450, teléfono 4489666.
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documental
VIDEO RECUERDA 135 AÑOS DE LA TOMA DE ANTOFAGASTA
El productor, Roberto Calasich, presentó Oye chileno, que resume la postura boliviana.
El director y productor nacional, Roberto Calasich, presentó el videoclip Oye chileno, que resume la postura boliviana sobre la reintegración marítima. "A 135 años de la toma de Puerto Antofagasta (ocurrida el 14 de febrero de 1879), por parte de las fuerzas chilenas, nosotros no hemos querido permanecer indiferentes y por ello elaboramos un videoclip que resume la postura boliviana con respecto al tema de nuestra recuperación del mar", explicó a ABI.
Posición. El cineasta informó que su reciente trabajo refleja la "actitud dilatoria y paternalista de los chilenos", que incumplen el Tratado de 1904, porque no existe libre tránsito por el Puerto de Arica. Recordó, asimismo, que hace dos semanas se realizó una huelga en Arica que dejó grandes perjuicios para el país. "Ellos insisten en que no hay temas pendientes, cuando los hay y determina nuestra falta de progreso y desarrollo. No tener acceso libre al mar es para nosotros una limitante para el desarrollo", respaldó.
Sobre otra de sus producciones, la película Vientos de Guerra, dijo que se terminará de rodar este año y anticipó que su contenido concuerda con la política de Estado de reclamo de la reintegración marítima. Calasich dijo que ese proyecto forma parte de la campaña que impulsa el presidente Evo Morales, para buscar una solución directa, clara y concreta de la reintegración marítima.
"Tras 10 años de estudio para producir la película tenemos el material suficiente como para elaborar una historia entretenida, que emocione, y básicamente diga a los bolivianos que el mar es un derecho humano que no se nos puede negar y que nosotros podemos rescatar a través de una conciencia patriótica y de unidad", enfatizó.
El director y productor nacional, Roberto Calasich, presentó el videoclip Oye chileno, que resume la postura boliviana sobre la reintegración marítima. "A 135 años de la toma de Puerto Antofagasta (ocurrida el 14 de febrero de 1879), por parte de las fuerzas chilenas, nosotros no hemos querido permanecer indiferentes y por ello elaboramos un videoclip que resume la postura boliviana con respecto al tema de nuestra recuperación del mar", explicó a ABI.
Posición. El cineasta informó que su reciente trabajo refleja la "actitud dilatoria y paternalista de los chilenos", que incumplen el Tratado de 1904, porque no existe libre tránsito por el Puerto de Arica. Recordó, asimismo, que hace dos semanas se realizó una huelga en Arica que dejó grandes perjuicios para el país. "Ellos insisten en que no hay temas pendientes, cuando los hay y determina nuestra falta de progreso y desarrollo. No tener acceso libre al mar es para nosotros una limitante para el desarrollo", respaldó.
Sobre otra de sus producciones, la película Vientos de Guerra, dijo que se terminará de rodar este año y anticipó que su contenido concuerda con la política de Estado de reclamo de la reintegración marítima. Calasich dijo que ese proyecto forma parte de la campaña que impulsa el presidente Evo Morales, para buscar una solución directa, clara y concreta de la reintegración marítima.
"Tras 10 años de estudio para producir la película tenemos el material suficiente como para elaborar una historia entretenida, que emocione, y básicamente diga a los bolivianos que el mar es un derecho humano que no se nos puede negar y que nosotros podemos rescatar a través de una conciencia patriótica y de unidad", enfatizó.
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documental
lunes, 17 de febrero de 2014
Pompeya Trágico romance
Ambientada en el año '79 después de Cristo, esta película cuenta una historia romántica ocurrida días antes de la desaparición de la ciudad romana de Pompeya. Se estrena este jueves 20 en todo el país.
Sinopsis. Un joven esclavo de un magnate naviero que sueña con comprar su libertad, Milo, luchará contra la tragedia para proteger a la mujer que ama (la hija de su amo) de la catástrofe.
Lo que Milo no sabe es que su amada ya ha sido prometida a un senador romano corrupto, mientras él ha sido vendido a otro propietario en Nápoles. Justo cuando las cosas no pueden ir peor, el volcán entra en erupción provocando que Milo regrese a Pompeya para rescatar a su amor y también a su mejor amigo, un gladiador que está atrapado en el coliseo de la ciudad. En medio de este dilema, se ve inmerso en un conflicto político.
Ficha técnica
Título original: Pompeii
Dirección: Paul W.S. Anderson
Guión: Lee Batchler, Janet Scott Batchler, Julian Fellowes
Reparto: Kit Harington, Carrie-Anne Moss, Emily Browning, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jessica Lucas, Jared Harris y Kiefer Sutherland
Sinopsis. Un joven esclavo de un magnate naviero que sueña con comprar su libertad, Milo, luchará contra la tragedia para proteger a la mujer que ama (la hija de su amo) de la catástrofe.
Lo que Milo no sabe es que su amada ya ha sido prometida a un senador romano corrupto, mientras él ha sido vendido a otro propietario en Nápoles. Justo cuando las cosas no pueden ir peor, el volcán entra en erupción provocando que Milo regrese a Pompeya para rescatar a su amor y también a su mejor amigo, un gladiador que está atrapado en el coliseo de la ciudad. En medio de este dilema, se ve inmerso en un conflicto político.
Ficha técnica
Título original: Pompeii
Dirección: Paul W.S. Anderson
Guión: Lee Batchler, Janet Scott Batchler, Julian Fellowes
Reparto: Kit Harington, Carrie-Anne Moss, Emily Browning, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jessica Lucas, Jared Harris y Kiefer Sutherland
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estrenos
Un escándalo americano estalla en los cines
No vale la pena verla porque tiene diez nominaciones a los Premios Óscar. ¡No! Escándalo americano (American hustle) merece verse, sobre todo, porque es una gran película, más allá de los reconocimientos.
Que Hollywood elogie al equipazo de actores y lo premie con el trofeo del Sindicato de Actores (SAG) al mejor elenco; le entreguen tres Globos de Oro: mejor comedia, mejor actriz (Amy Adams) y mejor actriz de reparto (Jennifer Lawrence) no hacen sino resaltar aspectos brillantes. Pero hay más... Un glamuroso vestuario (también nominado a los Óscar), que incluye vestimenta y complementos con el sello de firmas como Halston, Gucci, Diane von Furstenberg, Christian Dior, Yves Saint Laurent y Ozzie Clark; escenarios inspirados en la década de los 70, acompañados por una espectacular banda sonora, con el sello del famoso Danny Elfman, recordando temas de Tom Jones, Donna Summer, Bee Gees o Elton John.
La historia
Quienes se instalen en las salas de cine podrán seguir, a lo largo de 138 minutos, la historia de un brillante estafador, Irving Rosenfeld (Christian Bale), y de su astuta y seductora compañera, Sydney Prosser (Amy Adams). Su negocio crece y crece hasta que el agente del FBI Richie DiMaso (Bradley Cooper) los pesca en una operación encubierta.
DiMaso necesita tomar casos más importantes y descubre que en Rosenfeld y Prosser tiene el conocimiento potencial para pescar peces gordos. Entonces les propone exonerarlos si colaboran con el FBI y lo ayudan a crear nuevas oportunidades para tentar a otros estafadores.
Pero la operación toma un vuelo impensado y se encuentran con la llegada a Atlantic City de un nuevo casino.
“Todos engañamos para sobrevivir", dice uno de sus protagonistas en el filme. Tiene razón, pero aunque aquí nadie parece escapar de las mentiras, solo el más astuto logrará su objetivo.
Escándalo americano es una fantástica ficción basada en uno de los casos más escandalosos en la historia del FBI: la operación Abscam, cuyo nombre aludía a arab scam (la estafa árabe).
Y quienes quieran anotarse para ver la película, que vuelve a mostrar el gran encanto que siente Hollywood por las historias de estafadores, Manfer Films hace posible su llegada a las salas de cine de todo el país este jueves y como previa, mañana, EL DEBER recibirá a invitados especiales en un prestreno en el Cine Palace ¿Estás listo para dejar que Escándalo americano sacuda tu vida?
Que Hollywood elogie al equipazo de actores y lo premie con el trofeo del Sindicato de Actores (SAG) al mejor elenco; le entreguen tres Globos de Oro: mejor comedia, mejor actriz (Amy Adams) y mejor actriz de reparto (Jennifer Lawrence) no hacen sino resaltar aspectos brillantes. Pero hay más... Un glamuroso vestuario (también nominado a los Óscar), que incluye vestimenta y complementos con el sello de firmas como Halston, Gucci, Diane von Furstenberg, Christian Dior, Yves Saint Laurent y Ozzie Clark; escenarios inspirados en la década de los 70, acompañados por una espectacular banda sonora, con el sello del famoso Danny Elfman, recordando temas de Tom Jones, Donna Summer, Bee Gees o Elton John.
La historia
Quienes se instalen en las salas de cine podrán seguir, a lo largo de 138 minutos, la historia de un brillante estafador, Irving Rosenfeld (Christian Bale), y de su astuta y seductora compañera, Sydney Prosser (Amy Adams). Su negocio crece y crece hasta que el agente del FBI Richie DiMaso (Bradley Cooper) los pesca en una operación encubierta.
DiMaso necesita tomar casos más importantes y descubre que en Rosenfeld y Prosser tiene el conocimiento potencial para pescar peces gordos. Entonces les propone exonerarlos si colaboran con el FBI y lo ayudan a crear nuevas oportunidades para tentar a otros estafadores.
Pero la operación toma un vuelo impensado y se encuentran con la llegada a Atlantic City de un nuevo casino.
“Todos engañamos para sobrevivir", dice uno de sus protagonistas en el filme. Tiene razón, pero aunque aquí nadie parece escapar de las mentiras, solo el más astuto logrará su objetivo.
Escándalo americano es una fantástica ficción basada en uno de los casos más escandalosos en la historia del FBI: la operación Abscam, cuyo nombre aludía a arab scam (la estafa árabe).
Y quienes quieran anotarse para ver la película, que vuelve a mostrar el gran encanto que siente Hollywood por las historias de estafadores, Manfer Films hace posible su llegada a las salas de cine de todo el país este jueves y como previa, mañana, EL DEBER recibirá a invitados especiales en un prestreno en el Cine Palace ¿Estás listo para dejar que Escándalo americano sacuda tu vida?
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Noticias
domingo, 16 de febrero de 2014
Recrean la Batalla de Boquerón en una película
Los pañuelos agitados en el aire, entre lágrimas y suspiros; la chimenea de una vieja locomotora formando nubes de vapor en el cielo, y en los vagones, sacando sus cabezas por la ventana, cientos de soldados iniciando un viaje a las cálidas tierras del Chaco, sin saber que aquella despedida marcaría el inicio de un episodio épico en la historia de Bolivia.
Ésta es una de las escenas con la que el cineasta Tonchy Antezana da inicio a su reciente película Boquerón, en la que se recrea esta batalla librada contra el Ejército paraguayo en septiembre de 1932, durante 21 días agotadores y bajo un sol inclemente.
La trama se desarrolla a partir de la historia personal de cuatro jóvenes combatientes de diferentes regiones del país, que llevan consigo recuerdos de su vida antes de llegar a la guerra y la esperanza de retornar a sus hogares, luchando contra el hambre, la sed, el cansancio y la muerte.
"Hace 15 años tuve la posibilidad de conversar con Alberto Saavedra, excombatiente de Boquerón, y él me contó sus vivencias en el fortín. Además leí decenas de libros, consulté a historiadores, y sobre la base de algunos pasajes históricos escribí el guión”, explica Antezana.
Decidido a asumir esta titánica misión, el cineasta orureño reclutó una cuarentena de actores bolivianos, entre los que destacan Sergio Fernández, Hugo Velázquez, Elmer Mamani y Alejandro Loayza como protagonistas.
En estos últimos tres años de rodaje, uno de los mayores desafíos para la producción fue confeccionar un vestuario semejante al que usaron en esa época y conseguir locaciones que pongan en un contexto real las escenas bélicas y narrativas del guión.
Luego de rigurosas investigaciones y consultando un archivo fotográfico, finalmente elaboraron la indumentaria de los ejércitos boliviano y paraguayo; y filmaron la batalla en la comunidad Cotapache, en Cochabamba. El resto de las escenas se rodaron en Machacamarca, Oruro, en el lago Titicaca de La Paz y en Portachuelo, Santa Cruz.
"La parte de la guerra no la hicimos en Villamontes, por el agobiante calor. Nos decidimos por Cochabamba, porque tiene una vegetación similar a la del Chaco. De todas maneras, el calor fue muy duro en los 12 días de filmación”, explica el también director de Evo Pueblo y Cementerio de elefantes.
Justamente en este lugar se encontraron con un depósito con el armamento que se había utilizado en el enfrentamiento. Con cientos de armas obsoletas a disposición, el equipo escogió fusiles, metralletas y cañones para recrear la contienda.
Una de las escenas muestra cómo uno de los soldados bolivianos, agobiado por la sed, busca agua en las caramañolas de soldados paraguayos muertos, corriendo en medio de las balas.
Esta película trata de recordar una de las hazañas más grandes en la historia del país, en la que se desató una lucha desigual entre 600 soldados bolivianos contra un cerco de más de 10.000 paraguayos.
El periodista Robert Brockmann explica que al inicio de las hostilidades, Bolivia ocupó tres fortines paraguayos, uno de ellos fue Boquerón. "La unidad boliviana de ocupación, al mando del teniente coronel Manuel Marzana, constaba de unos 460 hombres. A lo largo de 19 días de incesantes ataques paraguayos, esa cifra llegó a subir a unos 600, mediante rupturas del cerco por parte de militares como Busch o Ustárez. Se calcula que los sitiadores paraguayos eran entre 5.000 y 12.000 efectivos”, rememora.
Agotadas las provisiones y municiones bolivianas, bajo las más duras condiciones y con muchos heridos que atender, Marzana solicitó llegar a un acuerdo con los paraguayos; pero tomaron la bandera blanca como una rendición e irrumpieron en el fortín. "Sin balas para rechazarlos, el fortín fue capturado, pero nunca se rindió”, asegura Brockmann.
Es precisamente en medio de este dramático episodio que se desarrolla la historia de Luis Alberto, protagonizado por Fernández, quien siendo huérfano de padre asumió el cuidado de sus hermanos menores y salió a la guerra con la promesa de regresar para educarlos.
Manuel, interpretado por Velásquez, es un cruceño "bonachón” que se fue a vivir a Sucre para estudiar, sin pensar que justo en ese lugar sería reclutado para la defensa del fortín.
Tomás, protagonizado por Mamani, antes de la guerra trabajaba como esclavo para un hacendado en la Isla del Sol del lago Titicaca y por problemas políticos fue llevado al Chaco.
Finalmente, Darío, un muchacho de 15 años, quien perdidamente enamorado decide enlistarse al cuartel para "forjarse como hombre” y obtener así el permiso para casarse.
Historias ficticias pero humanas que bien podrían haber sido la vivencia de combatientes reales que, olvidando por un momento sus aspiraciones personales, se convirtieron en valerosos héroes de este conflicto bélico.
Como expresa el historiador Luis Fernando Guachalla, "Boquerón fue el drama de la ilusión en su grado máximo. Ilusión de fuerzas que no existen, ilusión sobre la capacidad del adversario, ilusión sobre un Chaco que se desconoce, ilusión sobre la importancia de la intervención extranjera”.
Pero a la vez la "ilusión de quedarse con Toledo, Corrales y Boquerón, ilusión del estacionamiento fatal de contingentes militares en la retaguardia, en espera de alguna intervención que paralizara las hostilidades”.
Inspirado en la valentía y la determinación de los soldados bolivianos, Antezana tiene pensado terminar la película Boquerón este año, luchando contra las adversidades del tiempo y el presupuesto, para rendir un nuevo homenaje a los artífices de esta hazaña bélica.
Ésta es una de las escenas con la que el cineasta Tonchy Antezana da inicio a su reciente película Boquerón, en la que se recrea esta batalla librada contra el Ejército paraguayo en septiembre de 1932, durante 21 días agotadores y bajo un sol inclemente.
La trama se desarrolla a partir de la historia personal de cuatro jóvenes combatientes de diferentes regiones del país, que llevan consigo recuerdos de su vida antes de llegar a la guerra y la esperanza de retornar a sus hogares, luchando contra el hambre, la sed, el cansancio y la muerte.
"Hace 15 años tuve la posibilidad de conversar con Alberto Saavedra, excombatiente de Boquerón, y él me contó sus vivencias en el fortín. Además leí decenas de libros, consulté a historiadores, y sobre la base de algunos pasajes históricos escribí el guión”, explica Antezana.
Decidido a asumir esta titánica misión, el cineasta orureño reclutó una cuarentena de actores bolivianos, entre los que destacan Sergio Fernández, Hugo Velázquez, Elmer Mamani y Alejandro Loayza como protagonistas.
En estos últimos tres años de rodaje, uno de los mayores desafíos para la producción fue confeccionar un vestuario semejante al que usaron en esa época y conseguir locaciones que pongan en un contexto real las escenas bélicas y narrativas del guión.
Luego de rigurosas investigaciones y consultando un archivo fotográfico, finalmente elaboraron la indumentaria de los ejércitos boliviano y paraguayo; y filmaron la batalla en la comunidad Cotapache, en Cochabamba. El resto de las escenas se rodaron en Machacamarca, Oruro, en el lago Titicaca de La Paz y en Portachuelo, Santa Cruz.
"La parte de la guerra no la hicimos en Villamontes, por el agobiante calor. Nos decidimos por Cochabamba, porque tiene una vegetación similar a la del Chaco. De todas maneras, el calor fue muy duro en los 12 días de filmación”, explica el también director de Evo Pueblo y Cementerio de elefantes.
Justamente en este lugar se encontraron con un depósito con el armamento que se había utilizado en el enfrentamiento. Con cientos de armas obsoletas a disposición, el equipo escogió fusiles, metralletas y cañones para recrear la contienda.
Una de las escenas muestra cómo uno de los soldados bolivianos, agobiado por la sed, busca agua en las caramañolas de soldados paraguayos muertos, corriendo en medio de las balas.
Esta película trata de recordar una de las hazañas más grandes en la historia del país, en la que se desató una lucha desigual entre 600 soldados bolivianos contra un cerco de más de 10.000 paraguayos.
El periodista Robert Brockmann explica que al inicio de las hostilidades, Bolivia ocupó tres fortines paraguayos, uno de ellos fue Boquerón. "La unidad boliviana de ocupación, al mando del teniente coronel Manuel Marzana, constaba de unos 460 hombres. A lo largo de 19 días de incesantes ataques paraguayos, esa cifra llegó a subir a unos 600, mediante rupturas del cerco por parte de militares como Busch o Ustárez. Se calcula que los sitiadores paraguayos eran entre 5.000 y 12.000 efectivos”, rememora.
Agotadas las provisiones y municiones bolivianas, bajo las más duras condiciones y con muchos heridos que atender, Marzana solicitó llegar a un acuerdo con los paraguayos; pero tomaron la bandera blanca como una rendición e irrumpieron en el fortín. "Sin balas para rechazarlos, el fortín fue capturado, pero nunca se rindió”, asegura Brockmann.
Es precisamente en medio de este dramático episodio que se desarrolla la historia de Luis Alberto, protagonizado por Fernández, quien siendo huérfano de padre asumió el cuidado de sus hermanos menores y salió a la guerra con la promesa de regresar para educarlos.
Manuel, interpretado por Velásquez, es un cruceño "bonachón” que se fue a vivir a Sucre para estudiar, sin pensar que justo en ese lugar sería reclutado para la defensa del fortín.
Tomás, protagonizado por Mamani, antes de la guerra trabajaba como esclavo para un hacendado en la Isla del Sol del lago Titicaca y por problemas políticos fue llevado al Chaco.
Finalmente, Darío, un muchacho de 15 años, quien perdidamente enamorado decide enlistarse al cuartel para "forjarse como hombre” y obtener así el permiso para casarse.
Historias ficticias pero humanas que bien podrían haber sido la vivencia de combatientes reales que, olvidando por un momento sus aspiraciones personales, se convirtieron en valerosos héroes de este conflicto bélico.
Como expresa el historiador Luis Fernando Guachalla, "Boquerón fue el drama de la ilusión en su grado máximo. Ilusión de fuerzas que no existen, ilusión sobre la capacidad del adversario, ilusión sobre un Chaco que se desconoce, ilusión sobre la importancia de la intervención extranjera”.
Pero a la vez la "ilusión de quedarse con Toledo, Corrales y Boquerón, ilusión del estacionamiento fatal de contingentes militares en la retaguardia, en espera de alguna intervención que paralizara las hostilidades”.
Inspirado en la valentía y la determinación de los soldados bolivianos, Antezana tiene pensado terminar la película Boquerón este año, luchando contra las adversidades del tiempo y el presupuesto, para rendir un nuevo homenaje a los artífices de esta hazaña bélica.
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Cine Boliviano
sábado, 15 de febrero de 2014
El cineasta brasileño Cleonildo Cruz sigue las huellas del Plan Cóndor
"Operación Cóndor, verdad inconclusa" lleva al cineasta brasileño Cleonildo Cruz en un viaje en busca de testimonios sobre la represión de las dictaduras militares de Suramérica durante las décadas de 1970 y 1980.
A través de un documental de unos 70 minutos de duración, Cruz buscará "rescatar la verdad histórica" del llamado Plan Cóndor.
A fines de 2013, el director brasileño emprendió un viaje que lo ha traído a Argentina y que lo llevará a Chile, Paraguay y Perú en busca de datos sobre militantes capturados durante las últimas dictaduras militares de la región.
"Estamos en la fase de investigaciones, de captar imágenes, de buscar imágenes de archivo y entrevistar a los familiares", relató Cruz en una entrevista con Efe en Buenos Aires.
El brasileño, que viene de trabajar sobre los archivos de la dictadura de su país, comenzó la producción del documental en Brasil con la exhumación de los restos del presidente João Goulart (1918-1976).
Ese proceso fue realizado para certificar si, efectivamente, Goulart murió de forma natural en la localidad argentina de Mercedes, donde se encontraba exiliado, o si fue asesinado, producto del complot de la Operación Cóndor.
"En Brasil entrevistamos familiares de brasileños que fueron desaparecidos aquí en Argentina. Haremos lo mismo en los otros países: Chile, Bolivia, Perú, Paraguay. Todos los países del Cono Sur", sostiene Cruz.
Estas "desapariciones cruzadas" entre países, como argentinos que fueron capturados en Brasil y después deportados a su país de origen o viceversa, constituyen las pruebas clave del trabajo del director brasileño.
La película ahondará en casos como los de los Enrique Ernesto Ruggia, José Oscar Adur, Horacio Campiglia Domingo o Ismael Lorenzo Viñas, desaparecidos en Brasil, y los brasileños desaparecidos en Argentina Daniel y Joel José de Carvalho, José Lavéchia y Víctor Carlos Ramos, entre otros.
Para Cruz, desapariciones como las que se vivieron entre países son "prueba inequívoca de que la conexión y el intercambio de información ya sucedía antes de 1975".
El director considera que la gran importancia de este film es que "va a revelar todo ese proceso entrañado de las dictaduras en América Latina, que antecede a la propia creación de la Operación Cóndor".
"Abarca a quienes fueron desaparecidos entre países para que la verdad no quede inconclusa para esas personas que no saben qué sucedió con sus familiares", puntualiza Cruz, que defiende que "todo el mundo tiene el derecho a enterrar a sus muertos" La Operación Cóndor (o Plan Cóndor) consistió en la coordinación de los servicios de inteligencia de las dictaduras del Cono Sur entre los años 70 y 80 para la persecución y exterminio de opositores en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay y, después, Ecuador.
El que fuera dictador chileno Augusto Pinochet fue el impulsor de la operación, en la que también participaron Jorge Rafael Videla (Argentina), Juan María Bordaberry (Uruguay), Alfredo Stroessner (Paraguay) y Hugo Banzer (Bolivia).
"Vivíamos el período de la Guerra fría, con un mundo capitalista y un mundo comunista, cuando varios militares eran entrenados y había una construcción ideológica pasada a ellos para asegurar a América Latina, para que no fuera como Cuba o la Unión Soviética", sostiene Cruz.
Para el director brasileño, esta coordinación entre los distintos países "acontecía desde el momento de la instalación de una dictadura militar, porque tenía que ver con la influencia norteamericana en la región".
EFE
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