jueves, 1 de marzo de 2018

La maldición de la casa Winchester Una deuda por saldar con la familia Winchester


Inspirada en hechos reales. En una aislada parcela a 80 km. de San Francisco se encuentra la casa más embrujada del mundo. Construida por Sarah Winchester (la ganadora del Premio de la Academia, Helen Mirren), heredera de la fortuna Winchester, es una casa que parece no tener fin. Construida durante décadas de incesante obsesión veinticuatro horas al día, siete días a la semana, se yergue con siete pisos de altura y contiene cientos de habitaciones. Para el forastero, tiene el aspecto de un monstruoso monumento a la demencia de una mujer perturbada. Pero Sarah no construye para sí misma, para su sobrina (Sarah Snook) o para el atormentado Doctor Eric Price (Jason Clarke), al cual ha citado a venir a la casa. Está construyendo una prisión, un asilo para cientos de espíritus vengativos, y de todos ellos los más terroríficos tienen una cuenta que saldar con los Winchester...

LA PRODUCCIÓN

¿Es la verdad más extraña que la ficción? Para los maestros del terror Peter y Michael Spierig, la oportunidad de escribir y dirigir un thriller de hechos sobrenaturales, inspirado en una historia real más extraña que nada de lo que nunca habían imaginado, se presenta una vez en la vida. Lo que concibieron los gemelos australianos es el inquietante testimonio de un enigma histórico que nunca puede explicarse por completo sobre una creadora tan desconcertante como su creación.

Más que un mero nombre, Winchester es un formidable icono en el tiempo. Sarah Winchester llegó a formar parte de un imperio de las armas que cambiaría el curso de la Historia estadounidense. Conocida como “el arma que conquistó el Oeste”, el fusil de repetición Winchester - el arma de una sola mano más mortífera de su época - sería asimismo el factor decisivo para las fuerzas de la Unión durante la Guerra Civil americana. Le granjearía una espectacular fortuna a la Winchester Repeating Rifle Company (Compañía de Fusiles de Repetición Winchester). Y Sarah Lockwood Pardee, una recién llegada que se casó con el Winchester que inventó dicho fusil, adquiriendo su apellido, se convertiría en la titular del 50 por ciento de las acciones de la compañía y la heredera de una vasta fortuna cuando enviudó. Su patrimonio de 20 millones de dólares de entonces equivaldría hoy a cerca de 500 millones de dólares.

Todo un legado que debe entenderse como beneficiario de un invento que mató a miles de personas... ¿un mero daño colateral por el precio del éxito? Con el tiempo, se estima que aquel fusil se cobró 8 millones de vidas... y aún sigue aumentando la cifra. Eso supone un montón de espíritus enfurecidos.

Para Sarah resultaba demasiado difícil dormir por la noche con ese creciente recuento. Y así, la inestable espiritista abandonó su Connecticut natal por la desconocida California y comenzó su propio recuento - añadiendo 500 inexplicables habitaciones a una casa de campo de 8 habitaciones en San José, las cuales servirían como tumbas de expiación para aquellos que habían sido asesinados por el rifle. Ella sola se constituiría en arquitecta y guardiana de este mortuorio de espíritus - la casa más embrujada de la historia -, un portal infernal para cualquier Winchester vivo contra el que dirigir su ira.

En la película, las vidas de Sarah, su sobrina Marion (Sarah Snook) y el hijo de 8 años de Marion, Henry (Finn Scicluna-O’Prey), están en juego. Sarah tiene una sola opción: encontrarse con los muertos en la zona cero mediante la recreación de sus versiones susurradas de cómo perdieron la vida.

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