miércoles, 21 de marzo de 2012

Rachel Weisz estelariza ‘Secretos Peligrosos’

Rachel Weisz estrena Secretos Peligrosos (The whistleblower), donde se mete en la piel de Kathy Bolkovac, que en la vida real fue a Bosnia en misión de paz y descubrió cómo responsables de la ONU confabulaban con grupos para el tráfico humano.

Larysa Kondracki escribe y dirige esta cinta sobre un caso real de tráfico de mujeres en la región de los balcanes que trasciende sus fronteras.

La corrupción en las instituciones gubernamentales es una de las causas por las que los problemas del mundo persisten, pero eso no quiere decir que no se pueda hacer nada para detenerlos. Esta es la premisa de Secretos Peligrosos, un thriller de denuncia política muy en la línea de La ciudad de las tormentas o Juego de traiciones, ya que tratan sobre los dilemas que implica tener el valor para revelarse contra sistemas políticos poderosos que abusan de su posición para hacer el mal aunque vaya contra los ideales de su fundación sólo por tener la oportunidad de hacerlo.

Weisz, de 41 años, habló sobre la producción de este filme y la diferencia entre las películas de alto y bajo presupuesto, entre otros.

P: Supo de esta película en 2006, ¿pero ha tardado más de cinco años en llegar a los cines?

R: ‘Estaba embarazada y pensé que era un trabajo de escritura increíble y un gran guión y una historia importante, pero creo que porque estaba embarazada era un poco angustioso para mí enfrentarme con él en ese momento. Pero nunca lo olvidé. Me embrujó’.

P: ¿Qué le cautivó de la historia?

R: ‘Es uno de mis géneros cinematográficos favoritos, una especie de thriller que es una historia de David y Goliat sobre una mujer normal que hace cosas extraordinarias, como Silkwood (...) y Erin Brockovich. Sólo madres que hacen sus trabajos y se encuentran con una injusticia y simplemente la persiguen. Se vuelven imparables y no se dan cuenta de que están haciendo algo heroico’.

P: ¿Qué es mejor, o diferente, sobre trabajar en una película más pequeña y de bajo presupuesto frente a una más grande?

R: ‘La cantidad de escenas que teníamos que rodar al día era muy, muy grande, más rápido que en la televisión (...) pero nadie estaba allí para hacer dinero, todo el mundo allí era realmente apasionado’.

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