Siguiendo el éxito mundial de X-Men: Días del Futuro Pasado, el director Bryan Singer vuelve con X-Men: Apocalipsis.
ARGUMENTO
Desde los orígenes de la civilización, él fue venerado como un dios. Apocalipsis, el primero y más poderoso de los mutantes del Universo X-Men de Marvel, se hizo con los poderes de otros muchos mutantes, convirtiéndose en inmortal e invencible. Tras su debilitamiento después de miles de años, su desilusión hacia el mundo le obliga a reclutar a un grupo de poderosos mutantes, incluyendo al descorazonado Magneto (Michael Fassbender), para purificar la humanidad y crear un nuevo orden mundial, del cual estará al frente. Mientras el destino de la Tierra pende de un hilo, Raven (Jennifer Lawrence) con la ayuda del Profesor X (James McAvoy) tendrá que liderar un equipo de jóvenes X-Men para detener a su mayor enemigo y salvar a la humanidad de la destrucción total.
APOCALYPSE NOW… Y DESPUÉS
El clamoroso éxito de crítica y taquilla X-Men: Días del Futuro Pasado, era un hito difícil de emular. Además, el objetivo de los realizadores era no sólo estar a la altura de las expectativas establecidas por la citada película, sino superarlas. “Era un auténtico reto tratar de dar con una historia que pudiera aventajar a X-Men: Días del Futuro Pasado, en términos de proporción y riesgo”, señala el guionista y productor Simon Kinberg, que desempeñó tales cargos en aquel filme.
Un hallazgo creativo llevó a la decisión de que el antagonista de la nueva película fuera el más poderoso villano mutante de todo el universo X-Men. “Apocalipsis representa una amenaza cósmica, así como ese sentido de la proporción que atrae tanto a Bryan Singer como a mí”, añade Kinberg.
Por supuesto, la aprobación del personaje por parte de Singer era algo fundamental. Singer reinventó el género de las adaptaciones cinematográficas de cómics, como pudimos constatar con el estreno de la exitosa X-Men en 2000, a la que siguió el taquillazo X-Men 2 en 2003. En dichos filmes, y después, años más tarde, en X-Men: Días del Futuro Pasado, Singer, basándose por completo en los personajes, fusionó perfectamente drama, ciencia-ficción, acción y aventura.
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miércoles, 18 de mayo de 2016
martes, 17 de mayo de 2016
María de Medeiros se sumerge en La Paz
Martes 10 de mayo. Eran las cinco de la mañana cuando el vuelo de María de Medeiros arribó al aeropuerto de El Alto. Fue su primera vez en Bolivia. Y ni ella misma jamás pensó venir a esta parte de Sudamérica. Pero, lo hizo. Bajó hacia La Paz y al estilo de las grandes estrellas de Hollywood (porque lo es) se alojó en un hotel y comenzó a filmar en las calles de la sede de Gobierno.
Antes. En 2015, el español no vidente Richard Mateos (39) presentaba su documental Amurallados en el Festival Internacional de Cine de Buenos Aires. Allí conoció a María de Medeiros. Ella le dijo que le interesaba su historia y que le gustaría realizar un documental sobre él. Un año después, se hizo realidad.
¿Quién es María?
María de Medeiros Esteves Victorino d’Almeida (50) es una reconocidísima actriz, directora de cine y cantante. Nació en Portugal, pero se mueve entre España y Francia. Pudo consolidar su carrera gracias a dos películas, Henry y June (1990) y Pulp Fiction (1994), esta última del cineasta Quentin Tarantino.
Ya en La Paz, María se organizó con un equipo de producción y siguió a Richard todo el día. Ella apoya al movimiento izquierdista, pero su manera de pensar se tambaleó cuando llegó a Bolivia. Vivió de cerca el conflicto entre los discapacitados y el Gobierno de Evo Morales. Se escabulló entre las personas y, a pesar de los duros enfrentamientos entre los dos bandos, pudo hacer imágenes.
“Ella es una persona profundamente de izquierda, pero cuando llegó a Bolivia se sorprendió y se entristeció (por el caso de los discapacitados que piden una renta de Bs 500)”, contó Richard. “También tuvimos otro percance. No nos dejaron filmar en el Teleférico”, contó el hombre nacido en la isla de Tenerife.
María rodó toda la semana hasta el domingo. Ayer decidió descansar. Extraoficialmente se supo que salió de compras. Su vuelo de retorno a Europa estaba previsto para las 18:00.
En junio deberá presentar el documental, de 26 minutos, a la televisora franco-alemana Arte, que emitirá una serie especial de figuras relevantes. Allí se incluyó a Richard.
María demostró su calidez humana, pero a la vez se mantuvo en secreto. No habló con los medios
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Actrices
Sexo transparente
La actriz pornoSasha Grey fue quizá la única triunfadora de la película « The girlfriend experience », en la que Steven Soderberghse asomaba al mundo de las acompañantes de lujo. La cinta aburrió a las ovejas (unas esperaban más lana y otras más carne), pero la chica logró dar el salto al cine y la televisión para todos los públicos. O para casi todos. Con la misma idea de fondo y el cineasta como productor ejecutivo, el canal Satrz lanzó este mismo año una serie homónima de 13 capítulos.
Los escritores Lodge Kerrigan y Amy Seimetz, que coincidieron en «The Killing» (él como director de un episodio, ella como actriz), se llevan la trama de Nueva York a Chicago, donde ponen en pie esta cuidadísima producción que confía en una intérprete «de verdad», además de modelo y nieta del mismísimo Elvis Presley. Algo se parece, aunque cabría pensar que la hermosa mirada desvalida y a la vez potente de Reley Keough lleva los genes de Romy Schneider.
Movistar+ Series y su Canal+ Series Xtra ofrecen en España este drama singular,con engañosa duración de comedia, el último género en el que podría encuadrarse«The girlfriend experience». Su media hora escasa ofrece al espectador la oportunidad de beberse la historia en tragos cortos, lo invita a una acumulación potencialmente adictiva.
Intrigas y maldad
El planteamiento es sencillo. Una estudiante de Derecho que trabaja como becaria en una prestigiosa firma de abogados descubre por una amiga el negocio de, digámoslo ya sin eufemismos, la prostitución de lujo. «Todo el mundo es pagado por hacer algo; se llama economía», explica sin rodeos la protagonista, una joven fría y cerebral que ahonda en una conocida paradoja:en el mundo de los negocios las relaciones profesionales son mucho más turbias y menos sanas.
Y, a menudo, menos rentables. Como meritoria, Christine deberá dejarse la piel, el alma y una cantidad considerable de pasta antes de ser ascendida al equipo titular. Como resume un mal compañero con ambigüedad peor disimulada, tiene que tragarse demasiadas cosas. No es casualidad que dos de los abogados del bufete provengan de la serie política «House of cards», que transcurría en otro ambiente saturado de intrigas y maldad.
Los paralelismos entre ambos entornos permiten comprobar también quela chica ejerce y disfruta un control muy superior en el oficio más antiguo. A dos mil la hora, el dinero es fundamental, pero más aún el poder que le otorga su posición. Ni en la oficina ni en las relaciones «reales», si le interesaran, conseguiría nunca ese dominio absoluto, motivo íntimo que la lleva a mantener su peligrosa doble vida.Las personas son su última preocupación: «No disfruto pasando tiempo con la gente. Me parece una pérdida de tiempo».
La serie llega a ser absorbente por la minuciosidad con que aborda todos los puntos de vista
El envoltorio de seda es otra de las claves de la serie, queofrece sexo transparente en un ambiente de oficinas, hoteles y restaurantes de lujo acristalados, límpidos, asépticos. Su luminosidad es profiláctica frente a la sordidez con que la pantalla suele reflejar los amores mercenarios. El voyerismo al que nos obliga esta producción tiene un límite, sin embargo. Pese a los dos enormes ventanales que enriquecen su rostro,Riley Keough es opaca, calculadora y ambiciosa, cual jugadora de póquer. En el ambiente laboral recibe peores cartas, mientras que el estudiantil apenas parece un pasatiempo.
Bajo el nombre «artístico» de Chelsea ofrece a sus clientes la cara ilusión de tener la novia perfecta, siempre solícita y de buen humor, aunque no simpática, pendiente de las necesidades del hombre.Es una hermosa psicóloga con algo más que derecho a roce. Recuerda a laHelen Huntde «Las sesiones», gran película sobre una terapeuta sexual que alivia a sus discapacitados pacientes.Ella cruza puentes y líneas de seguridad mientras ellos viven su abanico de inseguridades. Son justo los «pacientes» quienes terminan de enriquecer el guión y alimentan la intriga con giros que la chica ya no es capaz de satisfacer por sí sola. Soderbergh puede ser aburrido, pero nunca superficial.
«Su» serie llega a ser absorbente por la minuciosidad con que aborda todos los puntos de vista.Cabe criticar la limpieza con la que justifica las escenas de sexo, como aquellas actrices de la Transición que solo aceptaban desnudarse «si el guión lo exige». Aquí no hay nada que explicar, en la línea realista de «Masters of sex» o incluso en el tono de cómic de «Californication». Nada que ver con la fantasía retrofuturista de «Juego de tronos».
Los escritores Lodge Kerrigan y Amy Seimetz, que coincidieron en «The Killing» (él como director de un episodio, ella como actriz), se llevan la trama de Nueva York a Chicago, donde ponen en pie esta cuidadísima producción que confía en una intérprete «de verdad», además de modelo y nieta del mismísimo Elvis Presley. Algo se parece, aunque cabría pensar que la hermosa mirada desvalida y a la vez potente de Reley Keough lleva los genes de Romy Schneider.
Movistar+ Series y su Canal+ Series Xtra ofrecen en España este drama singular,con engañosa duración de comedia, el último género en el que podría encuadrarse«The girlfriend experience». Su media hora escasa ofrece al espectador la oportunidad de beberse la historia en tragos cortos, lo invita a una acumulación potencialmente adictiva.
Intrigas y maldad
El planteamiento es sencillo. Una estudiante de Derecho que trabaja como becaria en una prestigiosa firma de abogados descubre por una amiga el negocio de, digámoslo ya sin eufemismos, la prostitución de lujo. «Todo el mundo es pagado por hacer algo; se llama economía», explica sin rodeos la protagonista, una joven fría y cerebral que ahonda en una conocida paradoja:en el mundo de los negocios las relaciones profesionales son mucho más turbias y menos sanas.
Y, a menudo, menos rentables. Como meritoria, Christine deberá dejarse la piel, el alma y una cantidad considerable de pasta antes de ser ascendida al equipo titular. Como resume un mal compañero con ambigüedad peor disimulada, tiene que tragarse demasiadas cosas. No es casualidad que dos de los abogados del bufete provengan de la serie política «House of cards», que transcurría en otro ambiente saturado de intrigas y maldad.
Los paralelismos entre ambos entornos permiten comprobar también quela chica ejerce y disfruta un control muy superior en el oficio más antiguo. A dos mil la hora, el dinero es fundamental, pero más aún el poder que le otorga su posición. Ni en la oficina ni en las relaciones «reales», si le interesaran, conseguiría nunca ese dominio absoluto, motivo íntimo que la lleva a mantener su peligrosa doble vida.Las personas son su última preocupación: «No disfruto pasando tiempo con la gente. Me parece una pérdida de tiempo».
La serie llega a ser absorbente por la minuciosidad con que aborda todos los puntos de vista
El envoltorio de seda es otra de las claves de la serie, queofrece sexo transparente en un ambiente de oficinas, hoteles y restaurantes de lujo acristalados, límpidos, asépticos. Su luminosidad es profiláctica frente a la sordidez con que la pantalla suele reflejar los amores mercenarios. El voyerismo al que nos obliga esta producción tiene un límite, sin embargo. Pese a los dos enormes ventanales que enriquecen su rostro,Riley Keough es opaca, calculadora y ambiciosa, cual jugadora de póquer. En el ambiente laboral recibe peores cartas, mientras que el estudiantil apenas parece un pasatiempo.
Bajo el nombre «artístico» de Chelsea ofrece a sus clientes la cara ilusión de tener la novia perfecta, siempre solícita y de buen humor, aunque no simpática, pendiente de las necesidades del hombre.Es una hermosa psicóloga con algo más que derecho a roce. Recuerda a laHelen Huntde «Las sesiones», gran película sobre una terapeuta sexual que alivia a sus discapacitados pacientes.Ella cruza puentes y líneas de seguridad mientras ellos viven su abanico de inseguridades. Son justo los «pacientes» quienes terminan de enriquecer el guión y alimentan la intriga con giros que la chica ya no es capaz de satisfacer por sí sola. Soderbergh puede ser aburrido, pero nunca superficial.
«Su» serie llega a ser absorbente por la minuciosidad con que aborda todos los puntos de vista.Cabe criticar la limpieza con la que justifica las escenas de sexo, como aquellas actrices de la Transición que solo aceptaban desnudarse «si el guión lo exige». Aquí no hay nada que explicar, en la línea realista de «Masters of sex» o incluso en el tono de cómic de «Californication». Nada que ver con la fantasía retrofuturista de «Juego de tronos».
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lunes, 16 de mayo de 2016
Sueños de victoria: ‘Nuestra pelea’ es la historia de dos luchadores
Los nudillos de ambos son muy parecidos pese a ser de sexos diferentes. Duros como piedra, curtidos en cientos de batallas con forma de puño, estas articulaciones de los dedos que suelen ser prominentes cuando la mano se cierra, les han abierto la posibilidad de transformar su destino y saltar del ring boxístico hacia la pantalla cinematográfica.
En una esquina, Jennifer Salinas, La Reina boliviana nacida en Estados Unidos y criada en Santa Cruz de la Sierra, quien tuvo una vida azarosa marcada por capítulos oscuros que ella misma se encarga de exorcizar, asalto tras asalto. Por ello, nunca baja la guardia. En la otra esquina, el tarijeño Elías Roca, quizá un desconocido para las grandes audiencias de uno de los deportes más virulentos, pero un luchador desde la periferia con sueños de victoria. Por ello, los puños en alto.
Ambos son protagonistas de Nuestra pelea, filme del género documental que narra las vidas de estos deportistas en su lucha por avanzar en el mundo competitivo del box. En la sinopsis, a ella se la presenta como una madre que quiere volver al ring después de un año de ausencia, lapso en que reemplazó las vendas y la bolsa de entrenamiento por el cuidado de su cuarto hijo. Y a él, como un pugilista amateur de un pueblo muy pobre de Tarija, que ha decidido entregarse de lleno al boxeo profesional para dejar su marca, representar al país y enorgullecer a su familia.
“Es la historia de dos boxeadores bolivianos, Jennifer viviendo en el extranjero enfrentándose al profesionalismo del box internacional, y Elías que desafía a la realidad del deporte nacional”, dice el joven director Sergio Bastani (30), también nacido en Estados Unidos, quien junto al productor Marco Sanzetenea pensaron este proyecto hace algunos años y hoy, finalmente, ha ganado las principales salas del país.
Entre Sergio y Jennifer hay un hilo conductor que trasciende lo profesional. “Sin duda que hay una condición de migrante que se supera al poco tiempo, ya que existe tanta gente en tu misma situación que solo queda disfrutar de lo que ofrece ese país; en el caso de Jennifer y muchos otros, Estados Unidos te da la oportunidad de lograr lo que quieras, el ejemplo claro es ella”.
La Reina es la gran estrella de la película. Los últimos años han sido reveladores para ella, su entorno cercano y su público en la lejanía. Del campeonato mundial logrado en 2013, a las confesiones sobre los abusos que sufrió muy joven, su lesbianismo asumido y posterior divorcio, la vida de esta mujer se tradujo en constantes puntos de giro. “Son dos historias diferentes, pero con el mismo objetivo: pelear”, resume Jennifer. “Estamos mostrándole al mundo la realidad que viven los deportistas bolivianos en Bolivia y bolivianos en el exterior, lo cual es dar nuestras vidas por nuestro deporte en representación de nuestro país, a pesar de la falta de apoyo”, añade.
Para Elías, es el sueño del chico que creció admirando a héroes de ficción y de la vida real, en ese mundillo cuyo clímax se vive sobre un cuadrilátero con dimensiones promedio de cinco por cinco metros, franqueado por cuatro cuerdas de cinco centímetros de grosor. “Mi película favorita es Rocky I, aunque me gusta más la técnica de su rival Apollo Creed. Pero en el boxeo profesional admiro a Sugar Ray Leonard, por cómo fue en el ring y fuera de él. Y en estos últimos tiempos me gusta mucho Floyd Mayweather”. Elías recuerda que antes del box, su deporte de cabecera era el fútbol, luego fútsal, básquet y atletismo, entre otros. “Sin embargo, al verme ya en edad avanzada para poder iniciar algún deporte de competición, fue que decidí ingresar al mundo del boxeo, en principio con el fin de mantenerme en forma. De ahí en más fue todo tan repentino que a los meses de entrenamiento ya me encontraba representando a mi departamento en torneos nacionales”.
Los realizadores hicieron trabajo de campo con cámara en alerta para captar esos momentos que, finalmente, pasaron a formar parte de Nuestra pelea.
“No escribimos un guion, pensamos que las ideas saldrían mientras pasábamos tiempo con los personajes. Viajamos a Virginia, donde vive Jennifer, y ahí estuvimos un mes filmando con ella. Después hicimos lo mismo con Elías en Tarija y Sucre”, cuenta el director. El rodaje duró cerca de dos meses y medio, y la posproducción casi ocho. Se trató de una experiencia muy diferente, cuenta Jennifer. “Mi parte en la película se filmó donde radico, en Estados Unidos. El hecho de tener cámaras siguiéndome fue algo raro en un principio, estaba preocupada de que mis hijos se portaran mal, de que se me saliera una que otra mala palabra, posibles discusiones con mi esposo... pero después de 25 minutos me dije a mí misma: ‘Ésta es la realidad de mi vida, guste a quien le guste’, así que a darle con la pura verdad”.
El documental se centra en los deportistas y el deporte, la vida familiar está presente, pero sin entrar en detalles de la vida personal, cuenta Sergio. “Los temas delicados, como el de mi violación y mi preferencia sexual, no son parte del proyecto. Algún día me animaré a filmar una película de mi vida, las ofertas ya se me presentaron, pero me falta mucho por recorrer, así que no será pronto”, confiesa Jennifer, y Elías no se mide en elogios para con ella. El también ingeniero agrónomo reafirma que se trata de una mujer luchadora, digna de admiración, que ha logrado mucho dentro del boxeo. “Veo en ella a una ganadora inclusive antes de su título”.
Para el director, ambos pugilistas son triunfadores. “Él es un atleta ganador de muchos títulos nacionales e internacionales dentro de su categoría, pero como muchos se enfrenta a la realidad del deporte nacional que no permite crear una carrera profesional a largo plazo. Es muy frustrante y creo que Elías es el ejemplo común de todos los deportistas nacionales, donde hay muchas victorias y pocos cambios”.
Para Marcelo Cordero, de Yaneramai Films y encargado de la distribución y comercialización del material, Nuestra pelea es una película de alta calidad, provocadora, innovadora y autoral, “un claro ejemplo de la buena salud por la que pasa el cine boliviano y que debe ser reconocido fuera de nuestras fronteras”.
La Reina habla de procesos internos que va quemando. Hoy por hoy, el trato con su esposo y padre de sus niños es de los mejores, “él respeta mi nueva relación con mi pareja, Shelito Vincent, quien también es boxeadora y campeona mundial”. Jennifer no estuvo presente en las exhibiciones de estreno del filme en el país porque actualmente se encuentra entrenando para una nueva pelea. Elías también practica aunque es muy consciente de lo complejo que será proyectarse hacia el ámbito profesional, “el ser parte de esta filmación me hace pensar que lo que pueda haber plasmado en ella pueda servir de inspiración para tantos otros”, afirma. Ambos están preparados para todo. Por ello, nunca bajan la guardia.
La ficha técnica
Sinopsis: Nuestra pelea examina las vidas de dos boxeadores latinos en su lucha por avanzar en el mundo competitivo del boxeo. Jennifer Salinas y Elías Roca encarnan la historia de estos dos luchadores bolivianos únicos y diferentes, que siguen el camino hacia el éxito y la realización personal.
Duración: 70 min.
Países: Bolivia-Estados Unidos.
Director: Sergio Bastani
Guion: Marco Sanzetenea, Sergio Bastani.
Reparto: Elías Raúl Roca Ortega, Jennifer Salinas.
Productora: Angry Llama Productions.
Género: Documental.
Ventas y distribución: Yaneramai Films.
En una esquina, Jennifer Salinas, La Reina boliviana nacida en Estados Unidos y criada en Santa Cruz de la Sierra, quien tuvo una vida azarosa marcada por capítulos oscuros que ella misma se encarga de exorcizar, asalto tras asalto. Por ello, nunca baja la guardia. En la otra esquina, el tarijeño Elías Roca, quizá un desconocido para las grandes audiencias de uno de los deportes más virulentos, pero un luchador desde la periferia con sueños de victoria. Por ello, los puños en alto.
Ambos son protagonistas de Nuestra pelea, filme del género documental que narra las vidas de estos deportistas en su lucha por avanzar en el mundo competitivo del box. En la sinopsis, a ella se la presenta como una madre que quiere volver al ring después de un año de ausencia, lapso en que reemplazó las vendas y la bolsa de entrenamiento por el cuidado de su cuarto hijo. Y a él, como un pugilista amateur de un pueblo muy pobre de Tarija, que ha decidido entregarse de lleno al boxeo profesional para dejar su marca, representar al país y enorgullecer a su familia.
“Es la historia de dos boxeadores bolivianos, Jennifer viviendo en el extranjero enfrentándose al profesionalismo del box internacional, y Elías que desafía a la realidad del deporte nacional”, dice el joven director Sergio Bastani (30), también nacido en Estados Unidos, quien junto al productor Marco Sanzetenea pensaron este proyecto hace algunos años y hoy, finalmente, ha ganado las principales salas del país.
Entre Sergio y Jennifer hay un hilo conductor que trasciende lo profesional. “Sin duda que hay una condición de migrante que se supera al poco tiempo, ya que existe tanta gente en tu misma situación que solo queda disfrutar de lo que ofrece ese país; en el caso de Jennifer y muchos otros, Estados Unidos te da la oportunidad de lograr lo que quieras, el ejemplo claro es ella”.
La Reina es la gran estrella de la película. Los últimos años han sido reveladores para ella, su entorno cercano y su público en la lejanía. Del campeonato mundial logrado en 2013, a las confesiones sobre los abusos que sufrió muy joven, su lesbianismo asumido y posterior divorcio, la vida de esta mujer se tradujo en constantes puntos de giro. “Son dos historias diferentes, pero con el mismo objetivo: pelear”, resume Jennifer. “Estamos mostrándole al mundo la realidad que viven los deportistas bolivianos en Bolivia y bolivianos en el exterior, lo cual es dar nuestras vidas por nuestro deporte en representación de nuestro país, a pesar de la falta de apoyo”, añade.
Para Elías, es el sueño del chico que creció admirando a héroes de ficción y de la vida real, en ese mundillo cuyo clímax se vive sobre un cuadrilátero con dimensiones promedio de cinco por cinco metros, franqueado por cuatro cuerdas de cinco centímetros de grosor. “Mi película favorita es Rocky I, aunque me gusta más la técnica de su rival Apollo Creed. Pero en el boxeo profesional admiro a Sugar Ray Leonard, por cómo fue en el ring y fuera de él. Y en estos últimos tiempos me gusta mucho Floyd Mayweather”. Elías recuerda que antes del box, su deporte de cabecera era el fútbol, luego fútsal, básquet y atletismo, entre otros. “Sin embargo, al verme ya en edad avanzada para poder iniciar algún deporte de competición, fue que decidí ingresar al mundo del boxeo, en principio con el fin de mantenerme en forma. De ahí en más fue todo tan repentino que a los meses de entrenamiento ya me encontraba representando a mi departamento en torneos nacionales”.
Los realizadores hicieron trabajo de campo con cámara en alerta para captar esos momentos que, finalmente, pasaron a formar parte de Nuestra pelea.
“No escribimos un guion, pensamos que las ideas saldrían mientras pasábamos tiempo con los personajes. Viajamos a Virginia, donde vive Jennifer, y ahí estuvimos un mes filmando con ella. Después hicimos lo mismo con Elías en Tarija y Sucre”, cuenta el director. El rodaje duró cerca de dos meses y medio, y la posproducción casi ocho. Se trató de una experiencia muy diferente, cuenta Jennifer. “Mi parte en la película se filmó donde radico, en Estados Unidos. El hecho de tener cámaras siguiéndome fue algo raro en un principio, estaba preocupada de que mis hijos se portaran mal, de que se me saliera una que otra mala palabra, posibles discusiones con mi esposo... pero después de 25 minutos me dije a mí misma: ‘Ésta es la realidad de mi vida, guste a quien le guste’, así que a darle con la pura verdad”.
El documental se centra en los deportistas y el deporte, la vida familiar está presente, pero sin entrar en detalles de la vida personal, cuenta Sergio. “Los temas delicados, como el de mi violación y mi preferencia sexual, no son parte del proyecto. Algún día me animaré a filmar una película de mi vida, las ofertas ya se me presentaron, pero me falta mucho por recorrer, así que no será pronto”, confiesa Jennifer, y Elías no se mide en elogios para con ella. El también ingeniero agrónomo reafirma que se trata de una mujer luchadora, digna de admiración, que ha logrado mucho dentro del boxeo. “Veo en ella a una ganadora inclusive antes de su título”.
Para el director, ambos pugilistas son triunfadores. “Él es un atleta ganador de muchos títulos nacionales e internacionales dentro de su categoría, pero como muchos se enfrenta a la realidad del deporte nacional que no permite crear una carrera profesional a largo plazo. Es muy frustrante y creo que Elías es el ejemplo común de todos los deportistas nacionales, donde hay muchas victorias y pocos cambios”.
Para Marcelo Cordero, de Yaneramai Films y encargado de la distribución y comercialización del material, Nuestra pelea es una película de alta calidad, provocadora, innovadora y autoral, “un claro ejemplo de la buena salud por la que pasa el cine boliviano y que debe ser reconocido fuera de nuestras fronteras”.
La Reina habla de procesos internos que va quemando. Hoy por hoy, el trato con su esposo y padre de sus niños es de los mejores, “él respeta mi nueva relación con mi pareja, Shelito Vincent, quien también es boxeadora y campeona mundial”. Jennifer no estuvo presente en las exhibiciones de estreno del filme en el país porque actualmente se encuentra entrenando para una nueva pelea. Elías también practica aunque es muy consciente de lo complejo que será proyectarse hacia el ámbito profesional, “el ser parte de esta filmación me hace pensar que lo que pueda haber plasmado en ella pueda servir de inspiración para tantos otros”, afirma. Ambos están preparados para todo. Por ello, nunca bajan la guardia.
La ficha técnica
Sinopsis: Nuestra pelea examina las vidas de dos boxeadores latinos en su lucha por avanzar en el mundo competitivo del boxeo. Jennifer Salinas y Elías Roca encarnan la historia de estos dos luchadores bolivianos únicos y diferentes, que siguen el camino hacia el éxito y la realización personal.
Duración: 70 min.
Países: Bolivia-Estados Unidos.
Director: Sergio Bastani
Guion: Marco Sanzetenea, Sergio Bastani.
Reparto: Elías Raúl Roca Ortega, Jennifer Salinas.
Productora: Angry Llama Productions.
Género: Documental.
Ventas y distribución: Yaneramai Films.
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Cine Boliviano
Jack Black puede estar en Jumanji 2
Cada vez son más los detalles que se van revelando acerca del “remake” de Jumanji. La última noticia, según informa The Wrap, es que el famoso actor cómico Jack Black se encuentra en conversaciones para unirse al reparto de la nueva versión, que llegará a la gran pantalla el 18 de agosto de 2017.
El filme que prepara Sony Pictures ya ha anunciado que esta nueva versión de la mítica cinta protagonizada por Robin Williams se rodará en Hawaii, y que estará dirigida por el cineasta Jake Kasdan (Bad teacher, Sex Tape. Algo pasa en la nube) con guión de Scott Rosenberg (Life on Mars).
Si finalmente Jack Black actúa en la cinta, este acompañará a Dwayne Johnson. Kevin Hart está confirmado y el nuevo Spider-Man Tom Holland también suena para el reparto. El propio Johnson ha anunciado en su cuenta de Instagram que el actor de Pesadillas podría unirse al filme.
El filme que prepara Sony Pictures ya ha anunciado que esta nueva versión de la mítica cinta protagonizada por Robin Williams se rodará en Hawaii, y que estará dirigida por el cineasta Jake Kasdan (Bad teacher, Sex Tape. Algo pasa en la nube) con guión de Scott Rosenberg (Life on Mars).
Si finalmente Jack Black actúa en la cinta, este acompañará a Dwayne Johnson. Kevin Hart está confirmado y el nuevo Spider-Man Tom Holland también suena para el reparto. El propio Johnson ha anunciado en su cuenta de Instagram que el actor de Pesadillas podría unirse al filme.
domingo, 15 de mayo de 2016
Crece expectativa a sólo 15 días del estreno de "Juana Azurduy" en Sucre
LOCACIONES
La película fue rodada en diversas locaciones de La Paz, Cochabamba, Potosí y Chuquisaca. Sanjinés explicó que su jefe de locaciones recorrió 35 mil kilómetros a lo largo del país para ubicar los escenarios necesarios.
Rodada en cuatro departamentos del país, con más de mil extras, un presupuesto cercano al millón de dólares y el papel protagónico de una actriz chuquisaqueña, la película “Juana Azurduy, guerrillera de la patria grande”, tendrá su estreno mundial en Sucre, este 25 de mayo, en medio de grandes expectativas. Mientras tanto, el director del filme, Jorge Sanjinés, adelanta algunos detalles de esta producción a CORREO DEL SUR.
“Es un proyecto antiguo, desde hace muchos años nos ha interesado mucho el personaje de doña Juana, una mujer que en pleno siglo XIX se deslinda del compromiso marital, que desafía los prejuicios de la época colonial, religiosos, políticos, que se hace militar, una militar atrevida, una militar temeraria, una militar extraordinaria, sin dejar de ser mujer, sin dejar de ser madre y se compromete con la lucha por la liberación de su tierra y de su país, de una manera íntegra, arriesgando su vida, perdiendo todos sus bienes, perdiendo a sus hijos, es un personaje extraordinario al cual en realidad los bolivianos conocemos poco, yo creo que la principal motivación ha sido esa, decir: ¿por qué conocemos tan poco de doña Juana?”, explica Sanjinés.
Aunque el rodaje se realizó en tan sólo ocho semanas, la preproducción de la película demoró cerca de un año, entre la ubicación de las locaciones, la confección de los trajes de época, así como de los armamentos y los ensayos de las escenas bélicas que llegaron a tener hasta 1.500 extras en una misma escena; la película que narra el proceso independentista alrededor de la figura de Juana Azurduy, probablemente sea una de las más importantes súper producciones cinematográficas de la historia del cine boliviano.
“Hay que tener en cuenta que esta es una película de época, en otros países hay casas especializadas que tienen esa utilería, aquí no existe eso, tuvimos que fabricar esa utilería, por ejemplo cañones de la época, que además de parecer, funcionaran como cañones, o fusiles de esa época que dispararan, eso tomó mucho tiempo, y además costó mucho dinero, por ejemplo, la fabricación de la ropa no era para cinco personajes, a veces había que hacer trajes para 300 combatientes y ropas distintas para cada ejército y para cada regimiento, porque tenían ropas distintas” remarca Sanjinés.
Por todo ello, el presupuesto original para este proyecto cinematográfico llegaba al millón y medio de dólares, sin embargo, sólo se pudo conseguir la mitad, planteando un reto para la producción que finalmente pudo adecuarse a pesar de las limitaciones que impuso la falta de apoyo, que en general lleva sobre sus espaldas el cine boliviano.
“La película tenía en principio un diseño de presupuesto de alrededor de un millón y medio de dólares, unos 10 millones de bolivianos, ese fue el diseño, no fue el presupuesto porque se logró reunir un poco menos de la mitad de ese dinero, entonces tuvimos muchos problemas, por ejemplo nos vimos obligados a emplear los impuestos que debimos pagar en la producción de la película o no se hacía la película… es absurdo que una obra de arte que recoge la memoria de un país como Bolivia no tenga los medios suficientes, es triste… es dramático, es patético”, enfatiza el director de “La nación clandestina”, añadiendo que gracias al apoyo de diversas instituciones públicas, como la Casa de la Libertad, o empresas privadas como canales de televisión, fueron sumando su apoyo hasta alcanzar el presupuesto con que finalmente se logró hacer la película.
Para Sanjinés es importante aclarar que en todo caso todo el financiamiento proviene de dinero boliviano ya que el proyecto pudo obtener el doble del financiamiento requerido en Argentina, pero bajo la condición de mostrar a Juana Azurduy como una heroína más vinculada a ese país que a Bolivia.
“Me contrataron con una productora, ya que todo el presupuesto del estado que se destina a cine en ese país debe canalizarse por medio de productoras argentinas, y cuando discutimos los términos del contrato, empezamos a tener problemas porque querían tener ellos el 60% de técnicos, el 60% de actores, la actriz tenía que ser argentina, y además tenía que proyectarse la figura de la heroína argentina” relató, y entre carcajadas agregó: “Era muy difícil vender a doña Juana Azurduy por más dinero que hubiera de por medio, un director en Argentina lleva el 15% del presupuesto global, nosotros no conocemos eso, pero ¿primero están los principios no?, la fidelidad con lo propio, con el país…”, acota.
Sin embargo, para Sanjinés el esfuerzo valió la pena, ya que plantea que es fundamental recobrar la memoria del proceso de independencia y de los 102 comandantes revolucionarios que participaron de ese proceso, retratados algunos de ellos en el filme.
“No solamente la película trata de la vida de doña Juana y de su postura histórica, sino también recogemos la memoria de varios comandantes, de esos 102 comandantes que lucharon durante las guerras de la independencia, por supuesto no pudimos reflejar la vida de todos, de los cuales se sabe casi nada, muy pocos saben por ejemplo quién fue Esteban Arce, Manuel Ascencio Padilla o Eusebio Lira”, aclara al afirmar que “fue un proceso muy lindo, estoy muy contento del rodaje porque ha sido uno de los rodajes más emocionantes que yo he vivido y el rodaje ha sido prácticamente una fiesta”.
LA PROTAGONISTA
Piti Campos, actriz y música chuquisaqueña, protagoniza el filme en el papel de “doña Juana”; con formación en el Teatro de los Andes y una floreciente carrera en las tablas de los escenarios nacionales y especialmente, los paceños, Campos cautivó al experimentado director que no encontraba alguien adecuado para el protagónico de su proyecto cinematográfico.
“Estábamos probando varias actrices y aspirantes de actrices, y no habíamos encontrado quién pudiera hacer el papel de Juana y un buen día, hablando con el músico que hizo la película, Cergio Prudencio, él me sugirió, me dijo: yo conozco una muy buena actriz del Teatro de los Andes y se llama Piti Campos, por qué no hablas con ella, entonces la conocí y me quedé fascinado con ella porque era una persona muy inteligente, y te da además una figura, una prestancia física muy fuerte y ella hizo un papel extraordinario. Y para la película es hermoso que sea una chuquisaqueña, que hablara como chuquisaqueña”, recalcó.
Para Campos, que nunca había actuado en cine, este fue uno de los retos más grandes de su carrera ya que representar a Juana Azurduy, supuso lidiar con altas expectativas.
“Ahí lo que te queda es decir yo hago mi trabajo, hago lo que sé hacer que es poner alma, vida y corazón y todo lo que una va aprendiendo en los años a nivel técnico, a nivel actoral, entonces hago lo que siento y tengo que hacer, también el hecho de que yo había estado cercana a la historia de Juana y escuchar a personas que sabían mucho más, que habían estudiado su vida, todo esto te abre los sentidos, entonces el momento de la actuación es como si ya lo tendrías incorporado para hacerlo y sentirlo”, explica Campos.
EL ESTRENO
La película se estrenará en Sucre, el 25 de mayo, con una premier de gala en la Casa de la Libertad, para invitados especiales, pero simultáneamente se proyectará al público en general en una sala de cine. Posteriormente y de forma sucesiva se realizará el estreno en todas las salas del país, por ejemplo en La Paz, donde se proyectará en tres salas diferentes.
Es de destacar que también se llevará el estreno a las locaciones donde fue filmada, por ejemplo Presto o Tupiza.
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Cine Boliviano
sábado, 14 de mayo de 2016
Actrices que quieren ser parte de Disney
Más allá de ‘Maléfica 2’, la factoría anuncia muchos, muchísimos estrenos.
Las precuelas y secuelas son una parte especialmente importante, pues garantizan éxito en la taquilla. Más allá de la confirmación de Maléfica 2 con la participación de Angelina Jolie, Disney nos sigue transportando a nuestra niñez con esas cintas que poblaron nuestro imaginario infantil y que aún (pese al placer culpable que suponen) nos siguen enganchando a la caja mágica. Pero hoy vienen en una versión mejorada: tal es el caso del Libro de la Selva, un éxito en la taquilla y un filme que merece la pena ver.
Recientemente Disney dio a conocer una lista estrenos que cuentan con una generación de súper actrices para llevarlos a buen puerto. Esta vez las malas, muy malas, son las que acaparan el interés. Emma Stone está negociando encarnar a Cruela en una precuela bastante semejante a Maléfica, donde podremos entrar en la psique de esa fumadora compulsiva con una cruel necesidad por convertir cualquier ser viviente en abrigo, estola u otra prenda destinada a proporcionar calor. Kelly Marcel será la encargada de articular el guión, introduciendo al espectador en los orígenes del personaje. Pero la lista de proyectos continúa con Emily Blunt transformada en Mary Poppins en una secuela que transcurre veinte años después del clásico, Reese Witherspoon como Campanilla, Dumbo según Tim Burton o El libro de la Selva 2. ¿Preparadas para una maratón Disney?
Las precuelas y secuelas son una parte especialmente importante, pues garantizan éxito en la taquilla. Más allá de la confirmación de Maléfica 2 con la participación de Angelina Jolie, Disney nos sigue transportando a nuestra niñez con esas cintas que poblaron nuestro imaginario infantil y que aún (pese al placer culpable que suponen) nos siguen enganchando a la caja mágica. Pero hoy vienen en una versión mejorada: tal es el caso del Libro de la Selva, un éxito en la taquilla y un filme que merece la pena ver.
Recientemente Disney dio a conocer una lista estrenos que cuentan con una generación de súper actrices para llevarlos a buen puerto. Esta vez las malas, muy malas, son las que acaparan el interés. Emma Stone está negociando encarnar a Cruela en una precuela bastante semejante a Maléfica, donde podremos entrar en la psique de esa fumadora compulsiva con una cruel necesidad por convertir cualquier ser viviente en abrigo, estola u otra prenda destinada a proporcionar calor. Kelly Marcel será la encargada de articular el guión, introduciendo al espectador en los orígenes del personaje. Pero la lista de proyectos continúa con Emily Blunt transformada en Mary Poppins en una secuela que transcurre veinte años después del clásico, Reese Witherspoon como Campanilla, Dumbo según Tim Burton o El libro de la Selva 2. ¿Preparadas para una maratón Disney?
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Actrices,
Walt Disney
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