domingo, 6 de agosto de 2017

Óscar Martínez "Tu me manques está escrito con mucha humanidad”



Hace más de cuatro años, el cineasta Rodrigo Bellott vio en Cannes Relatos salvajes, donde Óscar Martínez protagoniza una de las historias, y decidió convocarlo para su próxima película. Hoy, desde Nueva York, y en los ensayos previos a la grabación, el galardonado actor argentino habla con Sociales&Escenas y nos cuenta lo que vive con Tu me manques, la obra teatral que será filmada en EEUU y Bolivia.

- Cuando leyó el guion, ¿cómo fue el proceso interno en la percepción y concepción del personaje y luego el trabajo de este?

- El guion me emocionó, me pareció formidable y a todo el mundo que esté involucrado le ha pasado lo mismo, es una historia muy conmovedora y muy original, y trata un tema muy potente de un modo singular, novedoso y muy profundo. Después fuimos hablando por WhatsApp y estuve una semana en NY trabajando con los actores, ahí fue cuando nos conocimos y el encuentro con Rodrigo fue formidable, me parece una persona con una exquisita sensibilidad y muy inteligente, y lo vi trabajando con otros actores con mucha pericia. La verdad es que estoy feliz de haber aceptado esta propuesta.

- ¿Cómo fue elaborando y masticando el trabajo del personaje en Tu me manques?

- Estamos en eso todavía, no ha comenzado el rodaje. Estamos en pleno proceso, de todas maneras es tan potente la historia y es tan ‘fácil’ comprender a este hombre, está escrito con mucha humanidad todo y el personaje del padre no está estigmatizado, no está demonizado; está tratado con mucha sensibilidad, es un hombre que hace un viaje físico e interior impresionante, una verdadera travesía para terminar encontrándose con su hijo fallecido comprendiéndolo y amándolo de un modo superior al que lo amaba antes y aceptándolo, pero sobre todo comprendiendo. Todo ese proceso lo iré viviendo a medida que vayamos filmando.

- Imagino que demanda mucha energía...

- Son jornadas de 12 horas de trabajo, es una demanda de energía en todos los sentidos, física, mental y emocional, muy profunda, porque este hombre no viene de paseo a Nueva York, creo que ni él sabe qué es lo que lo trae aquí. La desesperación, la angustia, la necesidad de conocer el mundo de su hijo donde llevó a cabo sus últimas experiencias de vida, se encuentra con que su hijo vivió rodeado de amor, con un universo muy ajeno al del padre en el que él se mete y va de a poco corriendo velos, viendo desde otro lugar todas las cosas y comprendiendo, acercándose a su hijo real y no al que el papá quería que fuese.

- ¿Cómo está trabajando el idioma?

- No hablo inglés, estamos con ese tema, decíamos que, quizás, es un hombre que sabe inglés del colegio y que lo aprendió de joven, que le resulta más fácil leer, pero que no tiene el ejercicio del habla. De todas maneras tengo un coach para poder cumplir con eso.

- ¿Es la parte más complicada?

- Para mí es la más difícil, porque lo difícil para actuar ‘en otro idioma’ uno tiene que poder pensar en ese idioma y no puedo pensar en inglés porque no lo sé. Así que estamos precisamente viendo cómo resolver eso. Es un desafío interesante porque a Jorge, el personaje, le pasa lo mismo, quizás menos a la hora de comprender, pero sí a la hora de expresarse.

- ¿Cómo vio a los demás actores?

- Con los dos actores estadounidenses que trabajé, la verdad es que son excelentes; también vi el casting de otro que vive en Los Ángeles, que es extraordinario. He trabajado con Fernando Barbosa y me gustó mucho lo que hace, es un personaje extraordinario, nada sencillo. Hay escenas que son difíciles para cualquier actor del mundo y el chico, por lo menos en los papeles, viene muy bien.

- ¿Cómo imagina el trabajo con Rossy de Palma?

- Trabajamos juntos el año pasado en España y tengo un muy buen vínculo con ella. Muy bien elegida para el rol. La vi la semana pasada en Madrid, está muy contenta y creo que será espléndida con su personaje.

- Su abuela materna fue determinante en su vida, de ella heredó la sensibilidad, la pregunta es si esa sensibilidad que tiene un actor, un artista, se encuentra de alguna manera en el carácter, se cultiva, ¿cómo lo concibe?

- Liz Taylor decía que el talento de un actor se mide por la sensibilidad y la sensibilidad es la respuesta a un estímulo interno o externo, creo que eso sí se puede cultivar como la técnica, pero que es un atributo natural, es decir, se tiene o no se tiene. O por lo menos se gesta en uno cuando se es muy pequeño. O viene por el ADN, de nacimiento, después puede desarrollarse, pulirse, perfeccionarse y hacer más refinada, pero si no hay con qué no se aprende lo que no se trae. O se nace siendo Messi o no se nace siendo Messi. No creo que sea algo que uno pueda comprar en la farmacia.

- Usted escribe, dirige y actúa, ¿cuál cree que hace mejor?

- Tengo tres obras escritas y he dirigido teatro, a mí me gusta todo por igual, pero como fui muy absorbido por la profesión como actor, fue lo que más he desarrollado y lo he convertido en mi modo de vida, es lo que tengo más experimentado y quizás es lo que me salga mejor.

- Porque la escritura también se cultiva y no es nada fácil, ¿cuándo escribe?

- Cuando escribo tengo que estar abocado a eso, no puedo estar trabajando como actor y escribiendo, siempre que he escrito ha sido cuando tengo el tiempo para dedicarle el día, porque, además, uno está tomado con eso en la cabeza todo el tiempo aunque no esté sentado ante la computadora. Es como una gran pasión, uno no puede estar viviendo eso y al mismo tiempo otras cosas. Es de mucha demanda. Pero lo he disfrutado mucho, me gusta hacerlo.

- ¿Siente una necesidad de escribir así como de actuar o dirigir?

- Cuando lo he hecho, sí. Escribí este año un libro sobre el actor, la profesión, el oficio, y cuando lo hice estaba totalmente dedicado a eso. Me gusta mucho escribir.

- El uso de la tecnología parece cambiar muchas costumbres, nuevas formas de comunicación, otras miradas del mundo, ¿cómo ve el rol de las nuevas generaciones de artistas respecto a las nuevas tecnologías?

- Trato de estar actualizado y no quedarme atrás con las tecnologías, pero hay algo que es inevitable, yo pensaba que esto a mí no me iba a ocurrir, me acuerdo de mi abuelo español, el padre de mi madre, no entendía cómo uno se subía al avión en Buenos Aires y en 11 horas estaba en España, a nosotros nos pasó algo más grande que eso. El cambio tecnológico es un paradigma nuevo, un cambio de era, la cibernética es a lo que fue la imprenta, cambió al mundo de manera radical. Hoy un niño maneja un teléfono móvil, que es una computadora, antes de ingresar al colegio, nosotros no. Es un salto muy grande.

- Y en el arte influye...

- Sí, seguro, pero ahí ya me quedo rezagado. Lo observo, pero como un fenómeno que me sobrepasa, es algo que no puedo abarcar en su totalidad, es demasiado brusco el cambio. Es muy difícil acomodarse a todo eso. Por lo menos no lo rechazo, hay gente que sí, pero no quiero perderme cosas.

- ¿Cómo están las expectativas de este proyecto?

- Cuando uno está involucrado en un trabajo de este tipo tiene las más altas expectativas, porque está enamorado de lo que está haciendo, pero también al mismo tiempo es poder estar a la altura de las circunstancias, poder estar a la altura de lo que el guion pide, de lo que Rodrigo quiere, es un desafío siempre. Creemos mucho en el guion y en la historia, y si nos sale bien, creemos que pueda ser una película que nos dé muchas satisfacciones.

- ¿Cómo vio a Rodrigo como director del proyecto?

- Muy comprometido, hay algo personal que él necesita comunicar con esta película, hay una instancia muy íntima, muy de las tripas, que para mí es el puntapié inicial para hacer algo grande, después falta hacerlo, pero sin eso no se hace algo grande. Sabe muy bien lo que quiere.



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