miércoles, 8 de febrero de 2017

‘Nada que perder’: Robando el banco que te robó

ARGUMENTO

Tras la muerte de su madre, dos hermanos organizan una serie de atracos, eligiendo solo distintas sucursales del mismo banco.

Solo les quedan algunos días para evitar el desahucio de su propiedad familiar y pagar al banco con su propio dinero.

Tras ellos, un Ranger cerca de retirarse y su segundo, están decididos a atrapar a los ladrones.

SOBRE EL FILME

El origen de este thriller de atracos nos recuerda a El gran robo del tren de 1903, y desde entonces, parece que cada generación ha reproducido sus propias visiones del género, a menudo con mucha frialdad atmosférica. Como muchos de sus predecesores, Nada que perder se construye como un enfrentamiento entre los representantes de la ley y los violadores de la ley en las desoladas zonas fronterizas del extremo suroeste de Estados Unidos. Pero ahí es donde terminan las comparaciones. Esta no es la típica película de “robabancos” que veía tu padre, con los malos con sombrero negro y sheriffs respetables. Esto es un western remezclado, moralmente complejo y mordaz, ambientado en un nuevo Oeste donde los bancos atracados son ahora los más degenerados y crueles villanos de la historia.

La película es la novena obra del galardonado director británico David Mackenzie y le ha llevado a nuevos lugares, geográfica y cinematográficamente. Se ha rodeado de un gran reparto para poder representar a estos tejanos, y aporta su propio estilo distintivo a los páramos americanos: visceral, muscular y emocionalmente crudos y, sin embargo, profundamente compasivos hacia los personajes que los afrontan, ya sea en un cruce o al final del camino. Haciéndose eco del paisaje inquietante de la historia, Mackenzie adopta tanto el alcance como la cruda intimidad para fusionar el lirismo de esta obra con humor y tensión a partes iguales, en esta carrera de fondo entre perseguidores y perseguidos.

Mackenzie dice: “Como realizador siempre me siento atraído por las historias que no son blanco o negro en términos de matices morales... así que uno de los elementos que me interesaban de esta película era esto que yo llamo ‘la criminalidad redentora’, donde la gente buena hace cosas malas por buenas razones. Creo que hay algo realmente interesante en ese equilibrio, y esto es definitivamente un área que me atrae como director de cine, y en particular en esta película”.

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