jueves, 1 de septiembre de 2016

Una película de Alain Gsponer, basada en las novelas de Johanna Spyri. Heidi

Heidi es uno de los libros infantiles más conocidos de todo el mundo, y esta temporada llega a los cines de nuestro medio. La película se ha rodado en los bellos paisajes de los Grisones, donde se inspiró la escritora, Johanna Spyri.

Naturaleza intacta en las localidades de Sufers, junto a Splügen y Bergün, donde hoy en día se puede visitar el camino temático sobre la niña más famosa de los Alpes. El papel del abuelo lo desempeña alguien muy conocido: Bruno Ganz, probablemente el actor más importante de Suiza

ARGUMENTO

La huerfanita Heidi (Anuk Steffen) pasa los días más felices de su infancia junto a su solitario abuelo, el Viejo de los Alpes (Bruno Ganz), aislado en una modesta cabaña de los Alpes, en las montañas de los Grisones. Junto a su amigo, Pedro el cabrero (Quirin Agrippi), cuida de las cabras del abuelo y disfruta de la libertad en las montañas. Pero de repente los días felices se acaban, cuando su tía Dete (Anna Schinz) se la lleva a Frankfurt. Allí, en la familia del adinerado señor Sesemann (Maxim Mehmet) se convierte en una amiga para Clara (Isabelle Ottmann), la hija postrada en una silla de ruedas, y debe aprender a leer y a escribir bajo la supervisión de su estricta institutriz, la señorita Rottenmeier (Katharina Schüttler). A pesar de que las dos niñas se hacen amigas pronto y de que la abuela de Clara (Hannelore Hoger) despierta en Heidi la pasión por leer y escribir, la añoranza por sus queridas montañas y el abuelo es cada día mayor...

UNA SERIE EXITOSA

A 42 años de aquel animé distribuido en al menos cuatro continentes, Suiza tiene su propia versión de la novela de Johanna Spyri publicada en 1880. El filme dirigido por Alain Gsponer se transformó rápidamente en un fenómeno de taquilla. Es la cifra más alta alcanzada por una película suiza en el mundo y es probable que el éxito tenga mucho que ver con la popularidad de la narración original: Heidi, con más de 50 millones de ejemplares, es la obra más leída en lengua alemana.

El filme, a diferencia de la serie de Isao Takahata o la clásica película con Shirley Temple de 1937, no busca ser un cuento de niños. Es, más bien, una historia para adultos que puede ser vista por pequeños, pero que no deja de exhibir algo que la novela de Spyri sí enfatizaba: las duras condiciones de vida entre las clases más bajas y los dudosos métodos pedagógicos de la época.

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