lunes, 23 de mayo de 2016

“Era fundamental recuperar la memoria de Juana Azurduy”



Con su nueva película sobre Juana Azurduy, que se estrena en Sucre el 25 de mayo y en La Paz el 30, el director Jorge Sanjinés busca recuperar la memoria de este personaje histórico. Además, el cineasta asegura que con este filme desea también motivar a los bolivianos.

"La película llega en un momento importante porque hay una suerte de decadencia moral, hay un problema de desaliento moral en la sociedad boliviana. Recoger la memoria de una gran heroína que nos pueda devolver el orgullo y la autoestima boliviana es importante”, asegura el cineasta.

Para encarar este proyecto, que Sanjinés tenía desde hace al menos seis años, se realizó una investigación que demandó seis meses. En total, en la preparación de la película, bautizada como Juana Azurduy, guerrillera de la patria grande, se tardó un año y medio. "Tardó mucho porque hay que tener en cuenta que es una película de época. Nosotros no tenemos una industria cinematográfica”, explica el director.

Debido a esa carencia, por ejemplo, el equipo de producción tuvo que fabricar cañones y armamento del siglo XIX. Lo mismo pasó con el vestuario. "Hemos usado telas de valor, por ejemplo, hay uniformes de oficiales españoles hechos en paño. Hoy en día, la tecnología ha desarrollado tanto la óptica que en una pantalla de proyección 4K se advierte la calidad de la tela”.

El rodaje, que demandó ocho semanas, marchó con suerte, ya que la filmación sólo se detuvo por un día, ello debido a una nevada en la cordillera. "Para el resto tuvimos una suerte extraordinaria; en una época en la que todavía llovía tuvimos siempre el clima que estaba previsto”, recuerda.

Un buen clima era importante, pues el equipo se desplazó por Tupiza, Presto, Sucre, La Paz, Cochabamba y la cordillera. "Ha sido un rodaje muy feliz, ha sido una fiesta filmar con toda la gente que ha trabajado”, asegura.

Uno de los lugares más especiales del rodaje fue Tupiza, donde se filmó con más gente. "Casi todo el pueblo de Tupiza ha participado en algunas escenas”. Esa ciudad, además, ofrecía las mejores posibilidades para conseguir y mover una gran cantidad de caballos.

Para financiar el filme se entablaron acuerdos con instituciones públicas y privadas, que aportaron, a cambio de promoción, derechos de difusión y publicidad, etcétera. El presupuesto original era de 10 millones de bolivianos, pero sólo se consiguió la mitad.

Y para que el proyecto avance se renunció a hacer determinadas escenas e incluso se retrasó el pago de impuestos. "Si pagábamos los impuestos sencillamente no se hacía la película. Tenemos algunas deudas fuertes que esperamos resolver si es que el público de nuestro país nos apoya y concurre a ver la película”, afirma Sanjinés.

El filme marca una nueva etapa en la carrera del laureado director, que comenzó hace más de 40 años.

¿Qué es lo que más recuerda de sus inicios en el cine?
El Grupo Ukamau, que fue conformado originalmente por Óscar Soria, Antonio Eguino, Ricardo Rada y mi persona, se comprometió con un cine político en la primera etapa. Hemos denunciado a través de nuestras películas muchas agresiones a nuestra sociedad en esa primera etapa, en la que no había democracia. Después vino la democracia y entonces tuvimos posibilidades de dedicarnos a otra temática, más profunda, como por ejemplo se refleja en La nación clandestina, donde tocamos el tema de la identidad de la nación; o el problema del racismo en Para recibir el canto de los pájaros.

¿Qué representa Juana Azurduy en su trayectoria?
Ahora hemos entrado en una etapa de recuperación de la memoria histórica porque nos parece fundamental que nuestro pueblo, nuestra gente, nuestra juventud recuperen la memoria de los grandes bolivianos, de las grandes bolivianas que han hecho historia y que son los verdaderos padres de esta patria.

¿Por qué eligió a Azurduy?
Devolver la memoria de doña Juana Azurduy es parte de ese proyecto. Siempre me ha interesado mucho, primero, porque me pareció extraordinario devolver su lugar a una mujer en una sociedad boliviana que ha demostrado ser bastante machista. Es una mujer que desafía, en pleno siglo XIX, los convencionalismos coloniales religiosos, que se hace militar, una militar extraordinaria que manejaba mejor el sable que muchos hombres, una mujer que lucha por la independencia del Alto Perú como un bravo militar, pero sin dejar de ser madre, sin dejar de ser mujer.

¿Hay información sobre ella?
Sobre Juana Azurduy no hay mucha literatura. Por eso decidimos no hacer un documental, sino una ficción con basamento histórico. Hemos llenado con la imaginación espacios vacíos, de los que no se sabía nada, lo que nos ha permitido plantear la película como una tesis, como una interpelación a la República, a toda la etapa republicana, no solamente de Bolivia, sino de todo el continente.

¿Cómo nació la República de Bolivia?
En los 15 años de lucha contra los colonizadores participaron 102 jefes guerrilleros. Cuando nace la República sólo estaban vivos nueve, entre ellos doña Juana. Algunos de esos comandantes pelearon contra los españoles porque querían reemplazarlos en su dominio del poder político y económico. Doña Juana no pretendía eso, ni su esposo, don Manuel Ascencio Padilla. Ellos pelearon por la independencia perdiendo todo lo que tenían porque era gente pudiente, tenían como seis fincas antes de comenzar la guerra. Y perdieron todo, les confiscaron. Ella perdió a sus hijos durante la guerra, perdió a su marido. Sin embargo, ella no perdió el ánimo de luchar por la independencia.

¿Y cómo vivió la fundación?
Cuando Bolívar llegó a la conmemoración en diciembre de 1825 y fue homenajeado con bailes y banquetes, le extrañaba mucho que doña Juana Azurduy no estuviera presente. Él decía: "¿Y dónde está la heroína, doña Juana Azurduy?”. Quería conocerla y nadie quería darle razón. ¿Por qué? Porque quienes organizaron esos festejos no eran los que habían peleado por la independencia. La mayor parte de los que habían peleado por la independencia estaban muertos; eran los criollos, hijos y sobrinos de los colonizadores los que se quedaron con el poder. Y por eso esta gran heroína fue olvidada, arrinconada. Hasta que murió a los 82 años, ella siempre estuvo interpelando a ese poder y a esa usurpación, por eso dijo: "Los verdaderos padres de esta patria no han podido construirla”.

1.000 extras

Casting Los protagonistas son Piti Campos, Fernando Arze, Jorge Hidalgo y Cristian Mercado. Además participaron 30 actores secundarios y se empleó a 1.000 personas como extras.
Música La banda de la película fue compuesta por el maestro Cergio Prudencio, que participó en anteriores películas de Sanjinés.
Financiamiento Se establecieron acuerdos con entidades públicas y privadas, que a cambio de promoción, publicidad o derechos de difusión aportaron fondos.
Proyecciones El filme Juana Azurduy también será exhibido en las poblaciones de Tupiza y Presto.
Proyecto Sanjinés está a punto de terminar un guión sobre Pablo Zárate, el temible Willka.

"El apoyo estatal al cine es coyuntural”

A diferencia de lo que ocurre en otros países, en Bolivia el Estado no destina recursos para apoyar al cine nacional de manera institucionalizada. "No hay un apoyo orgánico muy fuerte, es coyuntural el apoyo que hay del Estado”, dice el director Jorge Sanjinés.

"Para darle una idea, en Brasil destinan todos los años 350 millones de dólares para apoyar su cine nacional, buena parte de ese dinero a fondo perdido porque saben que el cine no es una fábrica de salchichas”.

Sin embargo, Sanjinés explica que hay un proyecto de ley de cine que ha sido consensuado entre los cineastas bolivianos y las autoridades políticas del área cultural. "Si eso se logra se puede establecer un fondo rotativo, que todos los años se repita, se renueve para financiar proyectos de cine; así podríamos tener un mayor y mejor cine
boliviano”.

En el anterior filme de Sanjinés, Insurgentes (2012), Juana Azurduy aparecía junto a indígenas como Eduardo Nina Quispe o políticos como Gualberto Villarroel. Pero, la aparición del presidente Evo Morales generó dudas entre la crítica. "Ha habido mucha susceptibilidad, como hay mucha susceptibilidad respecto al proceso político que vive el país”, explica el director.

Se trata de una película que ha sido mal criticada, afirma Sanjinés. "El objetivo de la película no es el que dicen los críticos ponzoñosos que hemos tenido, si fuera así, no habría ganado en importantes festivales que participó”.

El filme ganó el primer lugar en el Festival Internacional de Cine Político 2013 y obtuvo reconocimientos en el Festival Unasur de Cine 2013, ambos de Argentina. En realidad, Insurgentes, "devuelve una memoria de una historia”. Para Sanjinés, el hecho de que un indígena como Evo Morales haya llegado a la presidencia no es una virtud de su persona, ni de su partido. "Es el producto de una lucha de más de 220 años, eso es lo que muestra la película”, argumentó.

"No hemos hecho una película para el señor (Morales), hemos hecho una película que recoge la lucha del pueblo para conquistar espacio soberano de los indios en el país”.

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