domingo, 14 de febrero de 2016

Evolución, ocaso y renacimiento del espectáculo cinematográfico en Tarija



Desde que el cine fue creado y realizada la primera función en Francia en 1895, no dejó de maravillar y entretener en su expansión por el resto del mundo. A Tarija llegó años después, a inicios del siglo XX. Las primeras funciones se realizaron en el patio de la casa de Carlos Cherroni, con el nombre de Biógrafo.
Era un patio amplio en el que se instalaron sillas plegables frente al lienzo que servía de pantalla. “Los hemanos Campanini proyectaban la película con una máquina que funcionaba a manivela”, cuenta José Paz Garzón a partir de información que recopiló para la Sociedad Geográfica y de Historia de Bolivia.
Era cine mudo, la gente se llenaba para verlo, para lo cual cancelaban tres reales. “Tenían que llegar temprano para encontrar sillas, sino debían ver la película de pie apoyados en la pared”.
Debido a las características de la infraestructura era deseable que no hubiera luna que perjudicara la nitidez de las imágenes. Además una lluvia inoportuna interrumpía definitivamente la proyección.
Posteriormente Eulogio López inició las funciones con otra máquina a manivela en el teatro Bernardo Trigo. Las películas eran clásicos del cine mudo interpretados por Tom Mix, Buck Jones, William Heart, Max Linder, Harold Lloyd y Charles Chaplin.
En ocasiones, dependiendo de su estado de ánimo, don Eulogio López agilizaba la película moviendo muy rápido la manivela ocasionando las quejas y rechiflas del público por lo que después comenzaba a moverla mucho más lento, demasiado lento, con lo que la película iba en cámara lenta y continuaban los silbidos por parte del público.
Más adelante, en la década de los 40, Gerardo Caballero trajo a Tarija el cine sonoro cuyo escenario también fue el teatro General Bernardo Trigo.
El impacto de la imagen unida al sonido fue muy grande y las reacciones de la gente durante las proyecciones era muy clara en cuanto a emoción, gritos y asombro, dependiendo de las escenas.
“El cine se llenaba, la gente lo disfrutaba mucho-recuerda Paz Garzón-. Además en la década de los 50 y 60 en las plazuelas de la ciudad, también en el patio del Palacio de Justicia, se proyectaba cine gratis de una organización norteamericana que traía películas educativas en las que se mostraba como lavarse las manos, como la mosca contamina la comida, y la gente se llenaba a mirar”.
Según recuerda Paz Garzón, él tenía unos 10 años e iba a las funciones. “La gente llevaba sus sillas, los vecinos sacaban las que tenían, para la gente era muy interesante”.
En esa época, además de cine solo había radio por lo que la gente llenaba la sala en funciones de matinal, matiné, tanda y noche.
“Ahí, yo vi Flash Gordon-recuerda- eran seriales. Cada capítulo duraba unos quince minutos y siempre se cortaba en un momento emocionante hasta el próximo capítulo, pero en el cine lo trasmitían completo, duraba unas 2 horas y media, salíamos con los ojos cansados de cada función”.
Más adelante surgieron los cines Edén, de Manuel Arraya en la Calle Virginio Lema. También se montó el cine Avenida, sobre la avenida Potosí, en el que se proyectaban películas mexicanas y finalmente el cineteatro Gran Rex en la 15 de Abril.
La televisión ya había hecho su incursión en los hogares tarijeños, sin embargo, el cine siguió siendo un elemento de entretenimiento y encuentro social que formaba parte de la vida de los tarijeños y que les permitía mirar hacia el mundo a través de películas, mayormente de Hollywood que llegaban con meses de retraso como Conan el Bárbaro, Tiburón, Rocky, etc.
Fue a finales del siglo XX, con la aparición de la piratería y las nuevas tecnologías como el VHS y la televisión por cable, que daban la posibilidad de ver las películas en casa, que el cine fue siendo relegado.
“En esa época los chicos preferíamos reunirnos en una casa, del que tenía VSH y ver una película entre amigos-recuerda Maribel Moscoso quien en aquella época era adolescente-. Creo que era porque nos emocionaba lo nuevo, la novedad de tener cine en la casa”.
De este modo, al finalizar la primera década del siglo XXI el cine pareció pasar a la historia en Tarija, aunque no en otros lugares del mundo. Fueron unos pocos años en los que Tarija no tuvo cine debido a que al dejar de ser un negocio rentable, las principales salas de cine fueron vendidas y hoy son salas de congregación de dos iglesias evangélicas.
Hacía ya años que el cine Avenida había desaparecido, el cine Edén se rindió después, y finalmente el cine Gran Rex se cerró sin que hubiera mucho aspaviento por ello. Realmente parecía que al cine solo lo extrañaban algunos nostálgicos que lo habían disfrutado mucho durante su infancia.
“El cine era un lugar de reunión con los amigos, ahí llevábamos a nuestra enamorada porque no había muchos lugares de entretenimiento”, recuerda Orlando Céspedes, un economista que no se perdía los estrenos de las películas. “Había poco que ver en la década del 80, por eso esperábamos cada nueva película y el cine era más barato y podías ver dos películas porque se proyectaban dos en el matiné”.
Paradójicamente, el cierre definitivo de las salas de cine en Tarija coincidió con el surgimiento de varios emprendimientos cinematográficos ya que Tarija demostró tener talentos creativos en la producción audiovisual e incluso talentos interpretativos que dieron lugar a la creación de las primeras películas tarijeñas. Parecía que no iba a haber un lugar donde disfrutarlas.
En 2010 se inauguró el cine La Torre que en principio parecía una inversión arriesgada, dados los antecedentes del fin de los cines tradicionales de Tarija.
Inicialmente fue la curiosidad por lo nuevo, lo que llevó a la gente a retornar a las recién inauguradas salas cinematográficas, pero poco a poco el cine ha ido demostrando la capacidad que tiene como centro de entretenimiento en el que la gente tiene la posibilidad de compartir, aunque sea por un par de horas la emoción de una película con otras personas, tiene su valor.
“La gente necesita reunirse, ver una película en grupo siempre es una experiencia distinta a verla solos en la casa”, explica Beatriz Delgado madre de tres niños, uno de los cuales no quiere ver películas si no es en el cine y disfruta mucho de las reacciones de la gente. “Es siempre diferente cuando vives una experiencia en grupo, por ejemplo a los niños les gusta mucho divertirse y reír en grupo”.
El cine La Torre marcó un retorno del cine a un cierto lugar de privilegio en lo que ha entretenimiento se refiere, lo que ha motivado que haya más iniciativas para traer a Tarija otras opciones similares a las que hay en La Paz y Santa Cruz como el Cine Center.

LAS ÚLTIMAS SALAS
Y EL NUEVO CINE

Gran Rex
Actualmente el salón y escenario del cine Gran Rex congrega a los miembros de una iglesia evangélica luego de haber sido por décadas el principal cine de Tarija.

Edén
El cine Edén dejó de funcionar a inicios del siglo XXI debido a que poco a poco la gente dejó de acudir al cine y optó por el cine en casa. Actualmente en la infraestructura se congregan los miembros de una iglesia evangélica.

La Torre
El cine La Torre tiene dos salas de proyección, una de ellas tiene la tecnología 3D y se mantiene vigente con dos salas y varias proyecciones durante los siete días de la semana


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