martes, 29 de diciembre de 2015

Cine boliviano: destacan el corto y el documental en 2015

El largometraje de ficción en Bolivia no tuvo un buen año, al menos en cuanto a críticas. Entre los filmes que se estrenaron están Olalla, de Jac Avila; Boquerón, de Tonchy Antezana; Norte estrecho, de Omar Villarroel; Procrastinación, de Sergio Pinedo; y Adán y Eva Newton, del director francés radicado en Bolivia, Nicolás Drweski; se puede agregar Bloody Valentine, realizada en Bolivia por el chileno José Pérez.

A algunas de ellas el público les respondió muy bien, tal el caso de Boquerón; en las demás, fue escaso, a pesar de las etiquetas que aún suelen utilizarse para promocionar las películas nacionales (“Primera película que toca el tema de la migración”, “primera película con sonido en 3D”).

Una mirada al corto
En septiembre el debate se instaló en la baja calidad de las producciones bolivianas de los últimos años, esto en parte a que un jurado encargado de seleccionar la película que represente al país en los premios Oscar 2016, no encontró una que merezca esta mención: las candidatas eran El cuarto, de Juan P. Milán (filmada en 2014); Boquerón y Norte estrecho.

Además, por esa misma fecha, el cortometraje Nueva vida, del cineasta paceño Kiro Russo, obtuvo cuatro premios en el festival de cine español de San Sebastián, lo que hizo volcar la mirada al trabajo que venían desarrollando Russo y sus cuatro compañeros del colectivo de cine Socavón (Pablo Paniagua, Carlos Piñeiro, Gilmar Gonzáles y Miguel Hilari). Destacan Carlos Piñeiro con su cortometraje Plato paceño (2012), ganador en esta categoría en el festival de cine de Tigre, en Argentina. Hace un par de meses estrenó otro, Amazonas.

El cortometraje Primavera, de Joaquín Tapia, estuvo este año en una sección de la Berlinale, y además fue el mejor del Festival de Cine de Valdivia, en Chile. Tapia tiene lazos cercanos con el Socavón.

Documentales
Este año también se destacó el género del documental. El año se inició con La última navidad de Julius, que mostraba la vida del poeta chapaco Julio Barriga. Lo dirigió Edmundo Bejarano; el regreso al cine de Paolo Agazzi lo marcó el documental Corazón de dragón, que tuvo buenas críticas entre el público. Este trabajo, que mostraba casos de niños con cáncer y cómo eran atendidos en Bolivia, fue preseleccionado para representar nos en los premios Goya.

El caso boliviano, de la cochabambina Violeta Ayala, es un documental audaz que sigue la línea temática de su directora: el tráfico de drogas.
Finalmente, este mes se estrenó el documental sobre la cantante cruceña Gladys Moreno, La voz del alma, realizado por Roberto Dotti y Claudia Elder, que muestra facetas poco conocidas de la intérprete, fallecida en 2005 y testimonios de 38 personas que la conocieron de cerca.

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