viernes, 19 de junio de 2015

Se fue el hombre que soñó un mejor cine para Bolivia

Si hubo un hombre que hizo del cine en Bolivia un reflejo de sus sueños y aspiraciones personales fue Fernando Aguilar Vázquez. El director, productor y guionista, que soñó con llevar a la pantalla grande Utopía, una historia ambientada en las Misiones Jesuíticas, murió la madrugada de ayer, a los 67 años, por un paro cardiaco.

Natural de Cochabamba, Aguilar vivía desde hace varios años en Santa Cruz, donde había decidido continuar con la labor que lo apasionaba y a la que dedicó casi toda su vida: el audiovisual.

Antes de su paso como director de ciclos televisivos memorables en los años 90 (Tres de nosotras, que realizó en La Paz y se emitió por la red ATB) fue productor de dos filmes esenciales en la cinematografía de Paolo Agazzi (Mi socio y Los hermanos Cartagena) y trabajó como asistente de dirección en Amargo mar, largometraje de Antonio Eguino.

Inquietud
Fue en la capital cruceña donde fundó la Escuela de Cine y Artes de la Imagen (Imacine) y también fue parte del grupo de cineastas fundadores de la Asociación de Cineastas de Santa Cruz (Ascinescz). Desde ambos espacios impulsó una serie de iniciativas que tenían como objetivo en común lograr mejores condiciones para los trabajadores del audiovisual boliviano, varias de ellas plasmadas en la propuesta de la institución para el proyecto de la ley de cine.

Asimismo, se preocupó de que las nuevas generaciones de cineastas contaran con las herramientas para desempeñarse en el oficio.

Esa inquietud la transmitió al más de medio centenar de alumnos de una escuela que se sostuvo por su propio ímpetu, ya que las condiciones económicas nunca fueron favorables.

“Imacine fue el proyecto por el que Fernando luchó siempre y mediante el cual demostraba su empeño por lograr mejores condiciones para el audiovisual. Él entendió que bajar a las bases era el camino, luego de haber intentado cambiar la manera de hacer cine en el país”, señaló el director del Fenavid, Alejandro Fuentes, que asegura que Utopía, la película que nunca pudo filmar, reflejaba su vida.

“Utopía no era solo una película, era su modo de ver la vida. Fernando sabía que las cosas no podían quedarse solo en sueños; se dio cuenta de que si el cine que soñaba era algo que no se podía hacer, al menos tenía la esperanza de que las nuevas generaciones lo lograron”, añadió el cineasta.

Así como Fuentes, fueron varios los que lamentaron la partida de Aguilar, desde sus alumnos de la escuela hasta los amigos que dejaron mensajes en su muro de Facebook

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