domingo, 10 de mayo de 2015

“Dos aguas” retrata racismo en el Caribe

La película “Dos aguas”, de la productora y directora costarricense Patricia Velásquez, retrata la realidad de la población del Caribe de Costa Rica, que sufre los vestigios de una sociedad racista y muestra los estragos que genera en una familia el tráfico de drogas.

Esta nueva producción, que es interpretada por los jóvenes actores Ismael Brown y Ariel Arguedas, relata la historia de dos hermanos que se quieren y cuya relación se interrumpe por las malas decisiones.

“Es una película que de una forma muy sutil, desde la mirada del hermano menor, muestra los estragos que genera en una familia el tráfico de drogas, y deja claro que es una situación a la que todos podemos estar expuestos en nuestras familias, sin importar condición económica, social o educativa”, afirmó Velázquez a Efe.

Según la directora, las personas están expuestas al tráfico de drogas o a su consumo, sin importar su condición económica o si vive en un hogar desintegrado.

Además, el filme refleja en su trama la gente “fuerte” del Caribe que aprende desde pequeña a sobrevivir y muestra la realidad de un pueblo que ha sido marcado por la coyuntura política y social, que todavía “arrastra los vestigios de una sociedad racista”, dijo la costarricense.

“Son dos hermanos que darían lo que fuera el uno por el otro, como muchas veces es en la realidad. Uno haría todo por su familia y el bienestar de esta. Yo espero que sobre todo en Costa Rica, la gente pueda cambiar su percepción del Caribe y analizarla en todas sus dimensiones”, indicó Velázquez.

La productora expresó que la provincia de Limón (Caribe), donde se desarrolla la historia, es una región que “lleva en el corazón” y es uno de los lugares “más bellos” que tiene el país, en donde no importa el color de la piel.

“Nosotros sabíamos que queríamos hablar del Caribe, ese era nuestro personaje principal por así decirlo, pero queríamos mostrar lo compleja que es la situación en un lugar que es paradisíaco, pero con muy pocas opciones de supervivencia y desarrollo económico, y donde los carteles de la droga están empezando a instalarse desde hace unos años para acá”, dijo Velásquez.

Para la creadora, Limón ha sido históricamente una zona marginada, un enclave bananero al cual llegaron poblaciones negras provenientes de Jamaica y otras islas del Caribe a trabajar en condiciones miserables para la construcción del ferrocarril y posteriormente en la United Fruit Company a finales del siglo XIX.

Velásquez, quien es productora audiovisual y licenciada en psicología, explicó que el rodaje de la película fue “emocionante y difícil”, por lo que tuvieron que superar ciertos retos para lograr las escenas deseadas.

“Teníamos muchas escenas dentro del mar, con lluvia, aéreas y subacuáticas, íbamos a trabajar en locaciones de selva, playa y mar con actores naturales, que además estaban entre los 11 y 12 años y a cada nueva reunión que teníamos, habían crecido un poquito más”, dijo la costarricense.

Según la cineasta, tuvieron que apresurar la filmación porque los niños “cada vez estaban más grandes y si ya se veían como adolescentes iba a perder fuerza dramática la película”.

La película se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Panamá, que tuvo lugar del 9 al 15 de abril en la capital de ese país. También fue presentada en el festival Cine de Las Américas en Austin (Texas); en Buenos Aires, y estará en varios espacios en Centroamérica, Suecia y Alemania.

La película, contó con una inversión de 360.000 dólares, será proyectada en los cines costarricenses a partir del próximo 21 de mayo.

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