domingo, 12 de abril de 2015

Herzog: “Voy a dar toda mi alma en el filme que rodaré en Bolivia”

Sin miedo y con la voz firme, un joven tomó el micrófono y exclamó: "Te amo, Werner Herzog. Si un día estás por morir yo haré temblar la tierra para que no mueras”. En ese instante, el célebre cineasta alemán se sonrojo y respondió: "Muchas gracias”.
El viernes, a las 19:30, el director de cine alemán, acompañado del moderador y también realizador boliviano Diego Mondaca, ingresó al escenario del Cine Teatro 6 de Agosto. Ni bien se encendieron las luces, estallaron los aplausos de más de medio millar de personas.
"No quería llegar con las manos vacías. Por eso, he traído una película, Aguirre, la ira de Dios”, dijo Herzog. De inmediato, el público empezó a aplaudir y el cineasta respondió el gesto con una sonrisa. Luego, agregó: "Es una película que he hecho con el Klaus Kinski, con el loco”.
Antes de comenzar la charla, Herzog, vestido con saco marfil, contó que no hablaba español desde hace mucho tiempo. "Me falta práctica”, expresó.
Sencillo y amable, el realizador alemán empezó a escuchar las primeras preguntas del moderador. Una de ellas fue sobre el aporte de Lotte Eisner al cine y su amistad con ella. Con nostalgia, el alemán respondió: "Me ha apoyado mucho; un día fui a su apartamento en París y le dije: no puedo avanzar más, 10 años nadie veía mis películas, y me dijo usted puede, la historia del cine no le permite que usted deje y he seguido los 10 años siguientes”. Luego, leyó algunos de sus textos en los que recordó a Lotte Eisner y la histórica caminata de más de 85 kilómetros que él emprendió desde Múnich hasta París para ver a la crítica, que agonizaba. "Ella me ha dado alas”, recalcó.

Durante el encuentro, el moderador invitó a los asistentes a realizar preguntas. Entonces, de tres en tres, las personas esperaban su turno para lanzar sus inquietudes, sus curiosidades e incluso algunos de los asistentes se animaron a pedirle consejos para rodar sus filmes.
Cuando le consultaron sobre por qué dijo en varias ocasiones que es muy posible que su obra sea aceptada en Alemania después de su muerte, el director de Fitzcarraldo respondió: "En Alemania siempre los profetas tienen una situación difícil, mi situación en Alemania siempre era difícil. Ahora recientemente, el público y la prensa me han aceptado y por primera vez en 25 o 30 años, el Estado de Alemania me está apoyando. Está cambiando la situación, no quiero quejarme; la cultura de quejas en cine a mí no me gusta”.
Sencillo y amable, el realizador alemán respondió a cada una de las preguntas e incluso recibió el obsequio de uno de sus admiradores, quien le regaló una serie de fotografías de antaño del Salar de Uyuni.
Tras recibir el obsequio, el cineasta dijo: "El salar técnicamente es un paisaje boliviano; pero como yo lo he visto, no pertenece ni a Bolivia ni a nuestro planeta. Es algo extraterrestre, es de ciencia ficción (…). Es un sitio vacío y lleno de sueños. Me encanta al igual que la selva”, dijo. De inmediato, el público aplaudió al cineasta.
Luego, Herzog continuó: "Entonces hay que descubrir (...) Soy muy curioso y estoy muy curioso de poder trabajar en su país, en Bolivia”.
Herzog contó también que rodará su próxima película Sal y Fuego durante un mes, en los departamentos de Potosí y Santa Cruz. Sin embargo, prefirió no dar más detalles. "Es un largometraje, pero es demasiado temprano para hablar de la historia de la película. Siempre tengo mis sorpresas dentro de una filmación; en este momento tengo que escribir una parte del guión. Ojalá que vaya bien, que no sea una decepción para el público. Voy a dar toda mi alma”, dijo.
La charla duró una hora y media. Participaron más de 500 personas, entre cineastas y realizadores de Bolivia, Colombia, Perú y Argentina.
En la conversación, el cineasta alemán contó cómo conoció al actor Klaus Kinski y cómo fue trabajar junto a él. "A los 13 años me mudé a la ciudad Múnich. Con mi madre y mis dos hermanos vivíamos en un alojamiento muy barato. Y en ese lugar también estaba invitado el entonces joven Kinski, quien era un actor casi desconocido. Y desde el primer momento, Kinski ya asustaba a todos, destruía el baño, gritaba a la propietaria de la pensión (...) He visto a Kinski como un huracán humano, un huracán vivo. Años más tarde decidí darle el papel de Aguirre”, contó.
Herzog comentó que Kinski lo llamó y tan solamente escuchaba sus gritos desarticulados. "Durante la filmación era muy loco, histérico y amenazaba con dejar el rodaje. Luego, he hecho cuatro películas, siempre hemos hablado, nos hubiéramos matado el uno al otro al mismo tiempo. (...) Pero yo amo al mismo tiempo a Kinski”, sostuvo.
El director habló también sobre la importancia de internet, de sus filmes, de su pasión temprana por el fútbol y cómo dejó todo para realizar películas.
El alemán aseguró que en la actualidad es fácil hacer cine. "Hoy, con aparatos muy sencillos y digitales se puede hacer una película casi sin dinero. Usted puede hacer el montaje en una laptop, no cuesta mucho, se puede hacer una película con mil dólares”, sostuvo.
En el caso de los cineastas bolivianos, Herzog les recomendó: "Ustedes, como bolivianos, tienen que mantener la dignidad de su cultura; es una cuestión de dignidad, yo no quiero ver películas hollywoodenses llegando desde Bolivia (su país) es plurinacional, pluricultural. No abandonen sus sueños, los sueños bolivianos, los sueños están alrededor de ustedes (...)”.
Sobre cómo elige las historias de sus películas el director dijo tajante: "A mí siempre me ha interesado la verdad, pero la verdad es algo muy difícil, pero no se puede decir exactamente qué es la verdad (...). Como cineasta he buscado hombres, situaciones que me iluminen”.
Luego, Herzog acotó con una sonrisa: "Quiero mirar al abismo del alma humana, a las profundidades, entiendo que significativamente puedo mirar el alma”.
Durante la charla, el cineasta también reveló cómo se imagina el día de su muerte: encima de una montaña con el sol bajando y música, o en la selva misma, con pájaros, tucanes y el canto de aves. "La historia de cine es llena de catástrofes. (...) Por eso, normalmente los cineastas no mueren muy bien”, dijo.

Cuando le consultaron sobre qué lo ha motivado a "caminar rumbo a Bolivia”, Herzog respondió: "Es una sensación que me ha provocado el Salar de Uyuni, es inexplicable. He que visto que en Bolivia los jóvenes apoyan (el cine) y por eso es fácil trabajar aquí”. Finalmente, el realizador finalizó el encuentro: "Conozco el sueño de Bolivia de tener un acceso al mar. (…) He pensado que los poetas, los realizadores y los cineastas tienen que mantener ese sueño”.

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