miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cantinflas’, el cine en proyección: La vida personal y artística de Mario Moreno

Agosto 1911. Fortino Mario Alfonso Moreno Reyes nace en el barrio popular de Tepito en la Ciudad de México. El ambiente bravo del barrio forjó en Mario un carácter emprendedor y fuerte que le permitió sobrellevar las tribulaciones propias de una persona de bajos recursos.

Su historial de incursiones como cartero, boxeador, torero y hasta como estudiante de medicina e infantería, refiere a sus crecientes deseos no solo de ubicar una fuente de ingresos estable para ayudar a su familia, sino también, de encontrar el camino que habría de seguir por el resto de su vida. Hacia principios de los años 30, las circunstancias lo llevaron a integrarse al mundo de las carpas, espectáculos ambulantes que recorrían ciudades, e incluso regiones, ofertando entretenimiento popular. Su legendario personaje, inspirado en un barrendero “borrachito” que conoció cuando trabajaba en el teatro Folies, marcó a Mario Moreno en los años 30. “Cantinflas”, como bautizó a dicho personaje, lo mismo daba vida a un lustrador de calzado, a un sacerdote, a un profesor, o a un bailarín.

“Hay momentos en la vida que son verdaderamente momentáneos”, advertía Mario Moreno. Su estilo particular para manejar infinidad de ideas, cruzándolas entre sí, sin decir algo concreto, y dejando la posibilidad para que cada persona del público hiciera su propia interpretación, tuvo tanto éxito que en un tiempo relativamente corto llegó a ser reconocido como “Cantinflas, El rey de las Carpas”.

A mitad de los años 30, Mario Moreno se asoció con Jacques Gelman, con quien fundó su propia compañía productora de cine. Así comenzó su larga y reconocida trayectoria como actor cómico. Su primer gran éxito en la pantalla grande fue Ahí está el detalle, de donde surgió la frase que distinguiría al personaje. A ésta le siguieron, El gendarme desconocido, Ni sangre, ni arena, El Patrullero 777, El Bolero de Raquel y decenas más que, durante la década de los años 40s, llevaron a Mario Moreno “Cantinflas” al nivel de figura icónica de México ante el mundo.

Su fama internacional no enterró sus orígenes humildes que siempre estuvieron presentes tanto en su multifacético personaje como en su interés por ayudar a las clases desprotegidas, ya fuera en forma directa o desde la trinchera sindical apoyando a sus compañeros del gremio actoral.

“Lo difícil lo hago de inmediato, lo imposible me tardo un poquito más”, aseguraba “Cantinflas” en sus entrevistas. Como parte de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), sustituyó a Jorge Negrete como líder sindical de los actores, y al frente de la asociación fundó la Casa del Actor. En 1952, fiel a sus principios, realizó una campaña en favor de los pobres para construir un hábitat social.

En 1956, tras ser calificado por el comediante británico Charles Chaplin como “el mejor comediante del mundo”, y luego de una incansable búsqueda por parte del productor neoyorkino Michel Todd, Mario Moreno acepta interpretar a Passepartout en la espectacular producción cinematográfica La vuelta al mundo en 80 días (novela homónima de Julio Verne), trabajo que significó el debut de “Cantinflas” en el mercado de habla inglesa en Hollywood, y por el cual fue galardonado en ese mismo año con el Globo de Oro en la categoría de Mejor Actor de musical o comedia. Asimismo, el filme obtuvo el Premio Oscar como Mejor Película. La revista Variety aseguró en ese entonces que la calidad chaplinesca de Mario Moreno contribuyó al éxito de la película, que recaudó 42 millones de dólares en taquilla. Como resultado de esta producción, “Cantinflas” se convirtió en el actor cómico mejor pagado del mundo.

Su nombre y todos sus derivados -cantinflada, cantinflear y cantinflesco-ya son parte del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, y están definidos como un verbalismo vacío, incongruente, disparatado y que mezcla muletillas. Asimismo, la Organización de Estados Americanos (OEA) le rindió un homenaje en su sede en Washington y lo nombró “Embajador de la Paz”, en reconocimiento a su “brillante labor de acercamiento entre los pueblos del mundo”.

Mario Moreno “Cantinflas” falleció víctima de cáncer pulmonar el 20 de abril de 1993, en la Ciudad de México; sin embargo, hasta la fecha su personaje continúa arrancando carcajadas entre el público.

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