sábado, 30 de agosto de 2014

El Hollywood sin censura: sexo, drogas y desenfreno

Adulterios felices, prostitutas sin complejos, delincuentes convertidos en héroes y fiestas en las que no faltaba la cocaína.
Hubo un tiempo en el que las películas del viejo Hollywood escaparon del control de la censura, un periodo fascinante entre 1930 y 1934 al que corresponden títulos como The Blue Angel o Baby Face.
Si la primera descubrió al mundo los muslos de una entonces desconocida Marlene Dietrich, en la segunda Bárbara Stanwyck dio una lección sobre cómo usar el sexo para ascender en la escala social.
Son los ejemplos más conocidos, pero hay muchos más.
En España, Vértice acaba de publicar una edición de DVD con algunas cintas "pre-code” de los estudios RKO.
Es el nombre con el que se conoce ese periodo de libertinaje cinematográfico que Hollywood vivió entre sus primeras producciones de cine sonoro y la implantación, en 1934, del cuestionado y polémico código Hays.
Denominado así por el apellido de su impulsor, William Hays, el primer presidente de la Asociación de Productores y Distribuidores de Cine de América, el código fue una especie de autocensura adoptada ante las presiones de la Iglesia y los sectores más puritanos.
"No permitía mostrar en pantalla las consideradas como desviaciones sexuales, la vulgaridad, la ridiculización de las religiones, el alcoholismo o la drogadicción”, explica Guillermo Balmori, experto en cine y responsable del libreto incluido en la edición de Vértice.
O sea que el asesino debía morir o ser castigado, el adulterio no incentivado ni mostrado de modo atractivo, y suma y sigue.
La cuestión es que al principio, en plena depresión posterior al crack del 29, hubo cierta permisividad en las producciones.
Sin censura posible
Así, al comienzo de Bachelor Apartment (1931), de Lower Sherman, podemos ver a una criada en un salón recogiendo con naturalidad lo que parecen restos de una fiesta, incluidas drogas. Y en Our Betters (1933), una de las primeras películas de George Cukor, aparece Constance Benett en el papel de nueva rica americana que se muda a Londres por amor, pero que después de casarse descubre las ventajas de tener amantes.
La cinta también incluye uno de los poquísimos personajes gays del cine clásico
"La RKO no fue uno de los estudios que más desafiasen el código”, indica Balmori.
Sus figuras como Ann Harding, Ginger Rogers, Irene Dunne, Katherine Hepburn y la propia Constance Bennett eran "mujeres fuertes, nada pusilánimes, independientes, que vivían su sexualidad sin alardes, pero de un modo decididamente libre”, afirma Guillermo Balmori.

Esa imagen "molestaba aun más y era más perturbadora” que los delincuentes y prostitutas con los que se "regodeaba” Warner, añade Balmori. (EFE)

Cine y censura
Desnudo Por supuesto estaba vetado por el código Hays. The Common Law (1931), de Paul L. Stein, es de las pocas de la época que muestra uno, eso sí, lejano y difuso.
Organismo Si hasta 1934 la aceptación del código era una mera declaración verbal, entonces se creó un organismo específico que debía dar el visto bueno a los estrenos de los estudios, la PCA (Administración del Código de Producción). En la época dorada de Hollywood, el código campeó a sus anchas e impuso un puritanismo que aún pesa hoy.

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