jueves, 23 de enero de 2014

La saga literaria del espía Jack Ryan en el cine

Tras 10 años de ausencia, el agente de la CIA Jack Ryan vuelve a la pantalla grande con un reboot de su franquicia. Bajo la dirección de Kenneth Branagh (Thor), las aventuras de este espía se despegan de lo que se había hecho antes sobre él: las tres películas de principios de los 90 (protagonizadas por Alec Baldwin y, después, por Harrison Ford), y la de 2002, estelarizada por Ben Affleck.

Ahora, el renacimiento del personaje le da la oportunidad a Chris Pine (En la oscuridad Star Trek) de encarnarlo, apelar a una nueva generación de espectadores y, de paso, unirse a la selecta burbuja de los espías estrella, a lado de figuras como Jason Bourne y James Bond.

A diferencia de las cintas anteriores, Código sombra Jack Ryan (Jack Ryan Shadow Recruit) no es una adaptación de ninguna de las novelas de Tom Clancy, cuyos bestsellers dieron vida al personaje durante los años 80 y 90. Más bien, parte de la mitología que envuelve al agente, respeta en lo general sus orígenes (un exmilitar que tras un accidente de helicóptero se une a la CIA) y retoma su romance con la oftalmóloga Cathy Muller (ahora interpretada por Keira Knightley). Los guionistas lo trasladan a un nuevo contexto, posterior a la caída de las Torres Gemelas, y lo convierten en un analista financiero de Wall Street, quien trabaja en secreto para la CIA.

Justo cuando pensaron que los norcoreanos se convertirían en los enemigos geopolíticos por excelencia de Estados Unidos, los rusos regresan en este filme como terroristas financieros. Aires de la Guerra Fría invaden el guión, con el mismo Branagh en el papel del empresario Viktor Cherevin, liderando a los villanos. Esta vez, Jack Ryan deberá evitar un ataque destinado a colapsar la economía estadounidense, con ayuda de su mentor, el comandante Thomas Harper (Kevin Costner).

Lo que hace a esta posible nueva saga de espionaje, si no única al menos refrescante, es que le apuesta a un héroe más humano. Jack Ryan se distingue no por su destreza física, sino por su inteligencia. En un guión ágil, la cinta lucha por mantener esta esencia del personaje, la de un consultor que se vuelve agente de la noche a la mañana. Al mismo tiempo, lo recrea como héroe de acción -su objetivo principal- en medio de una mezcla ligera y un poquito genérica de los elementos del thriller de espías: geopolítica, acción, intriga, damiselas en peligro y villanos con acentos exóticos.

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