miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Hobbit: la desolación de Smaug, la segunda parte de una trilogía que adapta la popular obra maestra de J.R.R

Del director ganador de un Oscar Peter Jackson llega El Hobbit: la desolación de Smaug, la segunda parte de una trilogía que adapta la popular obra maestra de J.R.R. Tolkien, El Hobbit, con la continuación de la aventura de Bilbo Baggins en su periplo junto al mago Gandalf y trece Enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, en una épica búsqueda para recuperar la Montaña Solitaria y el Reino Enano de Erebor.

Tras sobrevivir al inicio de su inesperado viaje, la Compañía sigue hacia el este y se encuentra por el camino con Beorn, el cambiador de piel, y con un enjambre de Arañas gigantes en el peligroso monte Mirkwood. Tras evitar que los Elfos del Bosque los capturen, los Enanos prosiguen su viaje hacia Ciudad del Lago, y finalmente llegan a la Montaña Solitaria, donde tienen que enfrentarse al mayor de los peligros, una criatura más terrorífica que cualquier otra que pondrá a prueba no solo lo profundo de su valentía sino también los límites de su amistad y la sabiduría del viaje: el dragón Smaug.

Ian McKellen regresa como Gandalf el Gris, acompañado de Martin Freeman, desempeñando el papel protagonista de Bilbo Bolsón, y con Richard Armitage como Thorin Escudo de Roble. A la cabeza del elenco internacional se encuentran Benedict Cumberbatch, Evangeline Lilly, Lee Pace, Luke Evans, Ken Stott, James Nesbitt y Orlando Bloom como Legolas.

SOBRE LA PRODUCCIÓN

“Se verá más Tierra Media que nunca”, prometía el actor británico Ian McKellen, que interpreta al mago en la trilogía cinematográfica de El Hobbit -y que ya lo hizo en El Señor de los Anillos-, que se estrena la siguiente semana a nivel mundial.

Para los que no estén entregados al culto de enanos y orcos, no hayan aprendido el idioma de los elfos ni dediquen rezos a la memoria de J.R.R. Tolkien, El Hobbit es la adaptación cinematográfica del libro homónimo que el autor británico escribió allá por 1937. La obra narra el viaje del hobbit Bilbo Baggins, de una compañía de enanos y del mago Gandalf hacia la Montaña Solitaria, antigua pertenencia de las pequeñas y barbudas criaturas, de la que fueron echadas por el dragón Smaug.

Tras la cámara, se encuentra el cineasta neozelandés Peter Jackson, el mismo que llevó a las pantallas la obra más famosa de Tolkien, El Señor de los Anillos, con una trilogía que cosechó 17 Premios Oscar y casi 2.300 millones de euros. Y el mismo, también, que juró que jamás dirigiría El Hobbit.

Pero, como dice el arranque de El Señor de los Anillos, “el mundo ha cambiado” y Jackson estrenó el año pasado El Hobbit. Un viaje inesperado, superproducción de 142 millones de presupuesto que ya ha recaudado casi 1.000. “Mientras que el primer filme tenía sobre todo una línea argumental, el viaje de Gandalf, los enanos y el hobbit, en el segundo veremos multiplicarse las tramas y los personajes”, aseguraba el director.

El maestro de Esgaroth, un político corrupto y avaro interpretado por Stephen Fry, el rey elfo Thranduil (Lee Pace), que se entreveía en el primer capítulo, y Bardo el arquero (Luke Evans) son algunos de los personajes que en esta segunda entrega aparecerán por el camino de la compañía. Y los fans de Perdidos celebrarán la presencia de Kate, la actriz Evangeline Lilly, que aquí se mete en la piel de una elfa, guardaespaldas de Thranduil, que no existía en el libro y que Jackson ha inventado.

También se harán conocer Smaug, el dragón que da el nombre al título y que descansa en la Montaña Solitaria (de hecho, Jackson dijo que la secuencia que más quiere ver es la del encuentro entre Bilbo y Smaug), y El Nigromante, misterioso personaje del que el director solo quiso decir que “sí”, se verá más.

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