Buscar

miércoles, 30 de octubre de 2013

‘El Amante. Crónica de un engaño’

El Amante. Crónica de un engaño (The Other Man) gira entorno a Peter (Liam Neeson), un hombre que ha compartido la mitad de su vida con su esposa Lisa (Laura Linney), a quien cree conocer en profundidad, pero tras la muerte de la mujer, el esposo encuentra una serie de e-mails y mensajes de móvil que un hombre desconocido le enviaba a Lisa y a partir de allí comienza un doloroso descubrimiento.

Estos mensajes le hacen ver a Peter que su esposa mantenía una relación con otro hombre, entonces, enfurecido y sin escuchar el consejo de su hija, toma un avión a Milán para localizar al misterioso amante llamado Ralph (Antonio Banderas) y saber quién es el otro hombre en la vida su mujer, y por supuesto tomar venganza.

ABORDANDO RELACIONES DE PAREJA

El guión de este filme (que ha sido dirigido por Richard Eyre, cuyas películas están siempre rondando los premios Oscar) está basado en un relato corto del escritor alemán Bernhard Schlink, y hay que decir que es una historia que con pocos elementos aborda cuestiones centrales del relaciones de pareja: el engaño, la antigua interrogante de cuánto se puede conocer a un ser humano y de cómo se puede amar a alguien aún sin conocerlo. Estos son temáticas que se plantean en la vida de todos nosotros en uno u otro momento y que hacen por demás interesante a esta Crónica de un engaño.

Una mención aparte merece el tema de los mails y los móviles que forman parte de este filme y que han llevado incluso a alterar los argumentos y las historias del cine y la literatura dadas los cambios que estas tecnologías han producido en nuestra vidas.

SOBRE EL REPARTO

El director Eyre explica sobre la elección del reparto: “El elenco fue siempre tarea difícil. Desde el principio quería a Liam Neeson, Antonio Banderas y Laura Linney”.

Richard Eyre ya había dirigido previamente a Liam Neeson y Laura Linney en Broadway, donde interpretaron a un matrimonio en la obra The Crucible. Es la tercera ocasión en que ambos actores dan vida a marido y mujer, habiendo colaborado asimismo en Kinsey (Kinsey, de Bill Condon. Eyre bromea: “Me hace muy feliz seguir bendiciendo su matrimonio de ficción”.

Para Neeson, la ocasión de volver a trabajar con Eyre era un motivo irresistible para asumir el papel de Peter. El personaje de Peter es el propietario exitoso de una empresa de software que, según opina Neeson, es “un hombre seguro de sí mismo, muy equilibrado emocionalmente, felizmente casado con Lisa desde hace 25 años. Mantienen una relación muy estrecha, pese a que tienen que separarse con frecuencia, pero su matrimonio pasa por una dura prueba cuando Lisa se va. Peter sufre gran conmoción cuando descubre un aspecto de Lisa que implica a otro hombre, con quien ella ha mantenido una relación profunda durante doce años; ello sitúa al personaje de Neeson en la tesitura de su mayor reto jamás afrontado; sus cimientos sufren una fuerte sacudida”.

Laura Linney agarró al vuelo la oportunidad de trabajar nuevamente con Eyre y Neeson. El personaje de Lisa es una célebre diseñadora de zapatos que ha tenido muchos años de matrimonio feliz pero, según nos expresa Linney, ha “llevado una vida tan tranquila como doble”. La relación de Lisa con Ralph le parece “interesante, pues no les pondríamos necesariamente juntos. Sin embargo, existe un reconocimiento mutuo y una profunda comprensión del uno para con la otra que nadie más tiene… Se trata de una relación irresistible y necesaria, y no simplemente de un affaire. Existe una honestidad en esa relación que no tienen con nadie más”.

Incluir a Banderas en el reparto era increíblemente importante pues Ralph tenía que completar el triángulo que Lisa había generado, y este tercer personaje debía reflejar toda una zona en la vida de Lisa tan distinta como secreta.

Dice Banderas: “A lo largo del proceso de reflexión acerca del personaje fui encontrando capas y capas y más matices en torno a él. Había muchas cosas que descubrir y casi que tuve miedo de detectar cosas en mí mismo que pudiera tener Ralph. De tal modo que no cabía sino hacer un ejercicio de sinceridad que podía devenir doloroso. Me obligaba a reflexionar acerca de mí mismo al mismo tiempo, la imagen que ofrecemos a la gente, tus características, la persona que realmente eres. En cierta medida, todas esas cosas se expresan en ese personaje, y he tenido que ser suficientemente valiente para sacarlas y devenir vulnerable, evitando actuar por fórmulas, sino descubriendo cada día quién es Ralph”.

Como guionista, Eyre posee una perspectiva fascinante acerca de quién es Ralph: “Ralph es un timador, un fraude, alguien ocioso. Es un tipo que pasa por la vida desplegando encanto y persuasión. Sin embargo, se trata de un romántico por excelencia, un derrochador de sus sentimientos románticos. Sin embargo, aquello que le redime es que se trata de un optimista incurable. Como se dice a sí mismo, hace el mundo bello. Percibe todo cuanto está equivocado y trata de embellecerlo. Por supuesto que se hace imposible vivir con Ralph, pero en cierto modo supongo que Ralph y Peter son dos caras del mismo personaje, aunque Ralph es alguien con quien estar enormemente entretenido. Es un fantasioso que, al tiempo que expresa esas fantasías desatadas acerca de cosas realizadas, es consciente de que es un fraude, pero se trata del modo que tiene de pasar por la vida. Adora genuina y absolutamente a Lisa. De tal modo que su situación es en cierta medida trágica, pero lo que me lo hace simpático es que aunque objetivamente sea trágico, se halle en bancarrota, haya estado en prisión, y viva en un sótano cuidando tortugas y la caldera, halla la redención por su inquebrantable fe en que las cosas van a mejorar siempre”.

Banderas añade: “Me da la impresión de que se trata de alguien tremendamente inseguro pese a pretender todo lo contrario. Es un mentiroso; cuando todo queda revelado, parece una marioneta cuyas cuerdas han sido cortadas; de súbito, es un don nadie, nada, una fantasía que ni siquiera tiene el derecho a un ‘adiós.’ Cuando habitas dos personalidades, vives en constante tensión, no hay modo de poder relajarse. Es un soñador que se ha proyectado hacia un sendero completamente distinto, y cuando no puede materializar su proyección, esencialmente comienza a mentirse a sí mismo. En ocasiones, parece que se cree más las mentiras que su realidad”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario