jueves, 6 de diciembre de 2012

El doble en el cine

Richard Ayoade sorprendió con una sensibilidad diferente en la puesta en escena de Submarine, sobre un adolescente, encarnado por Craig Roberts, inmerso en una doble búsqueda: intenta preservar la cohesión familiar impidiendo el divorcio de sus padres, y a la vez trata de conquistar a una joven de su colegio.

Y ahora Ayoade se ha embarcado en su siguiente proyecto cinematográfico, su segundo film, The Double, cuyas primeras imágenes ya han sido publicadas.

Se trata de una adaptación de la novela El doble, la segunda de Fiódor Dostoievski, tras Pobres gentes. Cuenta con un interesante reparto, encabezado por Jesse Eisenberg, que da vida al protagonista, y Mia Wasikowska. El guión está construido por Avi Korine, el hermano de la directora Harmony Korine. A ello hay que sumar la fotografía de Erik Wilson y la banda sonora seleccionada por Andrew Hewitt, encargados ya de la misma labor en Submarine, por lo que el resultado puede ser una interesante adaptación de una novela que, ya de por sí, es de gran profundidad psicológica.

El döppelganger

En el momento de su publicación, El doble fue infravalorada, pues se la consideraba un plagio de una novela de Gogol anterior, que también versaba sobre el mismo tema: un funcionario público oprimido por el peso del Estado hasta quedar reducido a una pieza de la maquinaria burocrática, lo cual elimina parte de su subjetividad y ocio por el raciocinio y la eficiencia del Estado.

No obstante, con el tiempo se ha revalorizado esta obra, pues Dostoievski aborda esta temática del burócrata oprimido a través de un motivo que encuentra una renovación en el siglo XIX: el motivo del döppelganger o doble.

En la novela de Dostoievski, el personaje, Yakov Petrovich Goliadkin, es rechazado en una comida ofrecida por su jefe por el cumpleaños de su hija, y el trauma, ante la imposibilidad de ascenso social, le lleva a una especie de psicosis: su personalidad se desdobla en dos. Uno de sus yoes logra triunfar laboralmente, mientras que su núcleo de subjetividad, su yo más oprimido, sigue condenado a la marginación social y ve con envidia la trayectoria de su alter ego.

Hasta el romanticismo alemán, el motivo del doble estaba reservado para una yuxtaposición de dos visiones del mundo: el motivo del doble se abordaba desde el exterior, normalmente a través de dos gemelos que tienen una idea distinta de la realidad, pero que son seres diferentes, individualizados. Este motivo sirve para contrastar concepciones políticas o ideológicas diferentes, y el narrador siempre se ubica fuera, los observamos desde fuera.

Pero en el romanticismo alemán este motivo sufre una variación en su tratamiento. Ahora, el doble sirve para la expresión de la corriente subterránea de pensamiento reprimido, es una materialización del núcleo traumático del ser, de los fantasmas más oscuros y perversos que también tejen nuestra personalidad.



Ya no es preciso un parecido físico: el doble puede ser alguien que comparte rasgos de personalidad aunque pueda ser diferente físicamente.

Dostoievski añade complejidad: en el caso de El doble, cada personaje de la novela se corresponde con una proyección de una parte de la psique de Goliadkin. El Goliadkin que triunfa socialmente es una expresión del superego del sujeto, del ideal del yo, que construye una meta, un objetivo para el sujeto pero que a la vez es causa del trauma, ante la imposibilidad de alcanzarla. Y el Goliadkin fracasado es el ego, la parte de la psique escindida entre el ideal el yo y las corrientes más instintivas, y que se ve incapaz de afrontar la realidad del momento.

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