miércoles, 25 de julio de 2012

Vuelve Sebastiana, una obra maestra que nació en un café

“A fines de 1953, Jorge me buscó para contarme alborozado que al fin podría realizar la película sobre los chipayas, que venía soñando hace un año”, escribió en sus memorias el periodista Luis Ramiro Beltrán. “El guión lo hicimos en una pequeña cafetería de la calle Potosí”, recuerda en referencia a Vuelve Sebastiana, la obra cumbre de Jorge Ruiz, ícono del cine boliviano que falleció ayer a los 88 años.

Pero antes de sentarse a escribir, Beltrán -quien hasta entonces había ejercido únicamente el periodismo- tuvo una capacitación intensiva. “Jorge me llevó a su casa a vivir tres días, me entrenó para escribir guiones y me regaló un libro especializado”.

Días después volvieron a encontrarse en el mismo café de la calle Potosí. “Nos reunimos Jorge, Augusto Roca -otro de sus grandes amigos- y yo”, escribió . Entre charlas y bromas, Ruiz le encomendó “oficialmente” a Beltrán que escriba el argumento del filme.

“Me voy por 15 días a Santa Cruz, mientras tanto tienes que hacer el guión preliminar, el argumento”, le encomendó.

Poco después el joven periodista le entregó el texto que estuvo listo tras algunos ajustes. “La base para hallar la salida la dio Jorge, cuando optó por un planteamiento semiargumental simple como arquitectura básica para desarrollar el filme”, se lee en las memorias de Beltrán.

Vuelve Sebastiana cuenta la historia de una niña chipaya que se pierde en territorio aymara. La alarma de su desaparición cunde en Santa Ana de Chipaya y su abuelo sale en su búsqueda.

“En este trabajo, Ruiz hace un rescate antropológico muy importante, pues el pueblo chipaya es considerado como la cultura más antigua de América”, dice.

En 1954, por voto unánime del jurado, Vuelve Sebastiana fue escogida -entre 200 películas documentales de todo el mundo- como ganadora en la categoría de antropología y folklore, del Gran Premio del Festival Cinematográfico Internacional del Sodre, en Uruguay.

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