miércoles, 18 de julio de 2012

La elección de Marilyn y Colin

MARILYN MONROE

El director Simon Curtis solo tuvo en cuenta a una actriz para encarnar al icono de Marilyn, y fue la nominada al Oscar Michelle Williams. “Siempre he admirado el trabajo de Michelle y la considero una de las actrices clave de su generación” dice Curtis. “Tiene la edad ideal para encarnar a la Marilyn del año 56. Me emocionó saber que Michelle estaba interesada en el papel. Es una trabajadora incansable. Ha demostrado mucho valor a la hora de meterse en el papel de un icono como Marilyn”.

La estrella Americana admite que sintió aprehensión a la hora de abordar el personaje. “¿Cómo no estarlo?”, dice Williams. “En realidad traté de ignorar mis miedos e intenté construir mi personaje más como ser humano que como famosa”. Para Williams, la oportunidad de interpretar a Monroe poseía un significado especial. “Crecí con un poster suyo en la habitación” revela Williams. “Siempre me ha interesado más la cara más humana de Marilyn, la apenas conocida, la Marilyn de antes de Marilyn Monroe. Incluso cuando era pequeña me seducía más la conexión no tanto con su faceta pública como por su personalidad al margen de los focos”.

Williams encarna un papel en la pantalla pero ella insiste en que tuvo que gestionar tres papeles a la vez: Marilyn Monroe, estrella mundial; la vulnerable e insegura Norma Jean Baker y Elsie, la tímida corista en la película de Olivier. Para darle mayor autenticidad a la fuerza de Monroe como estrella, Curtis rodó dos números musicales que no dejan duda de cual era la faceta dominante. “La película es una mirada íntima hacia el lado más vulnerable y desconocido de Marilyn. Pero quería asegurarme de que mostrábamos su faceta como estrella, como un intérprete de su propio sueño. Es el contraste entre esas dos facetas, tan opuestas entre sí, lo que vuelve tan atractiva la historia”.

En lugar de aceptar dobles de cuerpo o aprender a gesticular, Williams aceptó el reto de cantar y bailar en la película. “Michelle canta y baila maravillosamente” dice Curtis. “Elevó la temperatura del plató en sus números musicales”

A pesar de que su conocimiento sobre la vida de Marilyn era bastante amplio, Williams indagó en cuantas fuentes tuvo a su alcance para preparar su personaje. Estudió expresión corporal para recrear los movimientos característicos de Marilyn, desde su peculiar modo de caminar hasta el modo en que bajaba las escalerillas de un avión.

COLIN CLARK

Para interpretar el personaje de Colin Clark, Curtis buscó al actor Eddie Redmayne. “Siempre me ha gustado Eddie”, dice el director, “y, como Colin, es un ex alumno de Eton y tiene esa madurez emocional e inocencia juvenil que tanto admiro”

A pesar de que Clark nació en el seno de una familia acomodada, en ciertos aspectos se le consideraba un “bohemio” para los estándares de la clase alta. Encantador, brillante y, lo más importante, tenaz, su falta de egoísmo era una característica especialmente destacable.

En la película, Clark tiene 23 años y se presenta como un joven atractivo, con confianza en sí mismo, aunque más inmaduro de lo que él cree. “El piensa que es parte del juego”, dice el actor con una sonrisa. “Hablé con una mujer que era agente de prensa durante el rodaje. Me dijo que Clark era un encanto y que era capaz de hacer cambiar a cualquiera de opinión. Tenía la arrogancia de la juventud. Pero aprende una importante lección en la película. Hay cierta historia de crecimiento subyacente”.

Los jóvenes no acostumbran a aprender lecciones de la mujer más famosa de todos los tiempos. Como apunta Redmayne “es increíble que este joven, que nunca había estado en un set de rodaje, pudiese construir una relación íntima con la mujer más importante del lugar en ese momento. Son esas cosas sorprendentes y extrañas de la industria. La verdadera magia del cine”.

Redmayne cree que la amistad fue posible, en parte, por la sensibilidad como observador de Clark, algo que aprovechó en su trabajo como director de documentales.

LA PRODUCCIÓN

Gran parte de Mi semana con Marilyn se rodó en los Estudios Pinewood, el mismo estudio en donde se rodó El príncipe y la corista, así como en Hatfield House, el Castillo de Windsor Castle, Eton y en los bancos del Támesis. También se rodaron escenas en Parkside House, la misma casa en la que Marilyn estuvo mientras rodaba El príncipe y la corista. “Esa localización es particularmente hermosa”, dice Curtis “Cuando estábamos rodando la escena en la que Marilyn encuentra el diario de Arthur Miller, que ella lee para su desgracia, hacerlo en las mismas escaleras en donde Marilyn se había sentado nos produjo una sensación muy especial”.

Curtis explica que quería que la película fuese lo más leal posible a 1956, “a pesar de ofrecerle un aire moderno”. Una parte muy importante de la película son las secuencias en las que Olivier y su equipo están rodando escenas de El príncipe y la corista. “Es como una película dentro de otra película” explica el productor David Parfitt. “Para Simon era muy importante concentrar los colores y las texturas y la introducción del Technicolor en los años cincuenta. Queríamos acentuar el contraste entre las escenas de El príncipe y la corista con lo que sucedía fuera del set”.

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