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domingo, 1 de abril de 2012

Julio Roberts “Me inspiré en G. Clooney”

Una vez más Hollywood recurre a los clásicos de la literatura infantil, y lleva al cine una historia que se ha contado hasta la saciedad. Así, la nueva versión de Blancanieves, mítico cuento de los hermanos Grimm, llega con el subtítulo de “Mirror, Mirror” y con una gran estrella en su reparto, Julia Roberts, que acompaña a la debutante Lily Collins (hija del cantante Phil Collins) como la heroína de una fábula con princesas inocentes, reinas villanas, príncipes azules y siete hombrecillos viviendo en el bosque.

Esta película dirigida por Tarsem Sighn, el papel más jugoso recae en el de villana, que la “novia de América” lleva a cabo con su encanto habitual, aunque con un poco de mala leche, porque no hay que olvidar que hablamos de la pérfida madrastra.


En su carrera no abundan los personajes malvados, ¿se tomó su papel como un reto, un vehículo de lucimiento o incluso una asignatura pendiente?

Más bien como un reto, aunque todos los buenos personajes lo son. Da igual que sea un papel alegre o retorcido, se trata de representar emociones con veracidad, y eso es lo que he hecho. Aunque he de reconocer que me lo he pasado en grande, hacer de mala siempre es divertido.


¿En quien se inspiró para ser la madrastra?

En George Clooney (risas). No sé por qué pero no dejaba de acordarme de George. Espero no se enfade.


Su personaje se aleja del arquetipo pérfido y le da un toque más irónico. ¿Cómo abordó este cambio de registro?

Me imaginé que estaba en el recreo, ya que para todos los actores trabajar en esta película fue como volver al colegio. Además, el director sabía perfectamente cómo estructurar el cuento de los Grimm, así que solo tenía que dejarme llevar y disfrutar.


¿Tiene algo que aportar sobre los príncipes encantados?


Oh, nada nuevo. Yo ya tengo el mío, estoy bien servida (risas). Aunque mejor no divulgar mucho este tema, por si el príncipe se vuelve rana.

¿A quién le gustaría hechizar con un truco de brujería?


Anthony Hopkins es el primero que me viene a la mente. Es mi debilidad, y mi marido ya lo sabe (risas).


¿Dice muchas veces eso de “espejito, espejito” al cabo del día?

Solamente me miro por la mañana, cuando me cepillo los dientes. No invierto mucho tiempo en mi imagen. Todo el mundo que tiene hijos sabe que, una vez que empiezas el día, solo tienes horas para cuidar de ellos.

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